25/08/2026 08:34
Eduardo Castex
Impacto Castex
NACIONALES

Las claves para manejar la soja en una campaña con un Niño intenso

Las claves para manejar la soja en una campaña con un Niño intenso

Adriana Kantolic profesora de la Facultad de Agronomía de la UBA, se refirió a los aspectos más relevantes de los pronósticos y las mejores decisiones en las condiciones meteorológ

“Estamos en presencia de un año de máxima intensidad que de acuerdo con los meteorólogos es un evento muy fuerte, y que se verá entre agosto y octubre. Sus efectos perdurarán hasta el otoño y, además, no todas las regiones se verán afectadas e incluso dentro en la misma región, los efectos pueden ser diferentes” afirmó la Dra. Ing. Agr. Adriana Kantolic profesora asociada consulta de la Facultad de Agronomía de la UBA, en su disertación “Entre pronósticos y decisiones: cómo interpretar la campaña que viene”, que compartió en el marco de la Jornada de Actualización Técnica de Soja organizada por DONMARIO Semillas.

Apoyando su explicación en la figura “NOAA ENSO Strength Probabilities” en la que se detalla la intensidad del fenómeno que se avecina la profesional explicó que la barra color rojo escuro es la que indica esa altísima probabilidad de un año Niño muy fuerte. “En el eje horizontal vemos la estación del año y si observamos agosto, septiembre y octubre vemos que se va incrementando esa probabilidad de año muy fuerte en lo que se refiere al Niño”, detalló.

Luego, afirmó, a medida que avanza la estación comienzan a aparecer las barras más claras que son de un año que va de Niño fuerte, moderado o débil y a final del verano principios de otoño, comienza a desaparecer esa probabilidad de Niño muy fuerte y comienza a aparecer la probabilidad de Niño neutro.

Dra. Ing. Agr. Adriana Kantolic profesora asociada consulta de la Facultad de Agronomía de la UBA. Especialista en el funcionamiento de los cultivos

Asimismo, resaltó el uso reiterado por su parte de la palabra probabilidad y dijo “estos son pronósticos”, por ende, hay una probabilidad de que ocurran de un 90 % y una probabilidad del 10% de que eso no sea tan así.

Históricamente el Año Niño tiene en nuestra región más efecto en el este tanto en las regiones pampeana como Mesopotamia, y el NEA, pero este año hay un 60% de probabilidades que ocurra el Niño más fuerte de los últimos 60 años.

Implicancias

Al referirse a las implicancias de esta condición Kantolic afirmó que los eventos serán extremos y de alta intensidad, con lluvias superiores a las habituales, torrenciales, y ello va de la mano de elevada humedad atmosférica y nubosidad. También se esperan temperaturas superiores al promedio en la mayor parte del globo terráqueo.

Las la barras color rojo escuro indican altísima probabilidad de un año Niño muy fuerte

Desde el punto de vista agrícola es que esperamos una muy buena dotación de agua en nuestros suelos, y también alertas que señalan riesgos de anegamiento y escurrimiento, riesgo de ocurrencia de enfermedades fúngicas, riesgo de estrés en los cultivos por temperaturas elevadas, y además no podemos descartar que como en todos los veranos tengamos episodios de estrés hídrico.

Típicamente, el Niño ha sido ventajoso para el cultivo de soja, y en la figura “Desvíos de la temperatura del Pacífico” las áreas en celeste son los desvíos con respecto al promedio. Por encima del eje el rinde es superior al promedio, y por debajo del eje son las pérdidas de rinde.

“Vemos que los aumentos coinciden con los puntos rojos y elipses que los circundan que corresponden a los desvíos de las temperaturas en el océano Pacífico que es el indicador de año Niño o Niña”. En el caso de Niño están los puntos por encima del promedio de la temperatura del Pacífico, y si es año Niña están por debajo de la temperatura normal del Pacífico. En el gráfico las depresiones corresponden a años Niña.

