Las denominadas agtech son empresas tecnológicas que aplican innovación digital para optimizar la producción agropecuaria. Y ocho de cada diez agtechs argentinas buscan ofrecer soluciones que mejoren los paquetes tecnológicos actuales, más que reemplazar insumos, equipos o canales ya existentes.
Así lo indicó el trabajo “The potential of digital agriculture start-ups to reshape market dynamics in the ag-input industry: A case study from Argentina”, que Julián Arraigada y Pablo Mac Clay, ambos investigadores de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, acaban de publicar en Bio-based and Applied Economics.
El estudio examinó 114 startups de agricultura digital que operan en nuestro país, con el propósito de comprender qué tipo de soluciones desarrollan y en qué medida esas innovaciones pueden modificar la dinámica competitiva de los mercados de maquinaria agrícola y agroinsumos.
Concluyó que no buscan desplazar de forma directa a las plataformas vigentes, sino agregar valor mediante soluciones complementarias con las que ya brindan las grandes empresas del sector. En concreto, alternativas capaces de volver más precisos, integrados o eficientes los paquetes tecnológicos existentes.
Su valor, entonces, no pasa necesariamente por desplazar a los actores tradicionales, sino por ampliar la frontera de soluciones disponibles, explorar nuevas combinaciones tecnológicas y aportar agilidad innovadora en un contexto de acelerada digitalización.
Un ejemplo evidente de esta tendencia es el de Efficatia. Así lo aseguró Eugenio Lobo Vallejo, quien cofundó la startup tucumana a fines de 2019, junto con su colega Rafael Villagra Delgado: “Más que una tecnología específica, desarrollamos la forma de implementarla”.
Eugenio Lobo Vallejo, cofundador de Efficatia, primero a la derecha.
El emprendedor indicó que el propósito de la iniciativa es, precisamente, analizar tecnologías emergentes, adaptarlas a las condiciones del agro argentino y generar el conocimiento necesario para que puedan utilizarse de manera eficiente, segura y rentable.
“Cuando aparece una tecnología nueva, el productor no sabe si funciona, cómo implementarla ni si la inversión vale la pena. Efficatia recorre primero ese camino: investiga, valida, desarrolla la metodología y, luego, acompaña al cliente para que pueda adoptar la tecnología”, puntualizó.
Con sedes en las localidades tucumanas de Yerba Buena y La Cruz, y un equipo de treinta colaboradores permanentes, sus operaciones se extienden por el NOA y el NEA, además de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, y también en Paraguay.
“Actualmente los drones agrícolas son la tecnología más visible dentro de Efficatia, pero el trabajo de la empresa también comprende metodologías de experimentación a campo, herramientas para la capacitación, soluciones de agricultura de precisión y otros desarrollos orientados a mejorar los procesos productivos”, sostuvo.
Si bien prefirió no identificar los nombres de sus clientes, Lobo Vallejo aseguró que trabajan con empresas multinacionales dedicadas al mejoramiento genético vegetal y el desarrollo de tecnologías para la protección y nutrición de cultivos, junto con ingenios azucareros, productores agropecuarios y prestadoras de servicios agrícolas.
“En los últimos doce meses nuestras distintas unidades de negocio alcanzaron en conjunto una facturación aproximada de 1.700.000 dólares. Efficatia no realizó rondas de inversión institucionales. Su desarrollo fue impulsado principalmente con capital propio y la reinversión de utilidades”, precisó el emprendedor.
Soluciones a problemas concretos
El paper de Arraigada y Mac Clay subraya que el éxito de largo plazo de una innovación destinada al agro depende, en primera medida, de generar soluciones innovadoras. Es decir: necesita detectar problemas y abrir nuevas posibilidades tecnológicas para resolverlos.
A ello, esencialmente, se abocan en Sylvarum, una startup con sedes en Buenos Aires y Venado Tuerto fundada por Guadalupe Murga, Karina Balestrasse y Leandro Prevosto (los últimos dos investigadores del Conicet) en 2022.
Equipo de trabajo de Sylvarum
“Desarrollamos una tecnología que mejora la calidad de las semillas utilizando únicamente descargas eléctricas (plasma), sin incorporar productos químicos ni modificar la genética de la semilla”, señaló Murga.
La tecnología en cuestión -agregó- permite mejorar el poder germinativo, el vigor y la uniformidad de emergencia, además de recuperar semillas que quedan fuera de estándar de calidad y terminan siendo descartadas, lo que reduce el desperdicio de recursos utilizados para producirlas, como es el caso del agua, los fertilizantes, la energía y la propia superficie cultivada.
