El lunes, Belgrado presentó una solicitud a la justicia internacional para liberar al criminal de guerra serbobosnio Ratko Mladić, conocido como “El carnicero de Bosnia”, quien fue condenado por la Corte Penal Internacional a perpetua en 2017 por genocidio y crímenes de guerra. Su familia sostiene que su muerte “puede darse en cualquier momento”.
En abril, Mladić, de 84 años, había sufrido un derrame cerebral y su familia ya había pedido su liberación. Pero en mayo el Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales, perteneciente al Consejo de Seguridad de la ONU, rechazó la solicitud. El organismo declaró en ese momento que Mladic tenía acceso a una atención médica adecuada en prisión.
En la nueva petición presentada ante el tribunal, el ministro de Justicia de Serbia, Nenad Vujic, solicitó que Mladić fuera trasladado a un hospital militar de Belgrado, según un comunicado. "Esto es un asesinato silencioso de mi padre", declaró hijo de Mladić, Darko Mladić, a los medios serbios el viernes. Aseguró que los médicos de la prisión "suspendieron por completo el tratamiento".
Qué hizo Ratko Mladić y por qué el pedido generó indignación
El excomandante Ratko Mladić fue declarado culpable por su papel en el asedio de Sarajevo y en la masacre de Srebrenica de 1995, en la que murieron 8.000 hombres y niños musulmanes bosnios.
Manifestantes portan una bandera con el retrato de Ratko Mladić en el centro de Banja Luka, ciudad del norte de Bosnia, en la República Srpska, el 20 de abril de 2022. Foto: AFP
Una asociación de madres que perdieron a sus hijos allí denunció los repetidos llamamientos para la liberación de Mladić como "provocaciones", y afirmó que, si fuera puesto en libertad, sería "una enorme injusticia".
Mladić participó en el genocidio de Srebrenica, en julio de 1995, en una operación destinada a eliminar a la población musulmana bosnia de la zona. Durante el sitio de Sarajevo, las fuerzas bajo su mando desarrollaron una campaña prolongada de francotiradores y bombardeos contra civiles con el objetivo de sembrar terror.
También lideró la persecución y expulsión de bosnios y croatas de territorios reclamados por los serbios de Bosnia y fue parte de la toma de miembros de la ONU como rehenes en 1995 (utilizados para intentar impedir nuevos ataques aéreos de la OTAN contra posiciones serbobosnias), por lo que fue condenado por persecución, asesinato, exterminio, deportación y traslado forzoso.
El exgeneral serbobosnio Ratko Mladić. Foto: EFE
Mladić fue arrestado en Serbia en 2011. En noviembre de 2017, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia lo declaró culpable de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, y lo sentenció a cadena perpetua. La condena quedó firme en apelación el 8 de junio de 2021.
Cómo llegó al poder
Mladić ascendió dentro del ejército yugoslavo y, con la desintegración de Yugoslavia, terminó convertido en el máximo jefe militar de los serbios de Bosnia.
Había ingresado muy joven al Ejército Popular Yugoslavo (JNA) y desarrolló allí prácticamente toda su carrera. Durante décadas fue ascendiendo dentro de la estructura militar comunista. Cuando comenzaron las guerras yugoslavas, a comienzos de los años 90, ya era un oficial experimentado y con rango elevado.
Su salto decisivo ocurrió en 1991, durante la guerra de Croacia. Fue destinado a la región de Knin, donde comandó fuerzas yugoslavas y serbias en combates contra el gobierno croata. Su actuación allí le dio prestigio entre los sectores nacionalistas serbios y aceleró sus ascensos: en 1992 alcanzó el rango de general.
Radovan Karadzic (I) y Ratko Mladic (D). Foto: AP
El punto clave llegó con el inicio de la guerra de Bosnia, en la primavera de 1992. Cuando Bosnia y Herzegovina declaró su independencia, los dirigentes serbobosnios crearon sus propias instituciones y fuerzas armadas. El 12 de mayo de 1992, la Asamblea de los Serbios de Bosnia creó formalmente el Ejército de la República Srpska (VRS) y designó a Mladić como comandante de su Estado Mayor Principal.
A partir de entonces se convirtió en uno de los hombres más poderosos de la guerra. El liderazgo serbobosnio tenía dos figuras centrales: Radovan Karadžić, presidente político de la República Srpska, y Mladić, jefe militar. Karadžić fijaba buena parte de los objetivos políticos y territoriales; Mladić controlaba las operaciones militares y disponía de enorme autonomía sobre el terreno.
Además, el nuevo ejército serbobosnio no comenzó desde cero. Tras la retirada formal del JNA de Bosnia, gran parte de sus soldados serbobosnios, armas pesadas, artillería, vehículos e infraestructura pasaron al VRS. Mladić heredó así una fuerza militar considerable y una estructura de mando ya organizada.
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