03/09/2026 09:26
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Una escapada al campo en el histórico Camino Real: lechón, pastas caseras y aventura a una hora de Buenos Aires

Una escapada al campo en el histórico Camino Real: lechón, pastas caseras y aventura a una hora de Buenos Aires

Restaurantes de campo, granjas, hospedajes rurales y un viñedo en el camino entre la ruta 7 y Villa Ruiz, en San Andrés de Giles y Luján. Buena comida y actividades recreativas par

Fragmentos de la historia del Virreinato y los mejores sabores de la gastronomía criolla se fusionan a lo largo del desvío hacia el entorno rural de San Andrés de Giles que se desprende del kilómetro 72 de la ruta 7, en el partido de Luján.

La nomenclatura formal del Camino Secundario Provincial 064-05 desplazó de la cartografía la más popular referencia "Camino Real al Alto Perú", una senda de carretas trazada a mediados del siglo XVII, a cuyos costados asomaban sencillas postas para carreros y pasajeros, como providenciales paradores para descansar y aprovisionarse en medio del paisaje todavía desolado.

El panorama cambió notoriamente de la mano del florecimiento del turismo rural, y ahora la ruta de 16 kilómetros pavimentados hasta Villa Ruiz recorta una doble hilera de parcelas verdes alternadas con restaurantes de campo, parrillas al paso, puestos de venta de productos regionales -con los quesos y los salames a la cabeza-, granjas, parques recreativos, cabañas y campings, un largo corredor de establecimientos rurales que inducen a planificar una visita de jornada completa.

Los platos caseros, la diversión y el relax -que, en estos pagos, indefectiblemente, van de la mano- establecen su primera escala posible en el parque arbolado del lodge y spa La Matera, hacia donde apunta la bajada a la derecha de la doble vía de la ruta 7. Las actividades de aventura que se organizan allí se multiplican dos kilómetros más adelante, alrededor de la laguna y la granja que colorean la sugerente postal campestre de Experiencia Keen.

Cartel indicador del histórico Camino Real al Alto Perú.

Al mediodía, mientras los chicos salen disparados hacia el sector de hamacas, toboganes y un caballo para recorrer el predio, la atención de los adultos se enfoca en el asado a punto de ser servido, la pieza sobresaliente del menú que también anuncia una entrada de fiambres y quesos, empanadas, pastas, guarniciones y postre.

Pero conviene regular las energías: el día de campo arranca a las 10 con el desayuno y se extiende hasta la merienda del atardecer, un tiempo más que suficiente para sumarse a un taller de amasado de pan y responder a la convocatoria de los anfitriones a alimentar a los animales.

Experiencia Keen, en el camino de la ruta 7 a Carlos Keen.

En este recorte de 12 kilómetros del Camino Real hasta Carlos Keen, parte de ese nutrido programa gastronómico y recreativo se replica en el restaurante La Vuelta, que funciona en las instalaciones de la finca Los Leones, un vistoso caserón levantado unos pasos antes de la pronunciada curva a la izquierda que quiebra la recta traza dibujada por la ruta desde su nacimiento.

Más adelante, la humareda de los asadores de Keen enturbia levemente el horizonte y sonrientes empleados munidos de volantes y folletos alzan una mano para detener a los automovilistas y, sucesivamente, describirles las propuestas de Estancia La Curva, El Gauchito Lujanero, La Vieja Casona y El Secreto de Keen, un remanso escondido en un bosque ponderado por los más entendidos por su picada de campo, las empanadas y las carnes asadas.

Restaurante de campo La Vuelta, en el complejo Los Leones.

A pocas cuadras de la estación Carlos Keen, La Cocina de la Abuela -donde la silenciosa atmósfera de campo se preserva como valor supremo- ofrece las especialidades que un siglo atrás salían de las manos de la pionera Engrasia, bisabuela de María Inés y tatarabuela de Carlos y Nico Mantis Gallo, los actuales responsables del comedor.

