El centenario Arthur Walker vino al mundo el 13 de julio de 1925. En más de un siglo de vida, ha superado el abandono, los duelos, la guerra e incluso un hallazgo acerca de su identidad. Con 101 años, el hombre reflexiona en una entrevista sobre las tristezas y las alegrías que ha vivido.
Abandonado por su madre al nacer en un hospital de Victoria, Australia, Arthur fue llevado a hogares de acogida en los que estuvo hasta los 15 años, cuando se reencontró con su madre. “Como era el más pequeño, solían meterse conmigo. Pasé por unos doce orfanatos y cuatro hogares diferentes; debí ser un niño malo porque me trasladaban constantemente”, recuerda en un diálogo al canal de Youtube de la iniciativa documental The 100 Project, que reúne los testimonios de hombres y mujeres centenarios.
Hoy en día atribuye su longevidad a una curiosa dieta: “Bebo un poco de cerveza y siempre tomo leche, ese probablemente sea el factor más importante por el que hoy sigo vivo”.
Una niñez marcada por una docena de orfanatos
Una de las memorias que todavía vive con absoluta nitidez en Walker ocurrió cuando tenía cuatro años. “En 1929 no teníamos electricidad, solo lámparas de queroseno y velas. Me gustaba ver al herrero herrar caballos todo el día. De los hogares para niños, el de Burwood era muy bueno; nos cuidaban y nos llevaban al cine, al zoológico y a eventos comunitarios”.
Arthur pasó por una docena de hogares de acogida hasta que, a los 15 años, se reencontró con su madre. Foto captura Youtube/The 100 Project
Pero no todas las vivencias fueron alegres. Arthur aclara que fue producto de una relación de una noche entre su madre y su padre, a quien nunca conoció, y no fue hasta los 15 años que se reencontró con ella y conoció a su hermana recién nacida. “No conocí a mi madre hasta entonces; ella solía visitarme una vez al año y se presentaba como "mamá", pero no tuvimos relación hasta mi regreso”. En 1933, ella se había casado con un hombre llamado Bert Huntley, quien se convirtió en una figura paterna para Arthur. “Bert era un buen hombre y gracias a él todos nos llevamos bien”, dice.
De veterano de guerra a conductor de un camión lechero
El ejemplo de su padrastro y tutor legal sobrepasó el ámbito doméstico: Arthur acabó uniéndose a la Fuerza Aérea porque Bert se había alistado allí. “Fui operador de blancos móviles, hice 1500 horas de vuelo, dos aterrizajes de emergencia y tres falsos aterrizajes. Un día, avistamos un submarino japonés encallado; como no teníamos rifles, le disparé con una pistola de bengalas y le arrojé pesas de plomo hasta que se retiró”, narra..
Walker fue entrevistado en agosto de 2025 como parte del proyecto documental "The 100 Project". Foto captura Youtube/The 100 Project
Pero, como ocurre con tantos longevos, hay quienes tienen muchas vidas en una. En 1946, pensó en dedicarse a la albañilería, pero acabó aceptando un trabajo como conductor de un camión lechero.
“Trabajé allí 22 años como capataz. Tuve un accidente grave donde choqué de frente contra un tren con un camión de leche debido al mal mantenimiento de los frenos”, cuenta.
Dos matrimonios: seis hijos, 8 nietos, 12 bisnietos y 18 tataranietos
Tras el accidente, Arthur aprovechó la nueva oportunidad que le daba la vida.”Me casé con mi primera esposa, Nancy, y tuvimos dos hijas, Annette y Leanne”, narra el centenario. Luego, enviudó y, tiempo después, acabaría conociendo a su segunda esposa: Shirley. “Fue lo mejor que me pasó en la vida. Formamos una familia reconstituida y ahora tengo 5 hijas, 1 hijo, 8 nietos, 12 bisnietos y 18 tataranietos. Todos me llaman Pa”.
Arthur junto a su segunda esposa, Shirley. Juntos, formaron una familia ensamblada de seis hijos, , 8 nietos, 12 bisnietos y 18 tataranietos.
A sus 65 años, había pocas cosas que Arthur no hubiera visto. Sin embargo, la vida lo volvería a sorprender, esta vez con un secreto sobre su propia identidad.
Un viaje al extranjero que reveló un secreto
“Al solicitar mi certificado de nacimiento para casarme con Shirley, descubrí un secreto: mi nombre registrado era Richard Appleyard. Mi madre confesó que me registró con su apellido de soltera porque estaba confundida y soltera en ese momento. Más tarde, cambié legalmente mi nombre a Walker para poder viajar al extranjero”.
Arthur y Shirley viajaron por destinos que él siempre había querido conocer. Pero Walker enviudó por segunda vez en octubre de 2024, cuando se despidió de su amada. “Tuvimos una vida muy feliz, muy feliz, pero la extraño muchísimo”, cuenta.
El otro gran amor de Arthur es su equipo de fútbol australiano: el Richmond Football Club. Pero, como una muestra de su temperamento flexible, el anciano fue alentado por uno de sus nietos, el jugador Tyson Goldsack, y asistió a varios partidos del Collingwood. “Fuimos a la final de 2010, y Tyson anotó el primer gol”. Así, el centenario es una prueba viviente de que la resiliencia y la oportunidad de reinventarse nunca termina.
Todavia no hay comentarios aprobados.