El nuevo informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no provocó el ajuste bajista que algunos operadores esperaban y los principales granos cerraron la jornada con ganancias en Chicago. El maíz fue uno de los principales beneficiados por el recorte en la estimación de producción estadounidense, mientras que la soja volvió a mostrar fortaleza y el trigo avanzó pese a que el organismo mantuvo prácticamente sin cambios su balance estadounidense.
El maíz diciembre cerró a US$ 5,3375 por bushel, con una suba de 6 centavos, mientras que la soja noviembre terminó en US$ 13,3225, 22,75 centavos por encima de la rueda anterior. El trigo diciembre, en tanto, ganó 12,5 centavos y cerró en US$ 8,1875 por bushel en Kansas, mientras el trigo de Chicago también terminó con una importante mejora.
La reacción del maíz estuvo vinculada principalmente con el recorte efectuado por el USDA sobre la producción estadounidense. El organismo redujo en 5,4 millones de toneladas su estimación, de 406,7 a 401,4 millones de toneladas. Según el análisis de la consultora AzGroup, la corrección estuvo asociada a las altas temperaturas registradas durante el verano, que afectaron los rindes. También fueron recortadas las existencias estadounidenses, de 42 a 39,8 millones de toneladas, mientras que los stocks mundiales también mostraron una reducción.
El dato le dio combustible a un mercado que ya venía recuperando posiciones durante las últimas semanas. El contrato diciembre de Chicago pasó de US$ 196,06 por tonelada el 19 de agosto a US$ 210,13 el 10 de septiembre, una mejora superior al 7%. La suba se produjo después de un junio complicado por las expectativas de una cosecha estadounidense abundante, pero el mercado comenzó a recuperar terreno a medida que aparecieron dudas sobre los rindes y se fortaleció la demanda.
En soja, en cambio, el USDA proyectó una cosecha estadounidense récord de 123,4 millones de toneladas. El volumen fue parcialmente compensado por una mayor expectativa de exportaciones, que fueron elevadas hasta 45,9 millones de toneladas, fundamentalmente por la firme demanda de China. De esta manera, las existencias quedaron en torno de 8 millones de toneladas, un nivel considerado ajustado.
La soja fue, de hecho, la gran protagonista de las últimas semanas. El contrato noviembre pasó de US$ 454,62 por tonelada el 19 de agosto a US$ 489,53 el 10 de septiembre, una mejora cercana al 8%. En la rueda previa al USDA había alcanzado uno de sus valores más altos del año, impulsada por las compras de China a Estados Unidos, la posición de los fondos especulativos y la recuperación de los precios del aceite y la harina.
La lectura de AzGroup agrega un elemento relevante para el mercado sudamericano. Para la Argentina, el USDA estimó una producción de 50 millones de toneladas de soja, 55 millones de maíz y 21,5 millones de trigo. Para Brasil, en tanto, proyectó 186 millones de toneladas de soja y 139 millones de maíz, ambos volúmenes elevados. Estas estimaciones confirman que, más allá de la reacción inmediata de Chicago, el mercado seguirá mirando de cerca la evolución de la oferta sudamericana durante los próximos meses.
El trigo mostró una trayectoria similar, aunque con una dinámica más marcada por el escenario internacional. El contrato diciembre de Chicago pasó de US$ 256,29 por tonelada a mediados de agosto a US$ 272,37 el 10 de septiembre, una mejora de algo más del 6%. Las tensiones en el Mar Negro, los ataques sobre infraestructura portuaria y las dudas sobre el flujo exportador de Rusia y Ucrania funcionaron como sostén para el cereal.
El informe del USDA tampoco generó un cambio drástico en el panorama del trigo. Los stocks finales estadounidenses para 2026/27 quedaron prácticamente sin modificaciones respecto de la estimación previa, mientras que los stocks mundiales fueron proyectados en niveles elevados. Por eso, a diferencia del maíz, donde el recorte de producción estadounidense aportó un argumento alcista concreto, en trigo el movimiento de los precios continúa dependiendo en buena medida de la demanda y de los factores geopolíticos.
La reacción local
La mejora de Chicago llega a un mercado argentino que ya había comenzado a recuperar precios durante las últimas semanas. En el mercado físico de Rosario, la soja había cotizado a $555.000 por tonelada el 9 de septiembre, después de haber estado en $560.000 durante varias jornadas. El maíz, en cambio, mostraba una trayectoria ascendente: pasó de $285.560 por tonelada el 3 de septiembre a $293.400 el 9 de septiembre. El trigo se ubicaba en $346.700, luego de haber alcanzado $350.000 pocos días antes.
En el mercado de futuros también se observaba una mejora. Al 10 de septiembre, la soja septiembre de Matba-Rofex cotizaba en torno de US$ 372 por tonelada, mientras que el maíz septiembre se ubicaba en US$ 203 y el trigo noviembre en US$ 231.
Así, el USDA no modificó la tendencia que los granos venían mostrando desde mediados del año. La soja conserva el mayor impulso, apoyada por la demanda china y los subproductos; el maíz encontró un nuevo argumento alcista en el recorte de la producción estadounidense; y el trigo mantiene un componente geopolítico que le da soporte.
Después de las fuertes subas acumuladas entre julio y septiembre, el interrogante pasa ahora por cuánto de este escenario favorable ya está incorporado en las cotizaciones y si la demanda será suficiente para sostener el rally frente al avance de la cosecha estadounidense y las elevadas perspectivas productivas de Sudamérica.
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