Editorial Perfil llevó a la Justicia argentina una disputa que desde hace años enfrenta a los medios de comunicación con las grandes plataformas tecnológicas por el uso de contenidos periodísticos, pero que por primera vez llega a los tribunales locales contra una empresa de Inteligencia Artificial.
La editorial presentó una demanda contra la dueña de ChatGPT (OpenAI), su principal accionista (Microsoft Corporation) y su filial (Microsoft de Argentina), a las que acusa de utilizar sin autorización material producido por sus redacciones para desarrollar y explotar comercialmente sus sistemas de Inteligencia Artificial.
La causa quedó radicada en el Juzgado Civil y Comercial Federal N°1, a cargo de la jueza Silvina Andrea Bracamonte.
El reclamo no se limita a los derechos de autor. Perfil también plantea competencia desleal y abuso de posición dominante, a partir del poder que concentran las plataformas sobre el flujo de usuarios y la distribución de información en Internet.
"En el ecosistema digital existe hace años una disputa con las grandes plataformas tecnológicas por el uso de contenidos periodísticos sin pedir permiso y sin la retribución económica correspondiente", dijo a Clarín Agustino Fontevecchia, vicepresidente editorial de Perfil.
Qué se denuncia
Según la denuncia, las compañías de IA descargan contenidos disponibles en Internet, los almacenan y los utilizan para entrenar modelos cada vez más sofisticados.
El problema es que entre esos datos hay contenidos originales producidos por periodistas y protegidos por derechos de autor y propiedad intelectual.
"Esos datos son extremadamente valiosos, y entre ellos los más valiosos son los de contenidos originales, reales, chequeados, editados, pulidos. Es el caso de los contenidos periodísticos que publica Editorial Perfil y otros medios periodísticos", destacó Fontevecchia.
Perfil afirma que sus contenidos son utilizados como “materia prima gratuita” y que el mecanismo alcanza incluso material protegido detrás de muros de pago.
“Cuando los usan para entrenar sus modelos, para dar respuestas desde sus chatbots, están usando indebidamente nuestros contenidos y están comercializando en base a contenido mal habido”, sostuvo Fontevecchia a Clarín.
El conflicto por los contenidos y los usuarios
El problema, para Perfil, también es económico. Si un usuario obtiene de un chatbot un resumen de una investigación o una noticia, puede dejar de ingresar al portal que produjo esa información. Eso afecta el tráfico, la publicidad, la posibilidad de captar suscriptores y de mantenerse a los propios medios de comunicación.
En una columna publicada este martes en Perfil, Fontevecchia afirmó que "el nivel del robo es imposible de ocultar". Y agregó que OpenAI y sus competidores "se pasaron años rastreando la Web, descargándose todo lo que aparecía en su camino" para utilizarlo "como uno de los insumos principales en el entrenamiento de sus modelos". Ese proceso continúa hasta hoy, sostuvo el vicepresidente editorial.
"No solo tomaron sin permiso ni compensación económica nuestros contenidos que están protegidos por la propiedad intelectual, sino que también logran sortear los 'muros de pago' con los que generamos suscriptores digitales", dijo Fontevecchia.
Y añadió que las plataformas aprovechan además el control que tienen sobre la circulación de los usuarios. "Ese control lo utilizan de manera desleal para aprovechar el uso de nuestros contenidos manteniendo a los usuarios cautivos dentro de sus plataformas", afirmó en diálogo con Clarín.
El vicepresidente de Perfil mencionó como ejemplo las respuestas que pueden brindar los sistemas de IA sobre contenidos publicados por el medio.
"Preguntale a ChatGPT qué dice Perfil sobre cierto tema, o qué dijo Jorge Fontevecchia (presidente de Perfil) al principio del mileísmo, y te lo va a responder. Te va a decir que te puede resumir las noticias para que no tengas que ir a leerlas a los portales", aseguró.
La editorial también sostiene que detectó casos en los que los sistemas de Inteligencia Artificial, cuando no podían acceder directamente a una nota de Perfil, recurrían a sitios que habían copiado previa e ilegalmente ese contenido. "Toma contenido de un sitio que te roba a vos. El robo es doble", afirmó Fontevecchia.
El argumento de competencia desleal y abuso de posición dominante se vincula con ese escenario. Perfil sostiene que las grandes plataformas tienen una posición de fuerza dentro del ecosistema digital y que utilizan esa posición para aprovechar contenidos producidos por los medios, mientras ofrecen servicios que pueden competir con ellos por la atención de los lectores, sin pagar nada.
La editorial también cuestiona que OpenAI hizo acuerdos comerciales con numerosos grupos periodísticos internacionales, mientras ignoró los intentos de Perfil por establecer una negociación para ser compensados por el uso de sus contenidos.
Es que OpenAI mantiene acuerdos de licencia y colaboración con Associated Press, Axel Springer, Financial Times, Le Monde, Prisa, Vox Media, Condé Nast y Reuters, donde los contenidos periodísticos son utilizados bajo acuerdos comerciales y, en algunos casos, con atribución y enlaces hacia las publicaciones originales.
El antecedente del New York Times
El antecedente más importante de una denuncia similar a la de Perfil es la del New York Times, que demandó a OpenAI y Microsoft en Estados Unidos, a fines de 2023, por el uso de sus contenidos para desarrollar sistemas de IA. La causa sigue abierta y, en los últimos meses, el Times y otros medios llevaron al juez una disputa sobre la preservación y entrega de evidencia que podría demostrar cómo OpenAI utilizó contenidos periodísticos protegidos por derechos de propiedad intelectual.
En Brasil, Folha de Sao Paulo también demandó a OpenAI. Pero ese conflicto tuvo luego una derivación comercial, con un acuerdo entre el medio brasileño y la compañía de Inteligencia Artificial.
Ahora Perfil lleva esa discusión a la Justicia argentina. La editorial busca que se determine si OpenAI y Microsoft utilizaron contenidos producidos por sus redacciones sin autorización, si obtuvieron un beneficio económico a partir de ese material y si esa conducta constituye además una práctica de competencia desleal y un abuso de su posición dominante en el ecosistema digital.
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