La discusión en torno a la suspensión o eliminación de las PASO altera los ánimos dentro del Gobierno. Las diferencias no tienen tanto que ver con la aprobación de la reforma política o de su punto central, sino con los tiempos, que cada vez son más cortos.
Cinco semanas exactas le quedan a Casa Rosada para poder aprobar el paquete electoral en sesiones ordinarias. El tema está planchado en el Congreso, donde los votos no están garantizados para convocar a una sesión.
Un sector cree que es el momento de acelerar; el otro, que todavía hay margen pese a que en febrero ya empieza el cronograma electoral, con PASO en Neuquén y en La Pampa. Pensar en aprobar la eliminación de las primarias en el mismo año electoral parece una utopía.
El tema divide hoy a Diego Santilli con los primos "Lule" y Martín Menem y se cuela en las discusiones de la mesa política y también en la que trabaja una alianza electoral con el PRO.
El jefe de Gabinete asegura tener el aval de los gobernadores aliados, especialmente en los que provienen de Juntos por el Cambio, pero también de un sector de la UCR.
Los Menem, encargados del diseño de las alianzas provinciales y referenciados puertas adentro con Karina Milei, no estarían respondiendo en los tiempos que pretende el santillismo, y, les critican en Gabinete, encuentran una socia dentro del Senado que, por intereses propios, no está del todo convencida en eliminar las primarias: Patricia Bullrich.
Diego Santilli apuntala la eliminación de las PASO y la creación de colectoras en 2027.
Especulaciones que dilatan los tiempos
Durante la semana pasada, en conversaciones cruzadas entre el Gobierno y referentes provinciales del peronismo y el radicalismo aliado, hubo coincidencia en que "se está especulando demasiado con las PASO", un tema que se viene arrastrando desde mayo.
No se avanzó, por ejemplo, con la creación de listas colectoras que viene pidiendo el radicalismo para asegurarse mantener la marca sin aliarse por completo a La Libertad Avanza ni resignar las estructuras locales.
Así, cualquier candidato a gobernador del radicalismo, o incluso del PRO, podría acompañar la reelección de Milei sin necesidad de prescindir de su propio armado partidario.
"Hay un tema de timing que no están viendo y que puede hacer peligrar la reforma, cuando, sí apuran, los votos están", sostienen quienes promueven esa iniciativa.
Los primos Menem manejan el armado de las provincias hacia las elecciones de 2027
Las alarmas en la economía y la política
Les preocupa especialmente la situación de la economía, que no muestra la reactivación esperada, y la llegada de un shock externo a partir de la coyuntura electoral de la región y en Estados Unidos, y de la crisis en Medio Oriente.
Lo político también genera alarma, especialmente los vaivenes en la relación entre Milei y Patricia Bullrich. La senadora parece decidida a plantarse como un "Plan B", tal como lo sugirió el viernes cuando publicó un video en redes instalando una posible candidatura nacional.
Los gobernadores aliados, más allá de tener buena sintonía con Bullrich, no ven espacio para ese escenario. "Sería un reconocimiento de que el Presidente no juega, cuando a pesar de estar midiendo menos que antes, sigue siendo competitivo", argumentan. Y comparan: "¿Por qué van a cambiar de auto si este todavía funciona?". El ruido en la relación, no obstante, solo sirve para erosionar a Milei, creen.
El otro aspecto que preocupa es la aparente unión del PJ, a raíz de la última reunión entre sus actores centrales, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, enviado por Cristina a la cumbre que se hizo en la casa de La Pampa el jueves pasado.
El ala de gobernadores aliados a Milei creen que las PASO potencian a ese armado peronista, sumado a la coyuntura y al hecho de ser la oposición más marcada ante la clara caída en la imagen de Milei que advierten.
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