¿Cómo puede saber usted, lector, si este texto está siendo escrito por quien firma la nota o por una IA?
La pregunta no solo busca ser un gancho para que siga leyendo. También condensa uno de los grandes debates que atraviesan hoy a la literatura, al periodismo y, en general, a toda la industria cultural: el de la autoría de los contenidos en la era de la IA.
La respuesta a la pregunta es que no hay forma sencilla de determinar si esto está siendo escrito por un humano o por una máquina.
Además, si le dicen que fue escrito por quien firma la nota, probablemente lo valore más que si le cuentan que fue hecho por una IA. La información sobre la autoría -sea o no cierta- cambiará su percepción sobre la obra.
El experimento
A estas conclusiones llegaron las investigadoras en Ciencias Cognitivas de la Universidad de Villanova (EE.UU.) Sydney Sears y Deena Skolnick Weisberg, en un reciente estudio publicado en la revista especializada Judgment and Decision Making.
Las científicas hicieron un experimento con 1.682 adultos, a quienes asignaron uno de seis cuentos breves de temática similar. Tres habían sido escritos por personas y tres generados por ChatGPT.
Los lectores califican mejor los textos de IA cuando creen que son humanos. Investigación publicada en Judgment and Decision Making.
Antes de leerlos, a las personas se les indicaba si el autor era humano o una IA. Pero ese dato no siempre era verdadero. Después debían evaluar la calidad del relato y cuánto los había atrapado.
El resultado es bien paradójico. Los cuentos producidos por IA obtuvieron, en promedio, mejores evaluaciones. Pero apareció un claro sesgo a favor de la autoría humana: cuando los participantes creían que un texto había sido escrito por una persona, tendían a valorarlo más, fuera o no cierto esto.
El valor de lo humano
La paradoja ayuda a entender el revuelo que la IA está provocando en la industria cultural, porque plantea una pregunta bien inquietante: si una máquina puede producir un texto fluido, atractivo y difícil de distinguir de uno humano, ¿cuál es el valor de un autor? ¿Tiene algún valor?
La respuesta es que sí. Es que si bien la IA es una formidable máquina para producir esos textos claros que tanto nos agradan, siempre estarán dentro de los parámetros de lo esperable. La IA no es más que una máquina probabilística.
Y ahí aparece el posible diferencial humano: la mirada propia, una idea que contradiga lo esperado, algo que incomode o que vaya contra la corriente. Una investigación que aporta información antes no conocida.
Ese sigue siendo el valor del autor en la literatura y el periodismo. La cuestión, en definitiva, no es si usted puede descubrir quién escribió la nota, sino si después de leerla, encontró algo que valió la pena que alguien firmara.
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