No debe haber en el mundo artístico, entre las actividades creativas, una tan universal, que se comprenda aquí como en la China o Zimbabwe y que no necesite de un lenguaje con palabras para su total comprensión como la percusión. Y sin distinción de edad, para chicos y grandes. Lo que hace Stomp desde hace 35 años con distintos grupos e integrantes girando por el mundo es sencillamente maravilloso.
En ésta, su tercera visita a la Argentina, tras su paso en 2004 y 2010, no hace más que (re)confirmar que cuando se tiene talento, ideas e ingenio, nada menos, se puede conseguir un show único e irrepetible cada noche, y contagiar al público, que desde la platea hace mucho más que mover la patita al ritmo de los sonidos musicales que consiguen pegando tachos o usando escobillones.
Desde bachas de lavado a escobillones, bidones, cajitas de fósforos y encendedores. Todo sirve.
Qué hace Stomp
Porque ¿qué hace Stomp -una traducción posible del inglés es pisar fuerte-? Es una conjunción entre música con elementos cotidianos, la percusión, el llamado teatro físico y la comedia, con movimientos coreográficos que no están para nada improvisados. Sí pueden improvisar en sus solos, lo que garantiza que lo que se ve presencia una noche no sea lo mismo que se verá la siguiente.
Un show de los Stomp está compuesto en lo básico por situaciones, que no llegan a ser sketchs, pero sí escenas en las que los ocho integrantes del grupo interactúan entre ellos (o no) fabricando sonidos musicales. Y un espectáculo de Stomp no es tal sino tiene escobillones, tachos de basura, cajitas de fósforos, encendedores y enormes neumáticos con los que hacer música.
La compañía nació en Inglaterra en 1991. El elenco que vino es internacional.
Stomp recupera la música callejera, de allí que utilicen tachos de basura y sus tapas, baldes, cajitas de fósforos que golpetean con sus dedos, los ya mencionados encendedores y neumáticos, tubos de goma variados, carritos de supermercado, palitas de basura de metal, bidones, bachas o piletas de lavar (sí, y con agua), bolsas de residuos, diarios (¿cómo consiguieron ejemplares tamaño sábana de La Nación? ¿los habrán guardado de sus visitas anteriores, en 2004 y 2010?) o simplemente aplaudiendo o golpeteando sus piernas.
Pueden pasarse entre los ochos integrantes distintos tachos, lanzándolos como despreocupadamente al aire. Algunos ni siquiera miran al que se los arroja. Y no se les cae ninguno. Tocan sus "instrumentos" y pegan sus saltos, y las chapas en las suelas de sus calzados resuenan y crean más música, más ritmos.
La interacción con el público
A diferencia de otros grupos de "teatro físico", Stomp interactúa con su público de una manera diferente. No caminan entre los espectadores, ni se los puede tocar. Si se cuelgan, lo hacen para hacer, de nuevo, más música. La interacción es más un ida y vuelta que el líder del grupo, Phil Batchelor, realiza invitando a batir palmas y hasta golpear con los pies el alfombrado piso del Opera.
Phil Batchelor es quien interactúa con el público.
Allí también se genera el humor, además del que realizan varios integrantes del grupo, parodiando situaciones o riéndose de ellos mismos. Y hay un momento en el que se arma la batucada...
Momentos predilectos
Cada cual tendrá su momento predilecto. La escena de los encendedores -el sonido de prenderlos o cerrarlos, más el efecto de que la única luz que se ve es la llama de los 16 encendedores- es probablemente uno de ellos, pero el de los enormes neumáticos, y la que abre, con los escobillones, no le corren de atrás.
Los Stomp hacen coreografías hasta con carritos del supermercado.
El único asunto es que, desde la platea, no se ven el piso ni los pies... sino las cabezas de los plateístas de la fila de adelante. Y desde la primera fila seguro observarán ese detalle, pero se llenarán de polvo o del aserrín que en un momento tiran al suelo. El mejor lugar parece ser sentarse las primeras filas del superpullman. De nada.
¿Cómo mantener el ritmo, el dinamismo, la intensidad y la atención durante una hora y cuarenta y cinco minutos? Y sí, uno sale con las palmas de las manos rojas de tanto aplaudir. Claro, un poco menos que los ocho stompistas.
Stomp
Excelente
Show de percusión y teatro físico. Creadores y dirección: Luke Cresswell y Steve McNicholas. Intérpretes: son 8 y van variando de los 12 integrantes del grupo. Sala: Opera, Corrientes 860. Funciones: del 3 al 13 de septiembre -no hay el lunes 7 y el miércoles 9-. Precios: desde $39.550 hasta $79.100.
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