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La microbiota intestinal gana protagonismo: por qué la ciencia la considera clave para la salud
Cada vez más investigaciones muestran que los microorganismos que habitan el intestino cumplen funciones esenciales para el sistema inmunológico, el metabolismo e incluso el cerebro. La alimentación aparece como uno de los principales factores para cuidarla.
Los alimentos fermentados aportan microorganismos vivos y se asocian con beneficios para la salud digestiva, inmunológica y metabólica.
¿Qué tienen en común las defensas del organismo, el metabolismo y hasta algunos procesos vinculados con el cerebro? Cada vez más investigaciones apuntan a un mismo protagonista: la microbiota intestinal. Lejos de limitarse a la digestión, este conjunto de microorganismos cumple funciones esenciales para la salud y hoy muchos especialistas lo consideran un verdadero "órgano".
El interés creciente no es casual. Desde PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil), un equipo interdisciplinario integrado por especialistas que promueven la alimentación saludable basada en evidencia científica, explican que en los últimos años distintos estudios comenzaron a demostrar que estos microorganismos cumplen funciones mucho más amplias que las vinculadas con la digestión.
Los especialistas sostienen que el estilo de vida moderno modificó esa comunidad de microorganismos. La urbanización, el uso cada vez más frecuente de antibióticos y desinfectantes, el aumento de los nacimientos por cesárea y una alimentación basada en productos de baja calidad nutricional redujeron la exposición cotidiana a microorganismos beneficiosos que durante miles de años formaron parte de la dieta humana.
Los especialistas señalan que es posible favorecer una microbiota más diversa a través de los hábitos alimentarios
Aunque estos cambios forman parte de la vida actual, los investigadores coinciden en que todavía es posible favorecer una microbiota más diversa a través de los hábitos alimentarios. En ese contexto, comenzaron a ganar protagonismo los alimentos fermentados, que aportan microorganismos vivos y se asocian con beneficios para la salud digestiva, inmunológica y metabólica.
Uno de los conceptos que empezó a ganar espacio entre los investigadores es el de la "dosis diaria de microorganismos vivos". La propuesta apunta a promover el consumo habitual de alimentos que los aporten como parte de una alimentación saludable.
Entre las distintas alternativas disponibles, el yogur ocupa un lugar destacado. Producto de la fermentación de la leche mediante bacterias específicas, constituye una de las formas más accesibles y aceptadas de incorporar microorganismos vivos a la alimentación cotidiana. Además de aportar proteínas de alto valor biológico, calcio y vitaminas esenciales, la fermentación favorece una mejor absorción de algunos nutrientes.
El yogur constituye una de las formas más accesibles y aceptadas de incorporar microorganismos vivos a la alimentación cotidiana
Según la evidencia científica recopilada por PROFENI, el consumo habitual de alimentos fermentados se asocia con una mayor diversidad de la microbiota intestinal, mejor función inmunológica y metabólica, además de un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. También se observaron asociaciones con mejores perfiles metabólicos y menor obesidad abdominal.
Una ventaja del yogur es su practicidad: puede consumirse solo, acompañado con frutas o incorporarse a distintas preparaciones
En la infancia, los especialistas hacen una distinción importante. No todos los alimentos fermentados son adecuados para los más chicos. Mientras que algunas alternativas, como el kéfir, pueden contener pequeñas cantidades de alcohol producto de su proceso de fermentación, el yogur no presenta esa característica y es el único alimento fermentado recomendado para incorporarse desde los seis meses de vida.
Desde PROFENI remarcan que los primeros años de vida constituyen una etapa clave para el desarrollo de hábitos alimentarios saludables y que las decisiones nutricionales durante ese período pueden tener impacto en la salud presente y futura.
Otra ventaja señalada por los expertos es su practicidad. El yogur puede consumirse solo, acompañado con frutas o incorporarse a distintas preparaciones. Incluso puede formar parte de una vianda escolar, ya que, si permanece algunas horas fuera de la heladera, no representa un riesgo microbiológico: únicamente pueden modificarse algunas características como la temperatura, la textura o el sabor.
Mientras la investigación continúa avanzando, el conocimiento sobre la microbiota empieza a modificar la forma de entender la alimentación saludable. Si hasta hace algunos años el foco estaba puesto únicamente en las calorías o en el aporte de nutrientes, hoy la ciencia suma un nuevo elemento: alimentar también a los microorganismos beneficiosos que conviven con nosotros y que cumplen un papel determinante para la salud a lo largo de toda la vida. Ese es uno de los ejes sobre los que trabaja PROFENI, una iniciativa integrada por profesionales expertos en nutrición infantil que impulsa la difusión de información basada en evidencia científica para promover hábitos de alimentación saludables desde los primeros años de vida.
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