26/08/2026 07:26
Eduardo Castex 11°
Titulares
Desafía al clásico ladrillo: invierten US$ 20 millones para traer al país un sistema inédito de construcción con maderas Sigue el calvario de Julián Alvarez en el Atlético de Madrid: faltó a la práctica "por una indisposición" y reapareció el Arsenal A más de un siglo de su nacimiento, 10 libros para descubrir a Julio Cortázar Silvia y Sergio, los jubilados argentinos que viven en un motorhome: "Tenemos cuatro paneles de 450W, inversores y dos baterías de litio" Confirmado | Qué significa el marco rojo en señales de velocidad en Texas y por qué podría costarte una multa y hasta la pérdida de tu licencia Jacob Elordi y Margaret Qualley, la pareja más sexy del Hollywood actual, juntos Anita Martínez: de gira con su unipersonal, las inseguridades y el amor a primera vista con un "vikingo" "Nadie me dijo que el nido vacío se sentiría así" Desafía al clásico ladrillo: invierten US$ 20 millones para traer al país un sistema inédito de construcción con maderas Sigue el calvario de Julián Alvarez en el Atlético de Madrid: faltó a la práctica "por una indisposición" y reapareció el Arsenal A más de un siglo de su nacimiento, 10 libros para descubrir a Julio Cortázar Silvia y Sergio, los jubilados argentinos que viven en un motorhome: "Tenemos cuatro paneles de 450W, inversores y dos baterías de litio" Confirmado | Qué significa el marco rojo en señales de velocidad en Texas y por qué podría costarte una multa y hasta la pérdida de tu licencia Jacob Elordi y Margaret Qualley, la pareja más sexy del Hollywood actual, juntos Anita Martínez: de gira con su unipersonal, las inseguridades y el amor a primera vista con un "vikingo" "Nadie me dijo que el nido vacío se sentiría así"
Impacto Castex
NACIONALES

Josep Antón, maestro de ceremonias en funerales: “Lo que lamenta la gente es no haber dicho más en vida algo tan sencillo como ‘te quiero’”

Josep Antón, maestro de ceremonias en funerales: “Lo que lamenta la gente es no haber dicho más en vida algo tan sencillo como ‘te quiero’”

El especialista explica cómo se prepara una despedida personalizada y qué suelen necesitar las familias en uno de los momentos más difíciles para todos.

Josep Antón lleva 36 años entrando en salas donde casi nadie sabe muy bien qué decir. Lo hace cuando una familia acaba de perder a alguien, cuando todavía hay llamadas pendientes, gestiones urgentes y una mezcla de cansancio, emoción y desconcierto. Antes de colocarse frente al atril, su trabajo empieza en una conversación previa: escuchar cómo era esa persona, qué música le acompañaba, qué anécdota la resume mejor o qué palabras prefiere guardar la familia para la intimidad.

Su oficio, maestro de ceremonias en funerales, ha cambiado mucho desde que empezó. Entonces, explica, apenas existían ceremonias personalizadas; hoy, en algunos tanatorios, pueden celebrarse varias al día. En ese camino, Antón ha visto familias bloqueadas, otras que necesitan controlar cada detalle, despedidas donde una canción cambia por completo el ambiente y una idea que se repite más de lo que parece: muchas veces, lo que queda pendiente no es una gran frase, sino algo tan sencillo como haber dicho más veces “te quiero”.

¿Cómo se llega a ser maestro de ceremonias en funerales? ¿Hay una formación específica para dedicarse a esto o se aprende sobre todo con la experiencia y el trato con las familias?

Yo empecé como maestro de ceremonias hace 36 años. En aquel momento, la formación era prácticamente inexistente, por lo que aprendí día a día a partir de la experiencia y del trato cercano con las familias, pensando siempre en cómo me gustaría que un profesional organizara la ceremonia para un familiar mío. A partir de ahí fui incorporando elementos que consideraba que las familias valorarían.

