Si jugar con presión es una de las cosas más contraproducentes que le puede suceder a un equipo, hacerlo amenazado por supuesto que es mucho peor. Nueva Chicago vive el peor momento desde su vuelta a la Primera Nacional en 2016. Inmerso en un pésimo presente futbolístico y un turbulento momento dirigencial, la barra brava tachó el cartón completo y pintó las paredes del estadio con una advertencia hacia el plantel.
Después de la pelea en la tribuna en el encuentro frente a Gimnasia de Jujuy en Mataderos que desembocó en la obligación de jugar el próximo compromiso a puertas cerradas, la barra volvió a ser protagonista. Este viernes por la mañana, en el República de Mataderos, apareció escrita una frase tajante: “Ganar o morir, putos. Hay balas para todos”.
Un mensaje bastante claro y una intimidación directa que encendió todas las alarmas. La violencia escaló en el peor instante posible: el grupo no encuentra respuestas futbolísticas ni anímicas dentro de la cancha. Y además convive con un clima asfixiante que ahoga cada vez más fecha tras fecha.
Qué le queda a Chicago
El Verdinegro depende de sí mismo para salvar la categoría, pero el margen de error se redujo a cero. El equipo arrastra una racha alarmante de tres derrotas consecutivas que lo empujó directo a la zona del descenso. Con dos partidos restantes, Chicago buscará meter un sprint final que lo salve de volver a jugar en la Primera B después de 12 largos años.
El primer escollo será San Martín de San Juan, como local y con las tribunas totalmente vacías por la sanción impuesta tras los incidentes. Sin el aliento de su gente, la obligación de sumar de a tres será una carga de plomo.
Para la última jornada quedará el plato fuerte: una verdadera final ante Chacarita en condición de visitante. El Funebrero llega a este desenlace con los mismos puntos en la tabla. Pero hay un dato que añade todavía más drama: si terminan igualados al cierre de la fecha, deberán disputar un partido desempate a todo o nada para definir quién mantiene la plaza y quién cae al abismo.
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