30/08/2026 14:02
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Los Leones son de bronce en el Mundial: por qué esta generación no tiene techo y necesita una oportunidad

Los Leones son de bronce en el Mundial: por qué esta generación no tiene techo y necesita una oportunidad

Argentina volvió al podio después de 12 años con un equipo sólido que encontró en la presión, la defensa y el córner corto algunas de sus principales armas. El desafío ahora será a

La cuenta es sencilla. Sólo si se tienen en cuenta los campeonatos de Primera de los Torneos Metropolitanos, ocho de cada diez jugadores de hockey sobre césped son mujeres. Ese número sale de una lógica: un plantel tiene unos 30 jugadores aproximadamente y hay 14 equipos por campeonato. Entre las damas, en la máxima categoría se juega desde la A hasta la G en tres divisiones. Y hay 19 torneos. Entre los caballeros, hay acción desde la A hasta la C en dos divisiones. Y hay sólo cinco certámenes. Y en esa ecuación no entran las intermedias y las categorías juveniles, infantiles y formativas desde una Quinta División. Y tampoco las "mamis hockey", ese rubro que incluye a exjugadoras que dejaron el deporte y que volvieron después de ser madres. Aquí sólo hay una referencia a Buenos Aires, además, pero en el interior se vive algo más o menos parecido. La diferencia es abismal, entonces.

El hockey es desde hace mucho tiempo el deporte por equipos más importante en Argentina en la rama femenina. En número y, como consecuencia, en logros. Los hombres, en cambio, vienen detrás del fútbol, el rugby, el básquetbol y el voleibol, por ejemplo. Y siempre les costó más, aunque hayan salido campeones olímpicos en Río de Janeiro 2016 y aunque acaban de conseguir su segundo bronce en un Mundial tras el 2 a 1 sobre Países Bajos, el tercer equipo del ranking, con los goles de Tomás Domene y Matías Rey, el único sobreviviente de aquella gesta inolvidable de hace diez años en tierras cariocas.

El tercer puesto conseguido por los Leones en el Belfius Hockey de Wavre, con un sólido rendimiento en conjunto y la actuación descollante de Tomás Ruiz, es una nueva oportunidad para apostar por el crecimiento del hockey masculino en Argentina. Ya se dilapidaron algunas chances. Dejar pasar otra sería más que una picardía. Al menos habría que intentarlo por ese grupo de jugadores conducidos por Lucas Rey -otro campeón olímpico- que se recuperaron del golpe de haber perdido la semifinal contra Alemania para dejar la piel ante los neerlandeses y conseguir el premio de subir al podio después de 12 años.

Argentina mostró en el Mundial ser un equipo muy compacto y muy ordenado, con un aspecto fundamental: la presión constante de los delanteros en el retroceso le simplificó mucho el trabajo a los defensores y, con el correr de los partidos, el equipo se fue amoldando y agregándole a su hockey un volumen importante de juego. Los Leones tuvieron momentos buenos y no tan buenos a lo largo del torneo.

Foto: EFE

Contra Países Bajos no dejaron desplegar la verticalidad de los adversarios (como lo habían hecho las Leonas un día antes) y supieron manejar constantemente los tiempos del encuentro, sobre todo en el tercer cuarto. Quizás el seleccionado no tenga el juego más vistoso, pero es un equipo que sabe lo que hace -sus 11 jugadores-, que rota, que se desdobla, que sabe relevar cuando tiene la pelota y que siempre está bien parado en el campo. Con Japón y Nueva Zelanda (a pesar del 7-1), los Leones por momentos no la pasaron bien, pero el equipo apareció contra Inglaterra para jugar un partido perfecto y desde ahí siempre lo hizo de muy buena forma.

El hockey de varones es muy rápido en la actualidad y lo que más se entrena es la parte defensiva. Con la experiencia de Rey en el medio para manejar el equipo, Argentina mostró ser un gran bloque en todas sus líneas para convertirse justamente en un conjunto granítico, apoyado además en la enorme actuación del arquero Tomás Santiago en todo el Mundial. Además, entendió la realidad de que el 80 por ciento de los goles en el alto nivel vienen de recuperaciones, jugadas fijas y córners cortos, y esos aspectos del juego funcionaron a la perfección. En la ofensiva, porque los Leones hoy tienen un corto de un gran nivel y una muy alta efectividad con Domene y Nicolás della Torre, y del otro lado, porque la defensa de esa jugada clave en el hockey está muy aceitada y a Argentina apenas le convirtieron dos goles de corto en todo el torneo.

Foto: EFE

Hay un detalle importante, además: los Leones les pueden jugar de igual a igual a todos sus rivales con delanteros súper veloces y de una gran habilidad, a quienes no se les puede quitar la bocha y que generan riesgo y cortos permanentemente. Bautista Capurro y Lucio Méndez Pin son dos ejemplos de ello.

Y otro punto, no menos importante, porque sirve de cara al futuro. Los Leones 2026 no tienen techo. Pueden seguir creciendo y mejorando. Hay una buena generación que pide pista para continuar en lo más alto y afirmarse. Pero esa generación necesita apoyo. Si hay un convencimiento de ello, el hockey masculino argentino puede avanzar aún más. Más allá de las diferencias de todo tipo que existen. Y son tan lógicas como palpables.

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