12/09/2026 20:55
Eduardo Castex
Impacto Castex
NACIONALES

“Las redes sociales no pueden reemplazar al contacto humano directo en el debate público”

“Las redes sociales no pueden reemplazar al contacto humano directo en el debate público”

"Las redes sociales no pueden reemplazar al contacto humano ni a la capacidad de hablar, debatir y consensuar", asegura la politóloga Jennifer Cyr.

-Mirando el presente de manera general, ¿hacia dónde cree que va la política latinoamericana?

-Si observamos los resultados electorales, vemos una clara tendencia política hacia gobiernos más conservadores o de extrema derecha. Viendo más allá de las elecciones creo que hay un panorama mucho más complejo, donde hay tendencias compartidas y a la vez bastante diversidad institucional y social. Una tendencia compartida es la falta de confianza generalizada en las instituciones políticas. Otra es el rol desproporcional que tienen las élites económicas, las fuerzas armadas y el crimen organizado en la política. Son poderes fácticos que ejercen mucha influencia sobre el gobierno. Finalmente está en declive la idea de que la democracia es la forma “menos mala” de gobierno. Esto se vincula con la falta de confianza en las instituciones, con la crisis de representación y con el rol de tecnologías digitales para difundir ese descontento de tal forma que se vuelva contagioso y se refuerce entre sí.

-A pesar de ello, sigue habiendo diversidad en la región...

-Hay presidencias poderosas y otras, como la peruana, más débiles. Los partidos políticos tienden a ser cada vez más débiles, pero hay casos, como en Uruguay, donde aún logran canalizar ciertos intereses. Hay sociedades muy solidarias y activas, como la argentina o la boliviana, y otras que no salen a la calle con tanta frecuencia. Los partidos políticos importan mucho menos ahora que antes. Lo mismo ocurre con los sindicatos y las asociaciones. Con su debilitamiento la ciudadanía tiene menos representación. Por su parte, hay sectores poderosos nuevos y los que no tienden a priorizar la democracia, una red creciente de actores diversos y no democráticos, que tienen cada vez más influencia.

-¿Hay riesgos de gobernabilidad en la región?

-Claro que sí. Un riesgo principal es que los intereses canalizados sean de un grupo cada vez más chico y, en el caso de “Big Tech”, de un grupo que ni siquiera pertenece necesariamente a ningún país. Otro problema es que la región en sí se encuentra sin espacios de coordinación para responder a varias crisis regionales: la migración forzada, el narcotráfico, la crisis en Venezuela, la captura del Estado por el crimen organizado. El multilateralismo está en crisis. Hay muy pocaconvergencia a nivel regional.

-Además del rechazo hacia la política tradicional, ¿qué otros factores explican la emergencia de gobernantes o líderes con posiciones extremas?

-Los partidos políticos en América Latina nunca fueron tan populares, y en los últimos treinta años menos. En ese panorama, donde la militancia partidaria es débil y los partidos son mal vistos, hay amplio terreno para que surjan nuevos políticos. Algunos de estos han tenido posiciones extremas, por ejemplo Hugo Chávez en Venezuela y Javier Milei en Argentina. Eso dicho, hay algo distinto con los líderes de extrema derecha que han surgido en los últimos años: han tomado una posición ambigua o directamente antagonista frente a la democracia. En este sentido, Milei es como Trump, Bolsonaro, Bukele, Erdogan y Orbán: no dependen de, ni se defienden con, una retórica democrática. Sin dudas, la emergencia de estos líderes se debe en parte al rechazo a la política tradicional. Pero el éxito de su liderazgo ha sido sostenido por una red creciente de actores iliberales en el mundo.

-¿En qué se diferencia la llamada “Nueva derecha” global de las expresiones clásicas que existieron en otros tiempos?

-Lo nuevo es el apoyo mutuo que hay entre estos actores. Antes la derecha debatía la corrupción, la élite política, el rol del mercado en la economía. La nueva derecha es extrema, maniquea y con poco compromiso con la democracia. Históricamente, los regímenes autoritarios se defendían con un discurso democrático. Esa necesidad de “hacerse el democrático” ya no existe más.

-Estamos en la era digital, ¿la política de los algoritmos reemplaza hoy a la política de partidos?

-Las redes sociales no pueden reemplazar al contacto humano ni a la capacidad de hablar, debatir y consensuar con otros en persona. Tampoco pueden reemplazar algunas funciones que históricamente cumplían los partidos políticos: representar intereses colectivos, gobernar, coordinar acciones en el parlamento, definir la agenda pública, resolver problemas de acción colectiva. Lo que sí sabemos es que la política digital es importante y que ciertos políticos - Trump, Milei, Bolsonaro, etc. - saben utilizar los medios digitales para ampliar su propia voz y su mensaje. De hecho, el uso de las redes es otra tendencia preocupante de la corriente iliberal internacional. Son mucho más hábiles con la tecnología que la coalición pro-democrática, que se ha visto frenada por un mensaje mucho más anticuado y una lenta adopción de las nuevas tecnologías. Entonces, hay un lado oscuro a la política de los algoritmos. Los dueños de esta tecnología no parecen estar interesados en la democracia.

-¿Cómo se vincula esto con la crisis de representación?

-Con el declive de los partidos la política de las redes se vuelve una opción atractiva, sobre todo para “outsiders” que buscan distinguirse de los políticos convencionales. Esta tendencia no es nueva - Fujimori era anti-partidario en los ‘90 en Perú - pero la emergencia de las redes sociales ha hecho que este tipo de política anti-partidaria rinda mucho más, al menos en el corto plazo. Lo que vemos hoy es la emergencia de movimientos políticos basados muchas veces en el liderazgo de una persona. Pero es difícil pensar que estos movimientos puedan sobrevivir a su líder, sobre todo si no hay construcción institucional para sostener al liderazgo.

-Es un tema muy estudiado, ¿qué anticuerpos son necesarios para evitar que desde el poder y el Estado se socave la democracia?

-Los anticuerpos de hoy no son necesariamente los de antes. No en su totalidad. Una respuesta tradicional sería que las instituciones formales son los anticuerpos más importantes frente a una amenaza a la democracia. Los pesos y contrapesos existen para que ningún poder de gobierno se empodere demasiado. Hoy en día, no podemos contar tanto con esas instituciones. Tienden a ser cambiadas por los líderes autocratizantes y esos cambios no son fáciles de deshacer. Creo que un anticuerpo fundamental es el Demos. El pueblo es una fuente de anticuerpos poderosa. El problema es que hoy su compromiso con la democracia está flaqueando. Entonces, hay que recordarle todo lo que se pierde al no vivir en democracia: derechos políticos y civiles, libertades. También comunidad y solidaridad. Todo eso es vivir diariamente en democracia.

Señas particulares

Resiliencia latinoamericana

Jennifer Cyr es profesora asociada e investigadora de ciencia política, y Directora de los programas de posgrado en Ciencia Política, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) Escribe sobre la representación política y la resiliencia democrática en América Latina. Es también experta en métodos cualitativos. Ha publicado varios libros, Tiene un doctorado y una maestría en ciencias políticas de Northwestern University y una maestría en los estudios latinoamericanos y del Caribe de la Universidad Internacional de la Flórida.


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