¿Cómo se llega a ser maestro de ceremonias en funerales? Foto: IG/grupo_memora

¿Qué parte de su trabajo ocurre antes de subir al atril y que la gente nunca ve?

Antes de subir al atril es, en realidad, cuando tiene lugar la parte que requiere más esfuerzo y concentración: la conversación con la familia. En este primer encuentro conocemos a la familia, analizamos sus necesidades y, fruto de la experiencia, podemos entender qué aspectos valoran más, teniendo también en cuenta su entorno y contexto. A partir de ahí, estructuramos el texto, incorporamos parlamentos de familiares y sincronizamos elementos como la música o las imágenes. Una vez delante de los asistentes, además del contenido, también es esencial la voz: el tono, el ritmo y la cadencia al hablar.

¿Cuánto hay de guion y cuánto de improvisación en una ceremonia funeraria?

Siempre se ha dicho que la mejor improvisación es la que está perfectamente preparada. En una ceremonia funeraria no hay espacio para la improvisación entendida como falta de preparación, porque son actos de gran emoción y sensibilidad. En nuestro caso, los ajustes proceden en muchos casos de la propia familia. Por ejemplo, un parlamento que no estaba previsto y que la familia desea incorporar en el último momento, o bien una persona que decide hablar de forma espontánea. En esos casos, adaptamos el guion con rapidez para integrar esos momentos de la forma más natural posible.

¿Qué diferencia a un buen maestro de ceremonias de alguien que simplemente lee un texto correcto?

Fundamentalmente, la diferencia radica en la preparación y en la capacidad de escucha e interpretación. Mi trabajo consiste sobre todo en que los textos tengan calidad tanto en su estructura como en su contenido. Pero un aspecto clave es cómo se transmite a los demás: la vocalización, el ritmo de la ceremonia, las pausas entre elementos que constituyen el escrito, la incorporación de la música o de las imágenes.

¿En qué momento entra usted en contacto con la familia: cuando todo está ya decidido o cuando todavía no saben ni cómo quieren despedirse?

Todo depende de cada familia. Cuando llega al tanatorio, ya cuento con una primera orientación sobre el tipo de ceremonia que prefieren a partir de la información recogida con antelación por uno de nuestros asesores. Aun así, el contacto se produce en cuanto la familia se presenta y tenemos la primera conversación. Hay familias que tienen muy claro cómo quieren que sea la ceremonia y qué elementos desean que estén presentes, mientras que otras necesitan orientación. En estos casos, les aconsejamos y les guiamos para que el resultado final se adecúe a sus expectativas.

¿Qué diferencia a un buen maestro de ceremonias de alguien que simplemente lee un texto correcto? Foto: IG/grupo_memora

Cuando una familia le dice “no sabemos qué contar de él” o “no queremos hacer nada especial”, ¿cómo consigue construir una ceremonia que no suene impersonal?

Mi trabajo consiste en adaptarme a la voluntad de la familia para que esa ceremonia sea especial y única, pero hay un elemento crucial: la relación que existía entre la persona difunta y el resto de la familia. Ese aspecto es el que tengo que descubrir mientras hablo con ellos. Para muchas familias es la primera vez que se enfrentan a una pérdida cercana y no saben cómo expresar sus sentimientos en una ceremonia. A través de un diálogo basado en la confianza, vamos plasmando la personalidad del difunto, respetando aquellos aspectos que prefieren no compartir.

¿Qué preguntas hace para descubrir quién era realmente la persona fallecida sin convertir la conversación en un interrogatorio?

La entrevista siempre la planteo como una conversación cercana. No seguimos un guion rígido, sino un diálogo en el que observo lo que se va construyendo para la ceremonia y evito cualquier tema si percibo incomodidad. Hay familias que se expresan con mucha facilidad y otras requieren más tiempo. En todos los casos, la prioridad es mantener un clima de respeto, cordialidad y confianza.

¿Qué es lo que más se repite en las familias durante esas horas: bloqueo, culpa...?

