Un proyecto universitario del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, que comenzó hace casi una década, dio origen a una aeronave híbrida que busca cambiar los viajes de corta distancia en Estados Unidos. Electra, la compañía surgida de aquella iniciativa, prepara ahora una inversión de USD 850 millones para ampliar la producción de su modelo de nueve pasajeros en Ohio.
La idea nació en 2017, dentro de una clase de posgrado sobre arquitectura de sistemas de transporte aéreo. El equipo liderado por Chris Courtin analizó las ventajas de los aviones eléctricos de despegue y aterrizaje vertical y llegó a otra conclusión. Una aeronave de ala fija con capacidad para utilizar pistas ultracortas podía ofrecer una alternativa más eficiente.
El concepto combinó baterías, motores eléctricos y un generador a gas. Según informó la universidad en un comunicado oficial, el sistema permite que el avión utilice ocho motores eléctricos durante el despegue y el aterrizaje, mientras el generador aporta energía durante el vuelo de crucero y también recarga las baterías.
La tecnología permite reducir de forma considerable la longitud de pista necesaria. Según Electra, el avión puede operar en espacios de aproximadamente el tamaño de un campo de fútbol. Esa característica abre la posibilidad de utilizar lugares que no sirven para los aviones comerciales tradicionales, como determinados aparcamientos, campos deportivos o barcazas.
El modelo tiene un alcance aproximado de 1.200 millas y una velocidad de crucero cercana a las 200 millas por hora. La empresa apunta especialmente a viajes de entre 50 y 250 millas, una distancia en la que considera que existe una oportunidad para competir con el automóvil y los vuelos comerciales.
El concepto combinó baterías, motores eléctricos y un generador a gas. Foto: MIT.
Para los pasajeros, el atractivo no está solo en la velocidad. La aeronave podría acercar los puntos de despegue a las zonas donde viven los viajeros y reducir el tiempo necesario para llegar hasta un aeropuerto importante. “No hace falta ir al aeropuerto ni a la estación de tren”, explicó Courtin, director de Desarrollo Tecnológico de Electra.
De un aula a una fábrica
El desarrollo pasó por varias etapas dentro del MIT. Según informó MIT News, los estudiantes construyeron un modelo a escala y probaron el concepto en el túnel de viento Wright Brothers y en vuelo. Courtin después incorporó parte del proyecto a su tesis doctoral.
En 2019, el empresario y exalumno del MIT John Langford se involucró en la iniciativa y Electra quedó constituida como empresa. La compañía construyó luego el EL2, un prototipo para dos personas. Sus primeros vuelos de prueba ocurrieron en 2023 y desde entonces completó más de 200 vuelos.
Ahora el proyecto entra en una nueva etapa. Electra planea construir una planta de fabricación de 96 acres en Ohio, según MIT News. La primera fase tendrá capacidad para producir 400 aeronaves de nueve pasajeros por año. Una segunda etapa elevaría la producción hasta unas 800 unidades anuales. La inversión anunciada también contempla la creación de 1.975 empleos.
Otro de los puntos destacados es el nivel de ruido. La empresa sostiene que el uso de numerosas hélices permite una operación más silenciosa que la de los helicópteros, lo que podría facilitar el acceso a zonas donde el ruido limita este tipo de transporte.
Electra también estudia aplicaciones para carga, logística militar y misiones humanitarias. Su objetivo final es que la aeronave deje de ser una alternativa exclusiva y alcance un costo por asiento que permita su utilización por un público amplio.
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