Un vuelo comercial de Delta Air Lines que cubría la ruta entre el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) y Salt Lake City (SLC) sufrió un imprevisto problema de presurización que obligó a la tripulación a realizar un descenso rápido de emergencia de aproximadamente 27.000 pies en tan solo 10 minutos. La maniobra brusca provocó la caída automática de las máscaras de oxígeno en la cabina y obligó a desviar la aeronave hacia el Aeropuerto Internacional Harry Reid de Las Vegas.
Delta Air Lines Flight 2311 made a rapid descent and diverted to Las Vegas after the passenger oxygen masks deployed.
— Flightdrama (@flightdrama) September 7, 2026
In ATC audio, the crew can be heard telling controllers: “Delta 2311 currently rapid descent. We’d like to get down to 9,000 and we’re direct Las Vegas.”… pic.twitter.com/O1Efl0fLJI
A bordo del vuelo 2311 de Delta viajaban 174 pasajeros y seis miembros de la tripulación, quienes vivieron momentos de angustia mientras los pilotos ejecutaban los protocolos de seguridad a alta velocidad. Pese al pánico generado por la despresurización, el avión logró aterrizar sin complicaciones en Las Vegas, donde los viajeros desembarcaron de manera habitual antes de ser reubicados en otra aeronave para llegar a su destino final.
Emergencia en el aire y comunicación con el control de tráfico
Durante el trayecto realizado el 6 de septiembre de 2026, la tripulación detectó la anomalía técnica e inició los procedimientos para llevar el avión a una altitud segura de 9.000 pies. En las grabaciones del control de tráfico aéreo se escuchó al piloto notificar que la aeronave se encontraba en un descenso rápido e ingresar la solicitud para dirigirse en línea recta hacia el aeropuerto de Las Vegas.
La tripulación del vuelo 2311 de Delta, con 180 personas abordo, detectó la anomalía a los 9.000 pies. Foto: AP/Charlie Riedel
Al ser interrogado por el controlador sobre si las máscaras de oxígeno se habían desplegado en la cabina, el comandante confirmó el hecho de manera afirmativa. Tras el incidente, un vocero de Delta Air Lines ofreció disculpas a los clientes afectados y destacó que el personal aplicó estrictamente su entrenamiento para garantizar la seguridad de todos los ocupantes.
El testimonio de los pasajeros y el pánico en la cabina
A través de foros y redes sociales, varios pasajeros relataron la desesperación que se vivió a bordo durante el abrupto descenso. Varios de los testimonios coincidieron en que el mayor temor no fue la caída de altitud en sí, sino el desconocimiento de lo que sucedía, dado que a los auxiliares de vuelo se les dificultaba comunicarse por el megáfono al llevar puestas las mascarillas de oxígeno.
Por el incidente, los pasajeros a bordo del vuelo 2311 de Delta vivieron momentos de pánico durante el descenso. Foto: REUTERS/Jeenah Moon
Un viajero detalló que se encontraba dormido cuando comenzó la emergencia y que le tomó unos segundos comprender si la situación era real antes de colocarse la máscara junto a su prometida. El mismo pasajero confesó que intentó conectarse desesperadamente a la red Wi-Fi del avión para enviar mensajes de texto de despedida a sus allegados. Asimismo, otros usuarios reportaron que una pasajera que se hallaba en el baño durante el incidente sufrió una crisis de pánico y llegó a desmayarse.
Un fenómeno "extremadamente raro" según expertos de aviación
Especialistas aeronáuticos remarcaron la excepcionalidad de esta contingencia en vuelos comerciales modernos dentro del espacio aéreo estadounidense. Matthew “Whiz” Buckley, ex piloto de cazas F/A-18 de la Armada de los Estados Unidos con casi cuatro décadas de experiencia de vuelo, señaló que las fallas graves de presurización representan un evento "extremadamente raro".
El experto explicó que ante un inconveniente de esta índole, la indicación inmediata para los comandantes es descender lo más rápido posible a una altitud donde el aire sea respirable sin asistencia artificial y aterrizar en la pista apta más cercana.
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