Los perros pueden asumir distintos roles dentro de una familia, desde compañeros de juegos hasta animales entrenados para tareas específicas. En algunas razas, esas funciones se encuentran ligadas a una historia de selección y trabajo que se remonta a varias generaciones.
El pastor alemán es uno de los ejemplos más conocidos. Su imagen está asociada con fuerzas de seguridad, tareas de rescate y asistencia, aunque también ocupa un lugar dentro de muchos hogares como perro de compañía.
Su historia comenzó en Alemania a fines del siglo XIX, cuando diferentes perros pastores de distintas regiones fueron seleccionados para formar una raza con aptitudes para el trabajo. El objetivo no se limitaba a obtener un determinado aspecto físico.
La capacidad de aprendizaje, la resistencia y el temperamento fueron algunos de los atributos que se tuvieron en cuenta durante ese proceso. Con el tiempo, esas características permitieron que la raza se adaptara a distintas funciones.
Carmelo Battaglia sobre los pastores alemanes: “Son perros guardianes y vigilantes, pero también increíblemente juguetones”
La frase de Carmelo Battaglia resume una característica particular del pastor alemán: la convivencia entre su instinto de vigilancia y una faceta más activa y juguetona.
El concepto aparece en un artículo del American Kennel Club. Allí se explica que estos perros son guardianes atentos, pero también muy juguetones, una combinación que contribuyó a fortalecer el vínculo que desarrollaron con sus guías cuando fueron utilizados como perros policiales.
Su doble manto de pelo ayuda a protegerlos y a regular su temperatura. Por eso, se desaconseja cortar o rasurar su pelaje.
El AKC también señala que el pastor alemán se caracteriza por su inteligencia, confianza y capacidad para el trabajo. Estas cualidades ayudaron a que la raza fuera utilizada en distintas actividades:
- Perros de policía. Su capacidad de aprendizaje y disposición para trabajar facilitaron su incorporación a tareas de seguridad.
- Perros de servicio. Su inteligencia y facilidad para asimilar órdenes permitieron entrenarlos para asistir a personas con distintas necesidades.
- Perros de terapia. La raza también fue incorporada a programas destinados a brindar acompañamiento.
- Perros de compañía. Su vínculo con las personas hizo que también se adaptaran a la vida familiar.
La historia de la raza ayuda a entender su perfil. El alemán Max von Stephanitz buscaba crear un perro pastor que combinara las mejores características de los ejemplares que conocía en distintas regiones del país.
En 1899 encontró a un perro llamado Hektor Linksrhein en una exposición canina. Lo compró, lo rebautizó como Horand von Grafrath y poco después fundó junto con Artur Meyer el primer club de la raza. Horand recibió el registro SZ1 y es considerado el primer pastor alemán registrado.
Von Stephanitz daba tanta importancia a la capacidad de trabajo como a la apariencia. De hecho, rechazaba la idea de convertir al pastor alemán en un perro destinado solo a las exposiciones y buscaba conservar sus aptitudes funcionales.
Los cuidados que necesita un pastor alemán
Por sus características, el pastor alemán necesita una rutina activa. El ejercicio diario es importante, pero también lo son los estímulos mentales y el entrenamiento. Juegos, ejercicios de obediencia y actividades que impliquen aprendizaje pueden ayudar a canalizar su energía.
El pastor alemán se caracteriza por su inteligencia, energía y fuerte vínculo con las personas.
La socialización temprana es otro aspecto relevante. El contacto progresivo con distintas personas, animales y situaciones puede contribuir a que el perro desarrolle mayor seguridad y aprenda a desenvolverse en diferentes entornos.
También se debe considerar el mantenimiento del pelaje. El pastor alemán posee una doble capa y suele perder bastante pelo, por lo que necesita cepillados regulares, especialmente durante los períodos de mayor muda.
Antes de incorporar uno al hogar, Battaglia plantea considerar el tiempo disponible, el espacio y el compromiso que implica acompañar las necesidades físicas y mentales de un perro de estas características.
Más allá de su conocida faceta de guardián, el pastor alemán reúne inteligencia, energía, lealtad y una marcada disposición al juego. Para Battaglia, justamente ese equilibrio ayuda a explicar por qué la raza logró convertirse en uno de los perros de trabajo y compañía más reconocidos.
Quién es Carmelo Battaglia
Aunque hoy se los asocia con las fuerzas de seguridad, originalmente fueron desarrollados para trabajar con rebaños de ovejas. Foto: Pexels.
Carmelo Battaglia es criador, juez del American Kennel Club, investigador y autor especializado en perros. Su vínculo con los pastores alemanes comenzó desde joven y en 1960 fundó su propio programa de cría de la raza.
También fue presidente del German Shepherd Dog Club of America y del German Shepherd Dog Club of Atlanta. Además, integró durante años la estructura directiva del AKC y publicó numerosos artículos y libros sobre crianza, genética y perros de trabajo.
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