Boca va. Por momentos ilusiona, por momentos a los tropiezos y por otros como puede. Pero va y compite. Tiene todos los frentes abiertos y después de mucho tiempo la suerte parece estar de su lado. Porque para ser campeón hacen falta un grupo unido, de calidad y con variantes; un cuerpo técnico convencido de una idea; referentes dentro y fuera de la cancha; la buena conexión y convivencia con los dirigentes; el apoyo de su gente y que la suerte lo acompañe. Ante Vélez, en Córdoba, la diosa fortuna le hizo un guiño y el equipo del Vasco Arruabarrena sigue en camino en la Copa Argentina. En cada ítem tiene las cosas más o menos acomodadas. Pero, el carro avanza y los melones se van acomodando.
Con el paso al frente que Boca dio en el Kempes por la Copa Argentina, el equipo del Vasco Arruabarrena se mantiene en la pelea en todos los torneos que disputa. Por el torneo federal, está en los cuartos de final donde chocará contra Racing (se estima que el domingo 27 de septiembre, durante la fecha FIFA, en Córdoba o Rosario). Boca es el equipo que más veces obtuvo este trofeo con cuatro conquistas, pero la última vez fue en 2020 con Sebastián Battaglia. Antes, en 2015 la ganó con el Vasco Arruabarrena como DT ante Rosario Central y con el escandaloso arbitraje de Diego Ceballos. Tras los penales ante Vélez, el Vasco desempolvó aquel recuerdo y reveló que "fue Central el que eligió el árbitro", en medio de las acusaciones que recibe su equipo en la actualidad sobre favoritismos en los arbitrajes. Pero lo más atractivo de la Copa Argentina es que el campeón obtiene un boleto directo a al Copa Libertadores de 2027.
La escala jerárquica de los títulos por los que pelea Boca tiene en la cumbre a la Copa Sudamericana. Tras caer de la Libertadores y superar los playoffs ante O'Higgins y los octavos de final frente a Recoleta, ahora Boca tiene al rival más difícil -a priori- que le podía tocar en la llave: el San Pablo. La ida será en la Bombonera el próximo martes 8 y la revancha en el Morumbí, el martes 15. Boca no gana un título internacional desde la Recopa Sudamericana 2008 tras superar a Arsenal de Sarandí, hoy en la B Metropolitana. Esa sequía de casi 20 años es lo que impulsa y lo que obliga a Boca a poner el foco en la Sudamericana.
Por la Sudamericana, dejó atrás a O'Higgins y Recoleta. REUTERS/Cesar Olmedo
En segundo orden está la tabla anual de la Liga Profesional, que otorga un título homologado tras la consagración en el escritorio de Rosario Central en la temporada pasada. Boca está en el cuarto puesto con 40 puntos, a cinco de los líderes Independiente Rivadavia y Argentinos Juniors, que son escoltados por Vélez (41). Quedan 9 fechas para pelear -los partidos de playoffs no suman para la anual-, aunque para acceder a la Copa Libertadores le alcanzará con quedar entre los tres primeros.
Por último, Boca puede ir en busca de un cuarto título en el semestre que es el del Torneo Clausura. Para ello, deberá acceder a los playoffs a través de la Zona A, donde se encuentra octavo -el último lugar que permite clasificar a la próxima instancia- con 10 puntos tras 7 fechas. De terminar la primera fase entre el 1° y el 4° puesto, definirá de local el mano a mano en los octavos de final; de lo contrario, lo haría de visitante. Después, el emparejamiento -es decir, en qué puesto se clasificó el rival de turno- en una hipotética instancia de cuartos de final y semifinales determinará si es local o visitante. Boca no es campeón del torneo doméstico desde el segundo semestre de 2022, por lo que cumplirá cuatro años sin festejos.
El último viernes, venció a Lanús por 1-0 y se acomodó en el Clausura. (Juano Tesone)
De ser campeón, se le abriría una puerta más en busca de un quinto título: el Trofeo de Campeones, que enfrentará a los ganadores del Apertura (Belgrano de Córdoba) y del Clausura.
Boca está en carrera en todos los frentes y da pelea. Habrá que ver hasta dónde le da la nafta entre la presión, las lesiones, los viajes y si -como ante Vélez- tiene esa cuota de suerte que en el último tiempo le dio vuelta la cara.
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