Hacia fines de agosto y principios de septiembre, junto al inicio de la campaña gruesa, en gran parte de Argentina comienzan también las primeras emergencias de Borreria, una maleza que no deja de expandirse y complica a millones de hectáreas destinadas a la producción agropecuaria en el país.
Según el último relevamiento de “malezas problema” de la REM (Red de manejo de plagas) de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa), Borreria spp. está presente en casi 5 millones de hectáreas y 103 departamentos del país. La situación es particularmente crítica en el norte de Córdoba, NOA y NEA, donde la especie aparece con mayor abundancia.
Borreria.
La batalla contra Borreria es uno de los objetivos centrales de los productores agrupados en las Chacras Aapresid La Paloma y Bandera, que junto a expertos de INTA y universidades, buscan explorar la biología de la maleza, para entender mejor su comportamiento y diseñar estrategias efectivas.
Una maleza todo terreno
Parte de la dificultad para manejar Borreria está en su biología, de la que poco se conoce. Un estudio liderado por los productores de estas Chacras, junto a expertos de CONICET, IFEVA y las Universidades de las Buenos Aires y Hurlingham, revela que una de las causas de su persistencia en el lote es su versatilidad reproductiva: las plantas pueden generarse a partir de semillas, como de estructuras subterráneas, como rizomas y xilopodios.
Por otro lado, controles “visualmente exitosos” enfocados en reducir la emergencia de semillas pueden favorecer la regeneración vegetativa, que incluso puede confundirse con fallas de control y posibles resistencias.
A esto se suma que, ante controles incompletos, los pocos individuos sobrevivientes producen grandes cantidades de semillas, que nutren un banco persistente: las semillas cuentan con complejos mecanismos de dormición - incluso de secreciones alelopáticas - que las mantienen viables incluso ante condiciones muy adversas.
El escenario es complejo: en un mismo lote conviven plantas de distinto origen y tamaño, y capaces de responder con éxito a los controles. Este es uno de los principales desafíos para el control, asegura el estudio publicado en la Revista de la Asociación Argentina de Ciencia de las malezas ASACIM.
Anticiparse, la mejor estrategia
Con la primavera en puerta, la información de estas Chacras del NEA sobre la biología de la maleza deja claro que una estrategia basada únicamente en controles postemergentes puede ser riesgosa, sobre todo si llega con plantas de distintos tamaños o ya establecidas.
Borreria tiene diversas estrategias de reproducción y es de difícil control.. Foto: Aapresid.
Y a las estrategias de manejo los productores de La Paloma y Bandera también le pusieron “cabeza”. En otro estudio publicado en la misma revista junto a INTA y la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) proponen estrategias basadas en la intensificación y el uso de residuales.
La cobertura juega
La intensificación invernal mediante la incorporación de cultivos como trigo o vicia es clave a la hora de “inhibir” la germinación y rebrotes de Borreria, así como de sincronizar eventuales nacimientos. Estas opciones disminuyeron efectivamente los rebrotes durante casi cuatro meses, siendo la vicia la de supresión más prolongada hacia la primavera cuando se la compara con barbecho.
Residuales
Al inicio de la primavera y con los primeros nacimientos, los residuales cobran importancia. El mismo estudio sugiere que tratamientos residuales con imazapyr, sulfometuron metil + clorimuron etil y clorsulfuron + metsulfuron metil, aplicados en barbecho fueron eficaces para reducir nacimientos y rebrotes de Borreria.
El aporte de estas herramientas está justamente en anticiparse a los nuevos pulsos de emergencia y disminuir la presión inicial de infestación durante el ciclo de los cultivos estivales.
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