Mucho antes de convertirse en un área protegida, una extensa porción de las praderas de Ramona, en el condado de San Diego, California, estuvo vinculada con una de las grandes estrellas del Hollywood clásico. James Cagney compró junto con su hermano William cientos de acres de terreno durante la década de 1940, cuando la región todavía era predominantemente rural.
Parte de aquellas tierras fue vendida durante las décadas siguientes. Sin embargo, 417 acres -unas 169 hectáreas- permanecieron bajo el William J. Cagney Trust y terminaron llamando la atención de organizaciones conservacionistas por algo que nada tenía que ver con el cine: constituían uno de los últimos grandes remanentes de pastizales de la zona costera del sur de California.
En 2003, The Nature Conservancy compró el terreno por 2,7 millones de dólares para incorporarlo a un proyecto más amplio de conservación de las praderas de Ramona. Documentos oficiales posteriores confirman que el Cagney Ranch pasó a integrar el actual Ramona Grasslands Preserve.
Cómo James Cagney terminó comprando tierras en California
Cagney ya era una estrella de Hollywood cuando realizó la inversión. Para entonces había protagonizado películas como The Public Enemy y Yankee Doodle Dandy, esta última estrenada en 1942 y por la que obtuvo el Oscar como mejor actor.
Junto con su hermano William adquirió más de 500 acres, según los registros históricos. Las tierras estaban ubicadas cerca de Ramona y eran utilizadas principalmente para el pastoreo de ganado.
James Cagney fue un actor de cine y bailarín estadounidense. Ganador de premios importantes.
Con el paso del tiempo, diferentes sectores de la propiedad cambiaron de manos. Las 417 acres restantes quedaron asociadas al apellido familiar y fueron conocidas como Cagney Ranch.
El interés por conservarlas comenzó a tomar fuerza en 1997, cuando Dave Bittner, director ejecutivo del Wildlife Research Institute de Ramona, contactó a The Nature Conservancy. Fueron necesarios seis años de negociaciones y búsqueda de financiamiento antes de completar la operación.
Por qué las 417 acres eran importantes para la vida silvestre
El valor del terreno estaba relacionado tanto con las especies presentes como con su ubicación. Las praderas de Ramona conservaban grandes superficies abiertas en una región donde este tipo de hábitat había disminuido por el avance de caminos y urbanizaciones.
Entre las especies amenazadas o en peligro asociadas con estos pastizales se encuentran la rata canguro de Stephens, el camarón hada de San Diego y el sapo del arroyo del sudoeste. En las lagunas estacionales del Cagney Ranch también habían sido registradas tres especies vegetales poco comunes.
Estas pequeñas lagunas, conocidas como vernal pools, se forman durante los períodos lluviosos y posteriormente se secan. Esa alternancia crea condiciones particulares para plantas y animales adaptados a ambientes temporales.
Rata canguro de Stephens.
La propiedad tenía además una ubicación estratégica: protegerla permitía mantener conectados distintos espacios naturales, en lugar de dejar pequeñas áreas aisladas entre desarrollos urbanos.
Ramona, en el condado de San Diego, California.
Una compra de 2,7 millones de dólares para conservar las tierras
La adquisición se concretó el 30 de junio de 2003. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos aportó 660.000 dólares; el estado sumó otros 165.000 y el Wildlife Conservation Board de California destinó 1,236 millones. The Nature Conservancy completó la operación con 639.000 dólares.
La conservación continuó después de esa compra. Informes ambientales oficiales muestran que el Cagney Ranch pasó a formar parte de un sistema más amplio junto con otras propiedades protegidas de las Ramona Grasslands.
Camarón hada de San Diego.
Así, seis décadas después de que una estrella de Hollywood adquiriera aquellas tierras como una propiedad rural, las 169 hectáreas que sobrevivieron a las sucesivas ventas terminaron destinadas a conservar uno de los paisajes naturales más particulares del sur de California.
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