La oposición chilena confirmó la interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna por cuestionamientos a su gestión, especialmente luego de dar, según los argumentos, una tibia respuesta a una controversia territorial con Argentina. Será, de esa manera, el primer ministro del gabinete del ultraderechista José Antonio Kast en comparecer ante el Congreso.
Tras reunir 62 votos, 10 más que los requeridos, el diputado socialista Nelson Venegas confirmó la noche de este lunes la iniciativa, que queda fijada para el 29 de septiembre.
El propio Venegas calificó la conducción del titular de Relaciones Exteriores como "confusa, equivocada y timorata", mirada compartida por la Armada de Chile y parte de la ciudadanía, que en un 50% rechaza el manejo, según sondeos.
La gota que colmó el vaso fue la errática postura en la polémica con Argentina, tras los dichos de mandos militares y autoridades que pusieron en duda la soberanía chilena en el Estrecho de Magallanes y el sur austral.
"Va en defensa de los intereses superiores de nuestro país", explicó Venegas, el impulsor de la iniciativa, que mencionó como ejemplo el discurso de Javier Milei en suelo chileno, donde habló de "zurdos mugrosos" y validó y celebró el derrocamiento del expresidente Salvador Allende.
Para Venegas, "que un presidente argentino venga y ofenda a la mitad de los chilenos y el presidente (Kast) no le llame la atención es lo más antipatriota" que vio.
A lo anterior se suman el manejo ante los aranceles impuestos por Estados Unidos, la presión de Washington para sumarse al Escudo de las Américas, y las injerencias en política interna del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, que polemizó con ministros y comentó temas locales ante el completo silencio de la cancillería.
El comunicado conjunto de Chile y Argentina del jueves pasado en Santiago y la "subyugación a la política de Donald Trump y Javier Milei", son las razones principales, señaló el diputado del Frente Amplio, Gonzalo Winter.
"Estamos ante la peor conducción de política exterior desde el retorno a la democracia… débil, errática, pusilánime", dijo el diputado Raúl Soto (PPD).
Las críticas también abundan en el oficialismo. El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri, de la derechista UDI, reconoció que el canciller tiene varios flancos abiertos: "Yo habría sido más duro contra Argentina".
En el mismo sentido, la senadora del partido Renovación Nacional, Camila Flores, exigió "golpear la mesa" frente a "provocaciones" que dañan el vínculo bilateral.
Incluso desde la derecha más extrema, el presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, cuestionó al canciller. "¿Por qué ha tolerado esto?", señaló.
La principal polémica con Argentina se dio a partir de las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, quien pidió "hacer presencia" en el Estrecho de Magallanes y planteó una presunta soberanía.
Tras las declaraciones de Valverde, todo el arco político chileno había salido a repudiar sus dichos que dio a entender sin ser muy claro tampoco que la soberanía del Estrecho de Magallanes era argentina cuando en realidad es de Chile por un tratado bilateral de 1881. El Tratado de Paz y Amistad de 1984 lo ratificó.
La exigencia de la presidencia y cancillería chilenas por nota a la Argentina, y fuertes declaraciones al otro lado de la Cordillera obligaron al canciller Pablo Quirno a sacar un comunicado para enfriar la tensión, reconociendo que el Estrecho de Magallanes es de Chile. Incluso, los ministros de Defensa, Presti y Fernando Barrios, mantuvieron una conversación para bajar la temperatura del enojo chileno.
Con información de ANSA
D.D.
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