En una conversación, escuchar a otra persona y compartir experiencias propias puede ser una manera de generar empatía. Sin embargo, cuando cada relato termina convertido en una anécdota personal, la charla puede perder su propósito inicial.
Según especialistas en psicología, este comportamiento puede ser una señal de egocentrismo, aunque no siempre se manifiesta de manera evidente.
No se trata necesariamente de personas vanidosas o preocupadas por su apariencia. El egocentrismo también puede aparecer en intercambios cotidianos, a través de comentarios que desplazan el foco hacia quien habla, incluso cuando el otro está contando un problema o compartiendo un logro.
No se trata necesariamente de personas vanidosas o preocupadas por su apariencia. (Foto ilustrativa: Pexels)
Los especialistas detallaron ocho frases habituales y advierten que, en muchos casos, quienes las utilizan no se dan cuenta de que están llevando reiteradamente la conversación hacia sus propias experiencias.
Las ocho frases que pueden revelar egocentrismo
Una de las expresiones más reconocibles es "a mí me pasó lo mismo, pero peor". La psicóloga Alice Boyes describe esta costumbre de competir con las experiencias ajenas como un rasgo de la autoabsorción: en lugar de acompañar el relato del otro, la persona intenta superarlo con una historia propia.
Otras frases pueden cumplir una función similar, aunque se presenten como consejos, aclaraciones o comentarios aparentemente inofensivos. Estas son:
- "No quiero hacer esto sobre mí, pero…": anticipa un cambio de foco hacia la experiencia de quien habla.
- "Deberías hacer lo que hice yo": propone una solución basada en la propia experiencia sin necesariamente considerar qué necesita la otra persona.
- "Eso ya lo sabía": desplaza la conversación hacia quién tenía primero una información o un conocimiento.
- "Nadie me preguntó cómo estaba": lleva la atención hacia las propias necesidades cuando el tema inicial era la dificultad de otra persona.
- "No sé por qué la gente me cuenta todo": presenta a quien habla como alguien elegido por los demás para recibir confidencias.
- "Yo nunca haría eso, pero esa soy yo": introduce una comparación que puede hacer que el otro dude de sus propias decisiones.
- "En fin, lo que te estaba diciendo": retoma el relato personal sin registrar suficientemente lo que la otra persona acaba de expresar.
Qué explica la psicología sobre estas conductas
El sociólogo Charles Derber, del Boston College, utiliza el concepto de "respuesta de desplazamiento" para describir el movimiento por el cual la atención pasa de quien está hablando a quien escucha. Este mecanismo ayuda a entender por qué algunas conversaciones terminan girando alrededor de una sola persona.
La tendencia a presentar las preferencias propias como si fueran una norma también puede intervenir. El psicólogo Lee Ross, de la Universidad de Stanford, denominó "efecto de falso consenso" a la inclinación a suponer que las propias elecciones y opiniones son compartidas por los demás, mientras que las decisiones diferentes se perciben como una excepción.
Los especialistas detallaron ocho frases habituales. (Foto ilustrativa: Pexels)
En ese contexto, una frase como "yo nunca haría eso" puede funcionar como una comparación que coloca la experiencia personal como referencia para evaluar la conducta ajena.
Sin embargo, los especialistas aclaran que este patrón no necesariamente responde a una intención de lastimar o desvalorizar al otro. Muchas veces, la persona no reconoce que desvía las conversaciones de manera recurrente.
Cómo reconocer el patrón en los vínculos cotidianos
La clave está en observar si se trata de un comentario aislado o de una conducta que se repite en distintas conversaciones. Compartir una experiencia propia puede ser útil para demostrar comprensión, pero el intercambio cambia cuando esa intervención impide que el otro termine de expresarse o hace que su problema quede relegado.
Cuando estas dificultades persisten y afectan los vínculos, consultar con un profesional de la salud mental puede ayudar a comprender el comportamiento y desarrollar una mayor capacidad para ponerse en el lugar de los demás.
Escuchar no implica renunciar a contar las propias experiencias, sino reconocer cuándo es momento de hablar y cuándo el otro necesita que la atención permanezca en su relato.
Todavia no hay comentarios aprobados.