CHICAGO (AP) — Después de que las negociaciones comerciales se vinieran abajo en el último momento, los aranceles del 50% que el presidente estadounidense Donald Trump impuso a decenas de importaciones canadienses entraron en vigor el sábado.
Se prevé que los nuevos gravámenes afecten a aproximadamente el 5% de las exportaciones anuales de Canadá a Estados Unidos, unos 20.000 millones de dólares en bienes, los cuales van desde palos de hockey hasta productos agrícolas. El primer ministro canadiense Mark Carney prometió rápidamente que su gobierno pondría en marcha medidas de represalia “dólar por dólar” a partir del 8 de septiembre.
Mientras tanto, se han acumulado amenazas adicionales. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, dijo a The Associated Press el lunes que “todo está sobre la mesa”, y señaló que su provincia estaría lista para cortar el suministro de electricidad y minerales cruciales a Estados Unidos si la guerra comercial empeora. Mientras tanto, Trump dejó entrever que su gobierno también podría aumentar el próximo año su impuesto sobre los automóviles canadienses.
Estados Unidos y Canadá solían tener una de las alianzas comerciales más duraderas del mundo, pero la más reciente agudización de la crisis hunde más a los vecinos norteamericanos en una ruptura que ha mantenido en vilo a los dos países durante todo el segundo mandato de Trump. El incremento en los aranceles eleva los costos para las empresas y casi siempre termina repercutiendo en los hogares en forma de precios más altos.
Esto es lo que sabemos.
¿Qué bienes resultan afectados? De nuevo, está previsto que los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos afecten a 20.000 millones de dólares en bienes canadienses.
Canadá envía la gran mayoría de sus exportaciones de bienes a territorio estadounidense (72% el año pasado), y el gobierno de Trump dice que los nuevos impuestos se aplicarán a productos que van desde palos de hockey hasta vino y cemento. La lista es larga. Según documentos publicados por la Casa Blanca, otros bienes sujetos al impuesto incluyen miel, semillas y productos agrícolas, así como ciertos cosméticos, perfumes, ropa, joyería, muebles, cámaras, telas y más.
El gravamen del 50% también se aplica a algunos productos que antes estaban protegidos por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un acuerdo comercial que data del primer mandato de Trump. Eso supone un cambio respecto de gravámenes anteriores, y subraya aún más las interrogantes sobre el futuro del acuerdo en general.
¿Cómo impone Trump estos aranceles? Para imponer estos aranceles, Trump recurrió a una ley de la época de la Gran Depresión que llevaba mucho tiempo sin usarse: la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.
En un momento en que las economías de Estados Unidos y del mundo se derrumbaban hace casi un siglo, el Congreso aprobó la ley de 1930 como parte de una legislación más amplia de nombre “Smoot-Hawley” (llamada así por los que la propusieron en el Congreso). Pero la Sección 338 —que autoriza al presidente a imponer gravámenes a la importación de hasta el 50% sobre importaciones procedentes de países que hayan discriminado a empresas de Estados Unidos— nunca se había utilizado específicamente para subir aranceles, hasta ahora.
No se requiere ninguna investigación para justificar los aranceles. Tampoco existe un límite sobre cuánto tiempo pueden permanecer vigentes. Sin embargo, debido a que no existe ningún precedente, los gravámenes más recientes también podrían enfrentar más impugnaciones legales.
Trump sostuvo que Canadá discriminaba injustamente las exportaciones automóviles, alcohol y productos lácteos provenientes de Estados Unidos. El presidente manifestó su enojo por las represalias de Ottawa contra sus propios aranceles en 2025, y señaló que las importaciones canadienses de alcohol y autos estadounidenses empezaron a disminuir la primavera pasada.
¿Canadá está tomando represalias? El sábado, Carney prometió rápidamente igualar los nuevos gravámenes “dólar por dólar”, y más tarde anunció que las represalias comenzarían el 8 de septiembre. Indicó que los aumentos arancelarios de Canadá apuntarían al acero, los lácteos, los electrodomésticos, el equipo agrícola, la pulpa y el papel, y la electrónica exportados por su vecino del sur.