La tranquilidad reinante en el salón y el jardín apenas se altera con el karaoke que estira la sobremesa hasta que se apaga la tarde.

Asado en el restaurante de campo La Cocina de la Abuela.

El Camino Real resurge frente a las últimas casas de adobe y ladrillos de Carlos Keen y recobra su perfil bucólico delante de la tradicional panadería de la familia Crosato. Restan 7 kilómetros para llegar a Villa Ruiz y la tentadora combinación de platos caseros con generosas dosis de ocio y diversión resurge una y otra vez a los costados.

De a poco, la cartelería y las voces amables de los vecinos de a pie o montados a caballo anticipan el espectáculo de destrezas gauchas, puestos de artesanos y de comidas, desfile criollo de carretas y gauchos, músicos en vivo y conjuntos locales de danzas que cautivará a una multitud el domingo 22 de noviembre.

Es la gran cita que mantiene expectantes a los lugareños por los 21 años de la Fiesta del Camino Rural, a celebrarse en el parque de la estación de Villa Ruiz, inaugurada en 1889 con la llegada del Tramway Rural tirado a caballos desde Federico Lacroze.

Mientras en el comedor María Gracia (donde se aplica a rajatabla la premisa de que "el que cumple años no paga") está en plena ebullición un show musical con baile a cielo abierto, unos 200 metros hacia la derecha de la calle, las preferencias de los visitantes más activos del complejo Algo con Selva se reparten entre una tirolesa, un muro de escalada, un parque aéreo, juegos infantiles y un recorrido guiado por una granja educativa y una huerta orgánica.

Tirolesa en el campo recreativo Algo con Selva.

En cambio, del otro lado del camino, a la altura del kilómetro 11, donde asoma la tranquera de Los Abuelos, los comensales pasaron de deleitar el paladar con sorrentinos de calabaza, ravioles y parrillada libre al recreo sin horarios que sugiere la cerrada arboleda como aperitivo de la merienda de tortas fritas y mate.

Más inclinado a honrar a sus huéspedes con un menú gourmet con pasos, el viñedo y restó Zafratelli invita a catar vinos, caminar entre los viñedos, probar uvas y aprender a diferenciar las virtudes de las cepas malbec, pinot, tannat, cabernet sauvignon y marcelan.

Atardecer en la bodega, viñedo y restó Zafratelli. Foto de Agencia NA

La escala siguiente, según marca una ordenada hilera de autos estacionados y pasajeros que desensillan y avanzan sin ningún apuro por el césped cordado al ras, es el salón con vista al parque del restaurante El Molino.

En este caso, es fácil adivinar que el menú libre no es más que el punto de partida de una larga jornada que anuncia -si el sol y el clima acompañan debidamente- la búsqueda del tesoro, desafíos al fútbol, vóley, fútbol-tenis, sapo, metegol y jenga gigante, juegos de mesa y en equipo al aire libre, burbujas, barriletes y un taller de amasado de pan.

Restaurante de campo Los Abuelos.

El circuito parece a punto de extinguirse allí donde se distinguen las mesas servidas de El Final del Camino -de fama creciente por su lechón a la estaca-, La Piara y Taba Restó y reluce el esplendor del hotel de campo La Nueva Casona Italiana, la remozada versión de una finca de 1897.

Pero queda -al menos- un último bocado para probar en la antigua casona familiar La Pulpería de Ruiz. Es el bastión de Carolina Garate, que se toma su tiempo para revestir las mesas con manteles de hule y aguayos multicolores, una delicadeza que precede las picadas de fiambres, guisos, pastas caseras, empanadas de carne y la sustanciosa bondiola con salsa de cerveza negra y puré de papas.

Manjares varios enmarcados por paredes de barro, piso de ladrillos, tirantes de madera que sostienen el cielorraso y galería exterior techada con chapas.

Restaurante de campo El Molino.