“El plasma tiene la capacidad de bajar la carga patogénica que traen las semillas desde el campo cuando se las cosecha. Éste es uno de los principales motivos por los cuales se reduce la necesidad del agroquímico. Por otro lado, el plasma también mejora la adhesión de cualquier tratamiento químico o biológico posterior y lo hace mucho más eficiente”, indicó la emprendedora.
De ahí que la iniciativa se arriesgue a prometer la posibilidad de reducir el uso de agroquímicos, pero al mismo tiempo mantener como mínimo los mismos rindes. “Nuestra tecnología reemplaza parte del uso de productos químicos por plasma, que no deja residuos sobre la semilla. Esto permite avanzar hacia sistemas de producción más sustentables”, subrayó.
Con un plantel de siete empleados, la compañía todavía se encuentra en un estadio de validación, mediante proyectos piloto con productores y empresas semilleras como ACA y ERSA. Planea el lanzamiento comercial de la tecnología para 2027.
El modelo de negocios previsto consiste en instalar la tecnología en plantas industriales de procesamiento de semillas -más de un centenar en nuestro país, en la actualidad-, con el propósito de ofrecer el servicio a la industria agroalimentaria.
“El paso crucial para que Sylvarum pueda comercializar su tecnología es llegar a la escala que requiere esta industria: toneladas de semillas procesadas por hora. Entonces, estamos trabajando en el escalado de esta tecnología final, para no generar un cuello de botella en nuestros clientes”, advirtió.
Mientras tanto, la startup financia sus actividades con los más de un millón de dólares que lleva recaudados por parte de los fondos GRIDX, AIR Capital, Halcyon Venture Partners, AgFunder VC e INNVENTURE, además de los clubes de inversores ángeles de CREA y el IAE.
Sin escala no hay innovación
El estudio realizado por los investigadores de la Universidad Austral confirmó que el otro desafío para las agtech es escalar, comercializar y distribuir sus soluciones de manera masiva en mercados donde las grandes firmas ya cuentan con infraestructura, redes comerciales, marca, llegada al productor y capacidad de integrar tecnologías en plataformas más amplias.
Estos condicionantes justifican iniciativas como la de Validagro, una plataforma de innovación abierta creada por la propia Universidad Austral para validar tecnologías agroindustriales en condiciones reales de producción, que conecta a startups con empresas de la talla de John Deere, Bunge o la Asociación de Cooperativas Argentinas.
Creada en 2023 por Daniel Almazán Sendino, Marcelo Soto y Yair Zacca, iAgro es otra de las startups con el perfil analizado. Su solución permite a empresas del agro unificar los datos de todas sus fuentes y disponer de un sistema de inteligencia artificial para implementar agentes corporativos.
“iAgro integra, transforma y centraliza todos los datos: sistemas de gestión, maquinarias, monitoreo a campo, estaciones meteorológicas, sensores y planillas”, enumeró Almazán Sendino.
“Tomar los datos desde un mismo lugar en tiempo real les permite a las empresas monitorear indicadores de avance de cosecha y de siembra, márgenes brutos, facturaciones, ventas, logística, clima y operaciones de maquinarias, sin necesidad de dedicar recursos a consolidar esa información”, continuó.
La promesa para los clientes reside en optimizar 80% el tiempo de procesamiento y carga de datos, para dedicarlo a su análisis. “En términos de ahorro suelen repagar la inversión en el tiempo que gastan en un año en sus procesos internos”, aseguró el emprendedor.
Por otro lado, el sistema de IA ofrece un chat para interactuar con los datos de la empresa usuaria, permite generar documentos, automatizar tareas, gestionar los usuarios, dar accesos y, sobre todo, crear distintos tipos de agentes especializados en temas comerciales, administrativos, ganaderos u otros, con el modelo LLM preferido por cada empresa.
La startup cuenta en la actualidad con cinco empleados y con clientes como LIAG Argentina, Ceibos Group y Agropemar. “Alcanzamos ingresos recurrentes por 300.000 dólares el año pasado, y este año proyectamos multiplicar por cuatro ese número”, detalló su fundador.
Con el propósito de consolidar sus equipos de trabajo dedicados al desarrollo de producto y actividades comerciales para ampliar las ventas en América Latina, la compañía finalmente se prepara para completar su primera ronda de inversión.
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