Mientras tanto, líderes provinciales como Ford han reiterado la disposición de los canadienses a soportar dolor económico en lugar de ceder ante la presión de Washington.
Trump “subestima a Canadá. Estamos totalmente comprometidos”, declaró Ford el lunes. Además de potencialmente cortar el suministro de electricidad y minerales cruciales desde Ontario, también pidió que el gobierno sopese usar el petróleo y la potasa como medida de presión.
Mientras tanto, Trump lanzó nuevas amenazas en redes sociales. Amenazó con aumentar a 50% los aranceles sobre los autos, camiones, autopartes y el acero canadienses a partir del 1 de enero de 2027. Al igual que otros países, Canadá enfrenta actualmente un arancel más amplio del 25% sobre los autos. Ya está en vigor un arancel sectorial del 50% sobre la mayoría de las importaciones de acero.
“¡No necesitamos a Canadá, ellos nos necesitan a nosotros!”, escribió Trump el lunes.
Carney dijo ese mismo día que las propuestas de Washington para el sector automotriz “desmantelarían gradualmente” la producción canadiense. También cuestionó lo que la medida más reciente de Trump significaría para los trabajadores en estados de Estados Unidos que dependen de la demanda en Canadá.
El primer ministro añadió que Ottawa seguía dispuesto a negociar, pero sólo si la Casa Blanca abordaba las conversaciones como una asociación entre países soberanos. Dijo que “una actitud en la mesa de negociación de que Canadá es una subsidiaria de Estados Unidos” es “algo que no vamos a aceptar”.
¿Qué sigue? Los aranceles son impuestos que pagan los importadores, o las empresas que compran bienes del extranjero. Eso normalmente se traslada a los consumidores mediante precios más altos y, según se ha visto durante el último año, también puede generar incertidumbre para los trabajadores en los sectores afectados.
“Es probable que casi todas las industrias y profesiones vean efectos posteriores derivados de esta creciente disputa comercial”, señaló el sábado Augustine Lo, del bufete Dorsey & Whitney, cuyo trabajo incluye asesorar a clientes sobre comercio internacional.
Los aranceles del 50% se suman a gravámenes impuestos previamente —incluida una tasa del 10% que Trump aplicó a Canadá apenas el mes pasado, supuestamente por no hacer lo suficiente para impedir importaciones producidas con trabajo forzado—, además de gravámenes sectoriales separados que afectan a socios comerciales en todo el mundo.
La creciente guerra comercial subraya la disposición de Trump a arriesgarse a romper alianzas establecidas. Y la reticencia de Ottawa a aceptar un acuerdo puede reflejar experiencias recientes.
Trump ha arremetido repetidamente contra Canadá, incluso después de episodios en los que el país hizo concesiones tras sus exigencias. Algunos peajes del recién inaugurado puente Gordie Howe se compartirán durante 15 años, pese a que los canadienses pagaron por la estructura que conecta Detroit y Windsor. Canadá también retiró el año pasado un impuesto a los servicios digitales. Mientras tanto, Trump ha amenazado con aplicar más aranceles por diferentes causas, desde un anuncio de televisión que criticaba sus políticas comerciales (que luego fue retirado por el gobierno de Ontario) hasta los incendios forestales que ennegrecieron los cielos en toda América del Norte.
El aumento de los aranceles ya ha contribuido a una mayor inflación, pero pareció estabilizarse en cierta medida en los últimos meses, según investigadores del Banco de la Reserva Federal de San Luis, en particular después de que la Corte Suprema anuló en febrero algunos de los gravámenes más amplios de Trump.
Aun así, la agudización del fin de semana con Canadá es el ejemplo más reciente en el que Trump recurre a otras leyes para imponer aranceles. Y, más recientemente, la guerra de Washington contra Irán ha aumentado los precios aún más. El costo de la vida es un elemento central de las preocupaciones de muchos votantes en un año de elecciones de medio mandato, por lo que las repercusiones políticas podrían aumentar para el presidente republicano en los próximos meses.
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