El comedor de la emprendedora lujanense puede constituirse en un nuevo punto de partida, esta vez para desandar una porción del segmento de tierra del Camino Real -rumbo a Azcuénaga, Solís y San Antonio de Areco- y descubrir en un ovillo de árboles centenarios parte de las instalaciones de la Posta de Figueroa.

Se trata de una estancia construida en 1755 donde, en 1834, el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas y el caudillo Facundo Quiroga firmaron la Carta de la Hacienda del sargento mayor Tomás de Figueroa, también aliado del máximo líder federal.

Hotel de campo La Nueva Casona Italiana.

Entre otras figuras relevantes de la época, por esa parada fuertemente atravesada por las disputas entre federales y unitarios pasaron también Estanislao López, Lucio Norberto Mansilla, José María Paz y Juan Lavalle llevado en calidad de detenido desde la Aduana de Santa Fe al Cabildo de la Villa de Luján. Dos siglos después, en estos parajes rurales, todavía resuena algún latido de esos tiempos de luces y sombras.

Cómo llegar

  • Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Carlos Keen son 84 kilómetros por Acceso Oeste hasta Luján y ruta 7; en el kilómetro 72 girar a la derecha y seguir 12 kilómetros.

  • Micro 57 Atlántida desde Plaza Once hasta Luján, $ 5.242; desde Plaza Italia, $ 3.322.

  • Tren Sarmiento de Once a Luján con trasbordo en Moreno, $ 2.060 en efectivo; con SUBE, $ 1.290.

  • Combi Santorini desde Arenales y Coronel Díaz (CABA) hasta Luján, $ 24.000 ida.

  • Colectivo 503 de Luján a Carlos Keen, $ 1.370; hasta Villa Ruiz, $ 1.670.

  • Remís para 4 pasajeros Nueva Colón de Luján a Carlos Keen (02323- 430-070), $ 15.000 ida; hasta Villa Ruiz, $ 25.000.

La estación de tren de Carlos Keen. Foto Turismo Provincia de Buenos Aires

Dónde alojarse

  • Cabañas La Rinconada: para dos personas, $ 90.000 la noche (mínimo, dos noches); para 4, $ 120.000; para 5, $ 140.000 (155- 0591768 / 155- 1335998).

  • Hotel boutique La Nueva Casona Italiana: habitación doble con estacionamiento semicuebierto, desayuno, gimnasio y piscina cubierta calefaccionada, $ 250.000 (02323- 15555872 / ).

Cuánto cuesta

  • Entradas, asado con guarniciones, postre y café en La Cocina de la Abuela, $ 35.000; parrillada para dos con vino o gaseosa, $ 55.000; de 6 a 12 años, 50% (02323- 15329348 / 15579188).

  • Entrada de fiambres, empanadas, pastas y parrilla libres con guarnición y postre en Los Abuelos, $ 44.000; de 5 a 11 años, 50% (02323- 15336259).

  • Día de campo con desayuno, almuerzo, merienda y actividades en Experiencia Keen, $ 57.000; de 5 a 11 años, $ 41.000; de 2 a 4 años, $ 36.000 (153- 0057227).

Costumbres gauchas en Villa Ruiz. Foto Turismo Provincia de Buenos Aires

  • Entradas, asado y pastas libres, guarnición, postre y merienda en El Molino, $ 44.000; de 3 a 12 años, $ 22.000 (155- 8021969 / 156- 7851194).

  • Almuerzo y actividades en Algo con Selva, $ 39.000 los domingos y $ 35.000 los sábados; de 3 a 10 años, $ 35.000 y $ 30.000; la noche por persona en cabaña, $ 50.000; incluye el día de campo y pileta climatizada (02323- 15541307).

  • Pastel de pato en La Pulpería de Ruiz, $ 26.000; picada de fiambres caseros para dos, $ 25.000; guiso a la olla, $ 22.000; empanada de carne de osobuco, $ 5.000; pastas caseras con estofado, $ 20.000 (02323- 15447842).

Dónde informarse

  • lujan.gob.ar

  • sanandresdegiles.gob.ar

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