Las áreas color celeste dan la clave a partir de la temperatura promedio del Pacifico. Las áreas hacia arriba señalan año Niño, las áreas para abajo del promedio señalan año Niña.

“Entonces, lo primero es ver como logramos capturar estas potenciales ventajas y disminuir los riesgos asociados a excesos de lluvias. Una clave es pensar la relación existente entre las lluvias y el rinde. Es cierto que tendemos a pensar que a más lluvia mayores rindes, pero en el gráfico los puntos amarillos están bastante dispersos, es decir que no es una relación a la que nos podemos jugar”.

Luego analizó el gráfico “La máxima productividad del agua” y explicó que la línea roja es la frontera de la máxima productividad del agua en el cultivo de soja, la cual tiene la capacidad de producir unos 10 kg/ha por mm de agua transpirada. Es decir, no cuenta el agua que se pierde por evaporación, escorrentía o que la toman las malezas, por ejemplo. Otro detalle, afirmó, es que la distancia entre los puntos amarillos y la línea de frontera es amplia, y representa las brechas entre el rinde real y el que se podría producir con las condiciones de agua de esa campaña.

Asimismo, detalló que son unas cuantas las variables que limitan el rinde, como la fecha de siembra, genotipo, estado nutricional, estrés hídrico o térmico, anegamiento, adversidades bióticas. El cultivo define su rinde a partir de la radiación solar que recibe dependiendo de la época del año la localidad, la nubosidad y con cierta eficiencia de intersección de la radiación, asociada al área foliar, la transforma en biomasa y crece.

La frontera es la línea roja

Luego afirmó que los estreses del algún tipo (de agua y temperatura, por ejemplo), reducen la referida eficiencia. Si no hay estrés hablamos de condiciones de crecimiento potencial. Y para pasar a rinde potencial nos tenemos que concentrar en el crecimiento en los momentos de fructificación y llenado de grano que es donde se definen los componentes del rinde. Para lograr el rinde potencial, además de no tener estrés hídrico, es necesario maximizar la radiación que incide en los momentos mencionados posteriores a la floración.

Recientemente desde el INTA Manfredi, publicaron esta relación, del rendimiento potencial del cultivo es función de la radiación interceptada en post floración. Ello se logra en fechas tempranas de siembra. Entonces podemos decir que una sola función esta definiendo el 75% del rendimiento.

En fechas de siembras tempranas el rendimiento potencial es mayor, pero en estas fechas de siembra el rinde suele ser más variable, por ello es recomendable encontrar la fecha de siembra más segura. Además, no es un día de siembra en el que se maximiza el rinde, sino que es un rango de días dependiente de la zona.

Densidad de siembra y espacio entre hileras son algunas de las claves disponibles para el productors que ayudan a mejorar la captura de la radiación solar para construir rendimiento.

Conclusiones

A manera de conclusiones la especialista explicó "Tenemos un año con expectativas de lluvias, lo cual es positivo, y lo que debemos hacer es capturar la radiación que tiene que ver con el área foliar, que se logra más bien con fechas de siembra temprana, con el grupo de madurez, que lo podemos manejar con la variedad, con el porte de las plantas, la densidad de siembra y el espaciamiento".

Asimsimo, resató que lo riesgoso en el año son los excesos hídricos, y en esto tiene que ver la física del suelo, y si conocemos el habiente en el que estamos, con la fecha de siembra y la fenología o bien el grupo de madurez del genotipo que elegimos podemos escapar a las fechas de mayor probabilidad de anegamiento.

"El otro problema que puede presentar esta campaña sobre todo en lugares donde no llueva tanto, es el estrés térmico que trataremos de mitigar. Entonces la cobertura es importante para reducir las pérdidas directas del suelo, (evaporación), evitar las escorrentías, compactaciones y las malezas que se llevan el agua que necesita el cultivo" finalizó Adriana Kantolic.

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