Un nuevo proyecto presentado en el Congreso de Estados Unidos propone avanzar hacia una semana laboral estándar de 32 horas, una medida que podría modificar la manera en que se calculan las horas extra para millones de trabajadores.
La iniciativa, denominada Thirty-Two Hour Workweek Act, fue presentada por el senador independiente Bernie Sanders, de Vermont, y el representante demócrata Mark Takano, de California.
El proyecto no establece que todos los empleados deban trabajar obligatoriamente de lunes a jueves ni garantiza una semana de cuatro días. En cambio, propone reducir de 40 a 32 horas semanales el límite a partir del cual determinados trabajadores tienen derecho al pago de horas extra.
Los impulsores de la iniciativa sostienen que los empleados deberían beneficiarse de los aumentos de productividad relacionados con la automatización y la inteligencia artificial.
Cómo funcionaría la semana laboral de 32 horas
La reducción no se aplicaría de manera inmediata. El proyecto establece una implementación gradual durante varios años.
Actualmente, la legislación federal dispone que la mayoría de los empleados cubiertos por las normas de horas extra deben recibir al menos una vez y media su salario habitual por cada hora trabajada por encima de las 40 semanales.
Si la iniciativa es aprobada, ese límite se reduciría de la siguiente manera:
- 38 horas semanales durante el primer año
- 36 horas durante el segundo
- 34 horas durante el tercero
- 32 horas una vez completada la implementación
los empleadores no podrían reducir el salario semanal ni los beneficios de un trabajador. Foto: EFE/EPA/SARAH YENESEL
Esto no impediría que las empresas solicitaran a sus empleados trabajar más tiempo. Sin embargo, una vez que el nuevo esquema estuviera completamente vigente, un trabajador cubierto por la ley que cumpla 40 horas semanales tendría derecho a ocho horas extra, en lugar de comenzar a cobrarlas recién después de superar las 40.
La propuesta también busca introducir reglas nacionales vinculadas con la duración de la jornada diaria.
En general, los trabajadores alcanzados cobrarían una vez y media su tarifa habitual después de ocho horas de trabajo en un mismo día y el doble de su salario habitual cuando superen las 12 horas.
¿Las empresas podrían reducir los salarios?
Uno de los puntos centrales del proyecto establece que los empleadores no podrían reducir el salario semanal ni los beneficios de un trabajador simplemente porque la semana laboral estándar pase a ser más corta.
La iniciativa busca así evitar que la reducción de horas termine provocando una disminución automática de los ingresos.
Sin embargo, esto no significa que todos los trabajadores estadounidenses pasarían a tener tres días libres por semana.
Una empresa podría, por ejemplo, organizar las 32 horas en cuatro jornadas, pero la legislación no determina específicamente qué días debería trabajar cada empleado ni cómo tendría que distribuirse ese tiempo.
El proyecto modificaría la Fair Labor Standards Act (FLSA), la principal legislación federal que regula salarios y horas de trabajo.
Quiénes podrían quedar fuera de la nueva semana laboral
La medida tampoco se aplicaría de la misma manera a todos los trabajadores de Estados Unidos.
La legislación federal sobre horas extra ya contempla determinadas excepciones. Entre ellas figuran algunos empleados ejecutivos, administrativos y profesionales que cumplen con las condiciones establecidas por el Departamento de Trabajo.
La medida tampoco se aplicaría de la misma manera a todos los trabajadores de Estados Unidos. Foto: Robyn Beck / AFP
Por lo tanto, el cambio afectaría principalmente a los trabajadores actualmente cubiertos por las protecciones sobre horas extra de la FLSA.
La propuesta apunta a modificar el momento a partir del cual comienza a pagarse ese adicional, pero no eliminaría las excepciones que ya existen para algunas categorías laborales.
Por qué Estados Unidos podría cambiar la semana de 40 horas
La idea de reducir la jornada laboral no es nueva en el Congreso.
Takano ya había presentado un proyecto similar en 2021 y volvió a impulsar otra versión en 2023. Sanders presentó una iniciativa en el Senado en 2024, cuando el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones realizó una audiencia para analizar una posible reducción de la semana laboral.
La actual semana de 40 horas también fue resultado de un proceso gradual.
Cuando el Congreso aprobó la Fair Labor Standards Act en 1938, el límite para comenzar a recibir horas extra era de 44 horas semanales. Luego bajó a 42 y finalmente quedó establecido en las actuales 40 horas.
La legislación nunca prohibió trabajar más tiempo. Su objetivo fue exigir que los empleadores pagaran una tarifa superior por las horas adicionales.
Qué ocurrió en los lugares que probaron semanas laborales más cortas
Algunos gobiernos y empresas ya realizaron experiencias con jornadas reducidas.
En el estado de Washington, el condado de San Juan trasladó buena parte de su fuerza laboral a una semana de 32 horas en 2023. Después de implementar el esquema como prueba, las autoridades anunciaron a fines de 2025 que lo mantendrían de manera permanente.
Según los funcionarios locales, la experiencia estuvo asociada con una disminución en el uso de licencias por enfermedad, un aumento de las solicitudes de empleo y determinados ahorros de costos. También aparecieron dificultades vinculadas con la organización de horarios y la cobertura de servicios destinados al público.
Uno de los experimentos internacionales más amplios se realizó en Reino Unido en 2022. Participaron 61 organizaciones y unos 2.900 trabajadores, que redujeron su tiempo laboral en un 20% sin perder salario.
Investigadores de la Universidad de Cambridge determinaron que las licencias por enfermedad disminuyeron 65%, mientras que la salida de empleados cayó 57% en comparación con el mismo período del año anterior.
La mayoría de las empresas participantes manifestó luego su intención de continuar utilizando una jornada reducida.
Sin embargo, aquel programa fue voluntario y no derivó en una legislación nacional que establezca una semana laboral más corta.
En Estados Unidos, el proyecto impulsado por Sanders y Takano deberá ahora avanzar en el Congreso antes de convertirse en ley. Mientras tanto, la propuesta vuelve a poner en discusión una regla laboral que lleva décadas instalada: las 40 horas semanales como punto de referencia para calcular el trabajo extraordinario.
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