Entrenar en casa, de manera regular, a veces, es insuficiente. En especial, entre las mujeres mayores de 40 años, quienes suelen frustrarse al ver que, luego de sudar casi hasta quedar agotadas, no obtienen los resultados esperados.
El secreto, más que en el equipamiento o en seguir una rutina estricta, estaría en adoptar una estrategia para que el ejercicio deje de ser una lucha y se convierta en una herramienta que sostenga la energía, la fuerza y, en definitiva, el bienestar.
Desde Ecuador, la entrenadora Majo Montiaga asegura que pensar que solo el gimnasio, con su equipamiento de avanzada, les permitirá recuperar su fuerza es un error. Por eso, anima a entrenar en casa, pero siguiendo un método, una planificación.
Montiaga nació en Venezuela y ahora vive en Ecuador. Estudió Comunicación Social y luego se certificó como nutricionista deportiva, hizo una maestría en nutrición clínica, en España, y logró otra certificación como coach de nutrición moderna (Florida Global University), además de ser instructora de pilates.
La importancia de la disciplina
“Dos o tres sesiones de ejercicio consistente valen más que una semana perfecta y tres semanas sin hacer nada”, dice la coach, creadora de un método que combina alimentación, hidratación, movimiento, ritmo cotidiano y control del estrés. En una entrevista con la revista Semana asegura que las responsabilidades de muchas mujeres (el trabajo, los hijos) dejan poco tiempo para el ejercicio.
Afirma que “muchas mujeres empiezan el entrenamiento el lunes y abandonan el jueves, porque esperan sentirse listas”. Luego sentencia: “La disciplina no consiste en hacer las cosas solo cuando hay ganas, sino en hacerlas incluso cuando no las tienes”.
La entrenadora e influencer Majo Montiaga, que elaboró un método de fitness para mamás. Foto Instagram/@majohealthcoach
Para Montiaga, la disciplina es fundamental. “El cuerpo no mejora por hacer ejercicios nuevos cada semana, sino por progresar, repitiendo una sentadilla hasta dominarla o empujando una mancuerna hasta que se convierte en un verdadero reto”, dice.
Aconseja “sostener una rutina durante semanas para que el músculo entienda qué le estás pidiendo, porque si cada semana cambias de entrenamiento, tu cuerpo nunca llega a adaptarse y no sabrá qué mejorar, fortalecer o estabilizar”.
"Quemar calorías te deja atrapada en un ciclo de frustración": cómo abordar el entrenamiento de fuerza
Montiaga insiste en que “terminar agotada no siempre significa que el entrenamiento fue efectivo” y agrega que “durante años se ha asociado el sudor con la eficacia, pero a partir de los 40 esta idea se queda corta”.
Solo enfocarse en "quemar calorías" puede ser contraproducente para un plan de entrenamiento. Foto: Freepik.
Explica que “lo que realmente transforma tu cuerpo no es el sudor, sino la fuerza: la capacidad de mover cargas exigentes, de activar tus músculos y de construir tejido que sostenga tu metabolismo”.
Entonces, para la entrenadora, “quemar calorías te deja atrapada en un ciclo de frustración y entrenar para construir músculo te coloca en un ciclo de progreso”. Explica que “la diferencia se nota en tu energía diaria, tu postura y tu estabilidad, y en cómo te sientes con tu propio cuerpo. La fuerza no solo transforma tu físico, transforma tu relación con el ejercicio. Deja de ser un castigo y se convierte en una inversión”.
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