Depende de cada familia. Algunas necesitan controlar los detalles de la ceremonia —la música, las intervenciones o las imágenes— y ahí sabemos cómo acompañar ese proceso. Normalmente, no se produce un bloqueo, aunque en ocasiones pueden aflorar tensiones familiares previas. Como profesionales, estamos preparados para gestionar estas situaciones y, normalmente, algún miembro de la familia ayuda a reconducirlas.

¿Ha tenido que mediar alguna vez entre familiares que no se ponían de acuerdo sobre qué decir, qué música poner o qué versión contar de la vida del fallecido?

Sí, en muchas ocasiones, y en esos casos actuamos como mediadores, explicándoles nuestra función y ayudándoles a encontrar un enfoque común. La música suele ser lo más sencillo de consensuar. A menudo nos piden orientación y, a partir de ahí, la familia suele llegar a un acuerdo.

¿Ha tenido que mediar alguna vez entre familiares que no se ponían de acuerdo sobre qué decir, qué música poner o qué versión contar de la vida del fallecido? Foto: IG/grupo_memora

¿Qué cosas se deberían evitar en una ceremonia porque, aunque se hagan con buena intención, acaban sonando frías, tópicas o poco auténticas?

Conviene evitar frases tópicas tipo: “era el mejor amigo de sus amigos”, “era una buena persona”. La ceremonia tiene que ser el resultado de la entrevista que se ha realizado. Con expresiones propias, que expresen el ambiente que he captado durante la reunión con la familia. Incluso, en algún momento, explicar una anécdota que resuma el carácter del difunto. Nunca seguimos una plantilla porque cada familia es diferente. Analizamos la personalidad del difunto y utilizamos el vocabulario que mejor se adecúa a esa persona.

¿Se encuentra con familias que quieren funerales cada vez menos religiosos y más personalizados?

Sí, la personalización del funeral es cada vez más demandada. Las familias buscan que la ceremonia refleje lo que esa persona ha significado para ellas. Para lograrlo, es fundamental la formación del equipo, la elaboración del texto y la forma de transmitirlo. Todos esos elementos contribuyen a que cada ceremonia sea única.

Después de tantas despedidas, ¿qué ha aprendido sobre lo que la gente lamenta no haber dicho en vida?

Muchas veces, algo tan sencillo como no haber dicho más a menudo “te quiero”. A veces nos centramos en lo extraordinario y dejamos de lado lo esencial: un gesto, un abrazo, una palabra a tiempo.

¿Ha vivido funerales en los que la risa, una anécdota o una canción inesperada hayan cambiado completamente el ambiente?

Recuerdo una ceremonia en la que una familia, que había mantenido un comportamiento muy contenido durante todo el acto, cuando empezó a sonar la última canción, muy especial para la persona fallecida, hizo que los asistentes empezaran a abrazarse e incluso a bailar. Fue un momento muy significativo.

¿Cree que estamos aprendiendo a despedirnos mejor?

Estoy convencido de que sí y creo que en ese proceso Mémora ha tenido un papel importante. Cuando yo empecé a organizar este tipo de ceremonias, era un acto completamente desconocido. Fuimos pioneros en este tipo de actos y poco a poco los propios asistentes, que no eran los familiares, veían en este tipo de ceremonia un formato diferente centrado en hablar del difunto, de su vida, de sus gustos o de su manera de entender la vida. En muchos casos me decían: “cuando yo o un familiar muera, quiero que ustedes me organicen una ceremonia como esta”. Al principio, podía hacer una o dos ceremonias personalizadas cada mes o dos meses, pero actualmente, por ejemplo, en el tanatorio de Sancho de Ávila se pueden llegar a organizar más de 9 o 10 ceremonias cada día. Así que sí, creo sinceramente que estamos aprendiendo a despedirnos de una forma más consciente y cercana.

Joel Sáez

Comentarios

Debes iniciar sesion o registrarte con una cuenta de lector para comentar.

Todavia no hay comentarios aprobados.