La isla Catalina es un pequeño paraíso turístico frente a las costas de California. Allí es posible disfrutar de sus playas, recorrer sus senderos naturales o divertirse en la ciudad de Avalon. Pero en sus laderas viven unos 150 bisontes americanos; los primeros ejemplares llegaron en 1924 para la filmación de una película.
Elegida lugar de descanso y esparcimiento por grandes estrellas de Hollywood, como Charles Chaplin (hizo una excursión de pesca), Clark Gable y Marylin Monroe (pasó allí unos meses), también ha servido de locación para cientos de películas. Entre ellas, Jaws (Tiburón), que Steven Spielberg filmó en 1975.
La presencia de los bisontes pertenece a los inicios de Hollywood. En 1924, la Lasky Film Company trasladó, en barco, 14 ejemplares hasta Catalina, según un artículo de la BBC. Al parecer iban a ser utilizados en el rodaje de The Vanishing American, un western de 1925, basado en una novela de Zane Grey. O en The Thundering Herd.
Tampoco se sabe con certeza por qué los bisontes permanecieron en la isla cuando terminaron los rodajes que no los incluyeron. Lo cierto es que, en los diez años siguientes, el magnate del chicle William Wrigley, que tenía una participación mayoritaria en la Santa Catalina Island Company, llevó otros 24 ejemplares.
Una manada más pequeña
Los animales se multiplicaron y para los años 60 ya sumaban 500 y empezaban a desplazar a la fauna autóctona. Entonces, la familia Wrigley decidió conservar una manada de entre 250 y 300 ejemplares. De esta manera, entre 1969 y 1977, 267 bisontes fueron llevados a tierra firme.
En ocasiones, los animales llegan hasta la playa. Foto: Avantgardens, Facebook.
Pero, por cuestiones de genética, hubo que introducir 34 ejemplares en los años siguientes. La BBC explica que “una manada de grandes herbívoros puede seguir siendo manejable durante unos pocos años, ya que las hembras solo paren una cría en cada parto y dedican tres o cuatro años a criarla, pero, para evitar problemas de endogamia, hay que introducir nuevos genes”.
Recién en 1971, los animales tuvieron su debut cinematográfico: aparecieron en la película de Stanley Kramer filmada en la isla y titulada Bless the Beasts and the Children. No es un western, sino la historia de un grupo de niños que quiere evitar la matanza de una manada de bisontes cautivos.
La historia de los bisontes daría un nuevo giro en 1972, cuando la organización de conservación Catalina Island Conservancy tomó el control de casi toda la isla y de los bisontes. Muchos de ellos fueron llevados a su hábitat natural, en las grandes llanuras del oeste. Unos 150 ejemplares permanecen en la isla.
Unos 150 animales forman la manada actual. Foto: Catalina Island, Facebook.
Precisamente, la Catalina Island Conservancy organiza tours ecológicos para conocer las áreas naturales protegidas de la isla, que suman unas 42.000 ha. El recorrido por impresionantes cañones permite observar a los bisontes, quienes pastan en libertad, además de águilas calvas y zorros.
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