Han pasado 28 años desde que Patricia Lashley desapareció sin dejar rastro alguno. Sin embargo, su caso dio un giro estremecedor cuando quien era su novio en aquel entonces confesó un brutal crimen. "La maté. Perdón", dijo.
Lashley, que tenía 33 años en ese momento, fue vista por última vez cerca de su casa en ubicada en Dudley, en el condado de West Midlands, en el centro de Inglaterra. Era septiembre de 1998. No fue hasta junio de 1999 que su hermana, quien vivía en Gales del Sur, la denunció como desaparecida tras no tener noticias de ella.
En aquel entonces Lashley mantenía una relación con Trevor Dunkley, quien hoy tiene 66 años. Se conocieron cuando Lashley estaba embarazada de ocho meses y al poco tiempo comenzaron a vivir juntos. Lashley era madre de siete hijos.
Cuando desapareció, a la policía se le dijo que Lashley había tenido una discusión con Dunkley y que había salido de su casa. Después de 28 años se supo la verdad.
La confesión que reveló el crimen
Las autoridades continuaron con la investigación. El equipo de Revisión de Personas Desaparecidas de la Policía de West Midlands revisó los registro públicos y testimonios de las personas que la conocían en ese entonces, con la esperanza de que se hubiera mudado de la zona y no se hubiera sabido nada de ella desde entonces.
Su novio confesó 28 años después que la asesinó durante una violenta agresión. Foto: Policía de West Midlands.
La investigación condujo a Dunkley. Un oficial lo indagó y él confesó el crimen. Según contó Lashley había sido "abusiva y violenta" con él, lo que llevó al crimen, aunque la policía no pudo corroborar tales acusaciones.
El día del asesinato, Dunkley relató que había regresado a casa después de un turno nocturno y que la había atacado mientras ella estaba en la cama. Afirmó que se había visto envuelto en una "nube de ira".
Según detalló, "la agredió violentamente a puñetazos" hasta provocarle la muerte. Luego, Dunkley, quien tenía 38 años en ese momento, contó que llevó al hijo de Lashley a Servicios Sociales, diciéndoles que ella lo había dejado y había abandonado a su bebé.
Más tarde regresó a su casa y se acostó a dormir en el sillón de su casa antes de volver a trabajar esa noche. Recordó que ella no se había movido, por lo que "sabía que estaba muerta".
Dunkley ocultó el cuerpo durante un año y luego arrojó los restos a la basura. Foto: Policía de West Midlands.
Dunkley cubrió el cuerpo de Lashley con una sábana y lo llevó al sótano, donde permaneció durante aproximadamente un año. Poco a poco, con el tiempo, se fue deshaciendo de sus restos, al tirar sus huesos a la basura durante varias semanas. Por eso la policía cree que es poco probable que sus restos sean encontrados alguna vez.
Según Dunkley, decidió confesar casi 30 años después de la muerte de Patricia porque pensó que la policía "lo tenía en la mira".
"Este fue un caso verdaderamente desgarrador en el que una joven madre fue asesinada dentro de la casa que compartía con su pareja y su bebé. Trevor Dunkley es la única persona viva que sabe realmente lo que pasó ese día", sostuvo la inspectora Michelle Cordell, de la Unidad de Homicidios.
"Él ha dado una versión de los hechos que, lamentablemente, no podemos corroborar. Lo que sí sabemos es que, según él mismo admitió, sometió a Patricia Lashley a una agresión violenta y prolongada que le causó la muerte", agregó.
Este 11 de septiembre Dunkley compareció ante el Tribunal de la Corona de Wolverhampton, donde se declaró culpable de homicidio y de impedir un entierro legal y digno. Quedó detenido en prisión preventiva hasta el 6 de noviembre, fecha en la que se dictará su sentencia.
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