Los expertos en psicología estudiaron por qué algunas tareas resultan más satisfactorias cuando dejan un cambio visible.
Por ejemplo, cortar el césped en líneas perfectas es uno de esos casos: en menos de una hora, una superficie irregular puede quedar transformada en franjas claras y oscuras.
Los expertos en psicología coinciden: quienes cortan el césped en franjas perfectas cada semana no están presumiendo; es la única tarea que la mayoría de los adultos realiza que permanece visible durante exactamente siete días, y los investigadores consideran que el esfuerzo visible es una recompensa en sí misma
Las franjas no aparecen porque el césped tenga dos colores ni porque se corte a distintas alturas. El efecto se produce cuando la máquina dobla las hojas en direcciones opuestas. Las que reflejan más luz parecen claras y las orientadas hacia el otro lado se ven oscuras.
Las guías de mantenimiento señalan que esas líneas pueden mantenerse aproximadamente una semana, aunque desaparecen antes si el pasto crece rápido o se corta demasiado bajo.
Eso genera un ciclo concreto: se corta, el resultado queda visible durante varios días y después el crecimiento obliga a repetir la tarea.
Las franjas no aparecen porque el césped tenga dos colores ni porque se corte a distintas alturas.
La particularidad está en que quien hizo el trabajo puede seguir viendo el resultado cada vez que sale de su casa.
En muchas tareas cotidianas eso no ocurre. Un correo respondido desaparece entre otros mensajes, una planilla vuelve a modificarse y una reunión termina sin dejar un resultado físico a la vista.
Por qué ver el resultado del trabajo puede hacerlo más satisfactorio
En 2018, el psicólogo Michael Inzlicht y otros investigadores revisaron estudios sobre lo que llamaron “paradoja del esfuerzo”.
La idea es simple: aunque esforzarse tiene un costo, también puede hacer que una persona valore más aquello que consiguió.
El llamado efecto IKEA mostró algo parecido. Michael Norton, Daniel Mochon y Dan Ariely hicieron que participantes armaran muebles, figuras de origami y construcciones con Lego.
Por qué ver el resultado del trabajo puede hacerlo más satisfactorio.
Quienes habían participado directamente tendían a valorar más el objeto terminado que quienes simplemente lo observaban. Pero había una condición importante: la tarea debía completarse.
Cortar el césped reúne esas condiciones. Hay un punto de inicio claro, una tarea que puede completarse y un resultado que permanece a la vista.
Qué mostró un experimento con Lego sobre el esfuerzo visible
Otro experimento midió qué ocurría cuando el trabajo terminado permanecía visible o era destruido inmediatamente.
En un grupo, las figuras de Lego quedaban acumuladas sobre la mesa. En otro, el investigador desmontaba cada modelo apenas la persona empezaba el siguiente.
Quienes podían seguir viendo sus construcciones hicieron un promedio de 10,6 figuras. Los participantes que veían cómo su trabajo era desmontado llegaron a 7,2 antes de abandonar.
Qué mostró un experimento con Lego sobre el esfuerzo visible.
La tarea era prácticamente la misma. Lo que cambiaba era la posibilidad de conservar delante de los ojos el resultado.
El césped funciona de una manera parecida durante varios días: las líneas siguen allí después de terminar y recuerdan visualmente el trabajo realizado.
Además, la investigadora Joan Nassauer estudió las llamadas “señales de cuidado”: bordes recortados, líneas definidas y superficies mantenidas que muestran que alguien se ocupa de ese espacio.
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