Sonsoles Ónega es una de las periodistas y presentadoras más reconocidas de la televisión española. A sus 48 años, cuenta con una extensa trayectoria profesional que comenzó en el periodismo y que posteriormente la llevó a convertirse en uno de los rostros habituales de la televisión.
La comunicadora inició su carrera como redactora en CNN+, antes de incorporarse a Mediaset, donde trabajó en Noticias Cuatro y Informativos Telecinco. Con el tiempo, también dio el salto a la conducción de diferentes programas, hasta llegar a Antena 3, donde actualmente presenta Y ahora Sonsoles.
A su actividad televisiva se sumó además su faceta como escritora. Ónega ha publicado varios libros y mantiene una carrera literaria paralela a su trabajo en televisión. Una trayectoria marcada por el reconocimiento profesional y por una agenda que, durante años, dejó poco margen para la vida familiar.
Precisamente, esa parte menos visible de su recorrido es la que la propia periodista ha puesto sobre la mesa en distintas ocasiones. Al hablar de su maternidad, reconoce que continuar trabajando cuando nació su primer hijo fue una decisión que terminó teniendo consecuencias personales.
La presentadora ha explicado que no apartarse de su profesión después de convertirse en madre marcó un antes y un después. Una elección vinculada con su desarrollo profesional, pero que también implicó perder momentos cotidianos junto a sus hijos.
La periodista y escritora Sonsoles Ónega en los Premio Planeta, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona. Foto: EFE.
"No renunciar cuando fui madre por primera vez fue una decisión determinante en mi vida".
Ónega no habla únicamente de grandes acontecimientos. Su recuerdo está especialmente ligado a aquellas pequeñas rutinas que forman parte de los primeros años de un hijo y que, una vez que pasan, ya no pueden recuperarse.
"No renunciar significa que yo no he visto a mis hijos nunca, no les he dado el bañito, no les he echado la colonia, no he leído con ellos... Me he perdido toda su infancia".
Sonsoles Ónega admite que continúa sin saber si aquella elección profesional terminó compensando todo lo que dejó atrás. Foto: EFE.
La afirmación refleja el conflicto que todavía mantiene sobre aquella decisión. Aunque reconoce el peso de su carrera, también admite que continúa sin saber si aquella elección profesional terminó compensando todo lo que dejó atrás.
"No lo sé", reconoce al referirse a si realmente mereció la pena. La periodista tampoco oculta que existe una cuestión que, con el tiempo, podría quedar en manos de sus propios hijos. Son ellos quienes tendrán que valorar las ausencias de aquellos años y la decisión que tomó su madre al continuar con su actividad profesional.
"Yo pienso que serán mis hijos los que algún día me digan: 'Mamá, te entiendo sin necesidad de tener que perdonarte'. Espero que eso sea así".
La reflexión deja una cuestión abierta sobre el equilibrio entre la vida profesional y familiar. Para Ónega, el éxito alcanzado no elimina la conciencia de haber dejado atrás momentos que pertenecían a una etapa concreta de la infancia de sus hijos.
Su testimonio pone el foco en una elección que muchas veces se presenta como una cuestión de prioridades, pero que también puede implicar renuncias difíciles de medir en el momento en que se toman. En su caso, el balance continúa abierto y serán sus hijos quienes, algún día, tengan la última palabra.
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