En la década de 1960, la inmigración italiana en Argentina comenzó a cerrar su última etapa de posguerra, mientras Italia lograba su resurgir económico y frenaba la salida masiva de su población. Gran parte de la ola migratoria italiana marchó hacia la Patagonia y a las provincias del sur del país.
Muchos de ellos decidieron dedicarse a la producción de alimentos como papa, manzana, tomates, entre otros. En esta ocasión en el Valle de Viedma, la familia Aveggio, los cuales comenzaron produciendo en el sector agroalimentario, con los años transformaron su chacra y se convirtieron en precursores en el desarrollo del fruto seco más demandado por las fábricas de chocolate.
Manos sostienen avellanas recién recolectadas durante la temporada otoñal en el Valle de Viedma, Río Negro. Foto: iStock.
¿Cuál es el fruto seco más demandado por las fábricas de chocolate?
A diferencia de otros productores o grandes firmas internacionales que se instalaron en la provincia de Río Negro buscando exclusivamente la variedad italiana Tonda di Giffoni, la familia Aveggio apostó por la variedad Barcelona, debido a que esta planta se adaptaba mejor al viento patagónico, logrando una avellana de gran tamaño y excelente calidad de pelado directo.
Esta variación es la más buscada y es ideal para abastecer a dietéticas, mayoristas y chocolaterías artesanales.
Cómo surgió el emprendimiento que produce avellanas en la Patagonia
Un adolescente Carlos Aveggio llegó desde Italia a Río Negro en la década del 70 con su familia, y por el apego de su padre a la tierra apostaron al rubro agroalimentario.
Argentina está tercera en el mundo en el uso de cultivos transgénicos.
Durante los primeros años, la dinámica familiar se centró en limpiar el suelo para sembrar cultivos de ciclo corto y alta demanda como tomates y papas. A su vez, con el tiempo y buscando mayor estabilidad, incorporaron montes de manzanos, sumándose al auge de la fruta de pepita de la provincia.
Sin embargo, las crisis económicas, las dificultades de comercialización y la falta de infraestructura de frío obligaron a la familia Aveggio a buscar alternativas para que no se detuviera la actividad de la chacra.
Productores del Valle de Viedma exhiben sus arboles de avellanas. Foto: iStock.
Por este motivo, a fines de los 80 y principios de los 90, en Río Negro se introdujeron las primeras plantas experimentales de nogales y avellanos traídos de Francia e Italia.
Al comprobarse que las horas de frío de Viedma, el agua de riego y los suelos daban una calidad de fruta excepcional, la familia Aveggio decidió desmontar los viejos frutales y darle una oportunidad a esta nueva incógnita, convirtiéndolos en uno de los principales precursores, ya que no existían plantaciones comerciales de avellanos.
Hoy en día, tras más de cinco décadas, la familia Aveggio transformó su esquema productivo y destinó 10 hectáreas exclusivas a la producción de avellanas.
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