Lelio Massimo di Roccasecca tiene nueve años y se convirtió en la persona más joven en haber alcanzado la cima del imponente Mont Blanc, la montaña más alta de Francia y la Unión Europea.
Con el apoyo y la ayuda de su padre, Valerio Massimo, Lelio -en palabras de su madre, Alexandra- fue sometido a “una preparación rigurosa” para llevar a cabo la hazaña del 4 de septiembre en los Alpes franceses. Pasó algunas noches en un refugio a 2702 metros de altura y otras en uno de 3375, donde utilizó un oxímetro de pulso para controlar la oxigenación.
Su papá confirmó en conversación con La Stampa que Lelio quiso “liderar” los últimos metros hasta alcanzar los 4.806 finales. Así logró, tal como registró en una carta el guarda forestal del refugio Goûter, Antoine Rattin, el supuesto récord mundial.
De confirmarse su proeza, Massimo habría superado el récord que hasta ahora se le atribuía al británico Asher Silver, quien hizo cumbre en 2009 con 10 años.
Cabe destacar que el sitio de turismo del Mont Blanc señala que los niños de 6 años o más pueden participar en actividades de descubrimiento. Sin embargo, las actividades de alta montaña, como el alpinismo, no se recomiendan para menores de 15.
Pasión por el alpinismo
Valerio vuelve a la montaña por nostalgia; su hijo, por “pasión”. “No se trata del récord, le encantan”, dice el papá sobre la propensión a los ascensos de su hijo. Asegura que nunca necesitó presionar a Lelio para que hiciera uno, le sale de manera natural.
Valerio Massimo, padre de Lelio. Foto: Auctus Industries
“Lelio es realmente fuerte, no solo físicamente, sino también técnicamente”, afirma Valerio. Su hijo hizo su primera cumbre a los tres; “una muy fácil en los Apeninos”. Él lo motivó diciéndole que si llegaba hasta arriba de todo encontraría un pequeño dinosaurio que luego podría quedarse.
Sobre las críticas por someter a su hijo a peligrosas travesías, Valerio afirma que es “un padre que sabe cómo las montañas son educativas porque son un entorno maravilloso, pero también exigente”. “Vi que escalar era algo natural para Lelio, le gustaba lo que veía".
Con tres hizo lo que hizo, con tan solo cinco escaló el Gran Sasso por la ruta de la cresta -no por la normal- y Valerio nunca necesitó presionarlo. "Desde luego no lo habría hecho si lo hubiera visto esforzarse demasiado. Le enseñé, además de confianza, lo que es el sacrificio".
Un grupo de alpinistas avanza por el glaciar du Géant, cerca de la Aiguille du Midi, en el macizo del Mont Blanc. Foto: AFP
Valerio tiene una historia parecida a la de su hijo. Al igual que el niño, conoció la montaña en su infancia gracias a su abuelo y escaló el Mont Blanc a los 14 en compañía de un amigo. Ya de adulto, participó en expediciones a los picos de más de 8.000 metros del Himalaya y el Karakórum, e hizo cumbres en el Everest, el Cho You y el K2.
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