El próximo trimestre podría presentar un escenario climático con lluvias por encima de los valores normales en buena parte del norte argentino y temperaturas más bajas de lo habitual en el centro del país, según la perspectiva climática para septiembre, octubre y noviembre elaborada por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El pronóstico para la primavera muestra un escenario heterogéneo para las precipitaciones, con diferencias marcadas entre regiones. Las mayores probabilidades de registrar lluvias superiores a las normales se concentran en el norte del país. El SMN prevé una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores habituales sobre el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, mientras que también incluye dentro de este escenario a La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
Para el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste de la Patagonia, el organismo anticipa una mayor probabilidad de precipitaciones normales o superiores a las normales. Se trata de una señal particularmente relevante para las regiones agrícolas del centro del país, donde las lluvias de primavera resultan determinantes para la evolución de los cultivos de verano y para la disponibilidad de humedad al momento de la implantación y durante las primeras etapas de desarrollo.
En tanto, sobre el centro-oeste de Formosa y Chaco, el este de Salta y Santiago del Estero se espera un comportamiento de las precipitaciones dentro de los valores normales para el trimestre. En el extremo opuesto, el NOA y el sudoeste de la Patagonia presentan una mayor probabilidad de registrar lluvias normales o inferiores a las normales.
El SMN advierte, sin embargo, que el pronóstico trimestral representa el comportamiento medio esperado para el período y no permite descartar episodios puntuales de lluvias de mayor intensidad que lo habitual. Por eso, el organismo recomienda complementar esta información con los pronósticos de escala diaria y semanal y mantenerse atentos al Sistema de Alerta Temprana.
El panorama térmico también presenta una marcada división regional. Para una amplia zona del centro argentino, la perspectiva apunta a temperaturas medias inferiores a las normales. El SMN identifica a gran parte de Cuyo, La Pampa y la provincia de Buenos Aires como las regiones con mayor probabilidad de registrar temperaturas por debajo de los valores habituales durante septiembre, octubre y noviembre.
La señal de temperaturas normales o inferiores a las normales se extiende además hacia Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el centro-norte de la Patagonia. Para el sur del Litoral y el sur de la Patagonia, en cambio, se espera un comportamiento térmico dentro de los valores normales.
El norte del país presenta el escenario contrario: el SMN prevé una mayor probabilidad de temperaturas normales o superiores a las normales en toda esa región. De esta manera, la primavera podría combinar un comportamiento más cálido en el norte con temperaturas por debajo de los registros habituales en buena parte del centro productivo.
Para el sector agropecuario, la combinación de ambas variables será determinante. En las principales regiones agrícolas, la perspectiva de lluvias normales o superiores a las normales aparece como un factor favorable para la evolución de la campaña, aunque deberá analizarse en conjunto con la distribución temporal de las precipitaciones. Una primavera con un volumen acumulado adecuado puede esconder períodos secos o excesos puntuales, por lo que la evolución semanal del tiempo será clave para las decisiones de siembra, fertilización y manejo de los cultivos.
A su vez, las temperaturas por debajo de lo normal pronosticadas para Buenos Aires, La Pampa, Cuyo y parte de Córdoba y Santa Fe podrían tener incidencia sobre el ritmo de implantación y desarrollo inicial de los cultivos, especialmente en aquellos casos en los que las condiciones térmicas sean determinantes para la emergencia y el crecimiento.
El pronóstico del SMN no implica, de todos modos, que las condiciones previstas vayan a repetirse de manera uniforme durante los tres meses. Se trata de una perspectiva probabilística que identifica la categoría con mayor probabilidad de ocurrencia para el promedio del trimestre. Por eso, la evolución concreta de la primavera dependerá de la sucesión de eventos meteorológicos de menor escala y de la aparición de períodos de lluvias intensas, sequías temporarias, heladas tardías o cambios bruscos de temperatura.
Con el inicio de la primavera, el escenario climático nacional queda así caracterizado por un marcado contraste: mayores chances de lluvias por encima de lo normal en el norte y lluvias normales a superiores en buena parte del centro productivo, mientras que las temperaturas tenderían a ubicarse por debajo de los valores habituales en Buenos Aires, La Pampa y Cuyo. Para el campo argentino, el dato central será cómo se traduzca este escenario general en la disponibilidad efectiva de humedad y en la distribución de las lluvias a lo largo de una etapa decisiva para los cultivos de la campaña 2026/27.
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