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Sergio Ramírez, escritor: “La corrupción es el tema más acuciante de América Latina”

Sergio Ramírez, escritor: “La corrupción es el tema más acuciante de América Latina”

En su nueva novela, retoma al inspector Dolores Morales, un personaje atravesado por la historia reciente de Nicaragua. Cuenta cómo vive el exilio, qué información recibe de su paí

Del otro lado de la pantalla, en el encuentro por Zoom para la entrevista con Clarín, observamos al mismo Sergio Ramírez que conocemos: calmo y de hablar cadencioso y pausado. No hay atisbo de rabia en su hablar. Pero por dentro, este escritor prolífico, culto y comprometido, que alguna vez fue parte de la revolución sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza en Nicaragua, tiene que mantener latente “un verano invencible”, con palabras de Albert Camus.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez. Foto: Cézaro De Luca

Y es que el Premio Cervantes 2017 expresa una esperanza férrea de ver a su país libre de la actual tiranía del matrimonio Daniel Ortega y Rosario Murillo. Nos lo dirá más tarde en la charla cuando reflexiona que “Dios escribe con renglones torcidos” y que “la historia siempre tiene atajos”. Sergio Ramírez espera regresar a Nicaragua.

El escritor de Castigo divino acaba de publicar La maldición de Ramfis, donde narra una ficción que bien podría ser real, dado que los temas de fondo que se agitan son la impunidad, la violencia, la corrupción y el exilio. Temas todos de rigurosa actualidad en las dictaduras que perviven en Venezuela, Cuba y Nicaragua. Y por esa esperanza que Sergio Ramírez reitera durante la charla inferimos que considera a su exilio forzoso algo transitorio.

Cuando dejó Nicaragua, por riesgo de secuestro y de cárcel, junto a su familia, atrás quedaron su casa, su biblioteca, sus amigos, los sitios por donde caminaba, los rincones donde atesoraba pequeñas memorias. Se fue con su mujer y sus recuerdos. Con ellos escribe ahora sus novelas, sin escapar de esa patria que duele y exaspera. Nicaragua siempre es una protagonista muy presente en las historias del inspector Dolores Morales.

Una tetralogía

La maldición de Ramfis configura una tetralogía con sus anteriores El cielo llora por mí (2008), Ya nadie llora por mí (2017) y Tongolele no sabía bailar (2021). En esta novela reciente, el inspector Morales, que fue un guerrillero sandinista en una época remota, sobrevive junto a doña Sofía en Costa Rica. Tan exiliado como el autor. En un velero de lujo –el Sea Cloud– se ha producido el crimen de un turbio empresario. Morales ayuda en la investigación que promete abrir una caja de Pandora.

Para quienes no hayan leído las tres novelas anteriores del inspector creado por Sergio Ramírez, el escritor ha previsto un recurso apropiado a estos tiempos: una página de Wikipedia, en la que constan las andanzas previas de Morales. La trama de la novela se hace muy ágil debido a los diálogos que dinamizan la acción.

CUL / Sergio Ramírez

Conversamos con Sergio Ramírez, quien actualmente vive en España."

–Es inevitable encontrar en La maldición de Ramfis ecos de la actualidad de Nicaragua. ¿Qué tan presente está tu país en tu vida cotidiana?

–Tengo una captura de pantalla del país que dejé. Han pasado cinco años desde que salí de Nicaragua para vivir en el exilio. Eso no deja de ser una vida. Una carrera de derecho se estudia en cinco años. Es un ciclo completo. Pero soy consciente de que el país que está en mi memoria es distinto al país real, y trato de empalmar a ambos. Mi país se interrumpe en mí cuando salgo al exilio. La realidad ya no es la misma. Ha empeorado. Ese es un déficit que carga cada exiliado. El país que dejó ya no es y aún no sabe cómo será al volver. La gente que estaba ya no está. El paisaje urbano tampoco es el mismo. De alguna manera, el exiliado vuelve a un país extraño. Claro que la esperanza sigue presente en todos los que nos vamos exiliados.

–Tu familia también tuvo que exiliarse.

–A los primeros que les negaron regresar fue a mis nietos. Eso obligó a mis hijos a salir de Nicaragua. Sí, toda mi familia está en el exilio.

–Leyendo La maldición de Ramfis, donde un turbio empresario es víctima de un crimen, pensé en el empresariado venal que apoya las dictaduras. ¿Qué tan extendida es esa complicidad en Nicaragua?

–Hay que pensar que la última etapa de la dictadura de los Ortega comenzó en 2006. Ya lleva 20 años y ha florecido una nueva clase empresarial, amiga de los Ortega, que tiene entre 8 y 10 hijos, cada uno como cabeza de algún tipo de negocio. Son fortunas amasadas a la sombra de la dictadura. El empresario de mi novela es uno de ellos. Hay muchas fortunas oscuras, crecidas al amparo de la dictadura de Ortega, y en ramas ilícitas.

–¿Te llega información actualizada sobre cuánto ocurre en Nicaragua?

–Sí, sí. Es lo mismo que pasa en el periodismo. Todos los periodistas se fueron exiliados. No existe la prensa libre en el país. Pero sí hay una red de periodistas clandestinos que transmite la información hacia afuera, donde se elabora y se devuelve como noticias. Corren el riesgo de ser encarcelados. Con mi novela he procurado comunicar a través de la ficción una realidad que está ocurriendo.

–¿Te quedaron amigos en Nicaragua?

–Tengo dos o tres amigos, pero nadie sabe nada de ellos. Uno de ellos había sido guerrillero sandinista. Él y su esposa están desaparecidos.

–En La maldición de Ramfis se leen con gusto las expresiones del habla nicaragüense. ¿Es la escritura una forma de preservar la lengua nativa cuando se vive en el exilio?

–Sí, la escritura lo es. El lenguaje nativo fundamental no se pierde nunca. Basta leer “Rayuela”, de Julio Cortázar, para comprobar que luego de muchos años de vivir en París todavía conservaba su hablar porteño muy fresco. Sin embargo, la lengua materna muta mucho. Hay palabras propias de una generación. Un amigo guatemalteco que se fue de su país en los años 80 a Italia hablaba al regresar con vocablos que se habían perdido y sustituido por otros. Eso es un déficit. Ahora me pongo a ver pequeños videos que se graban en los bares de Managua, son melodramas de pocos minutos, pero es una manera de estar conectado con la lengua popular.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, exiliado en Madrid desde 2021. Foto: EFE.

–¿Por qué te decidiste por darle una cuarta novela al inspector Dolores Morales?

–La novela negra en América Latina se vuelve política. La saga de Morales es una manera de narrar a mi país desde un margen que es la novela policial; eso me da una libertad mayor para aproximarme sin convertirla en una novela política. Me asusta un poco esta última, porque no quiero caer en la denuncia ni en la recriminación. Desde la novela negra no tienes ese riesgo.

–¿Se venden tus libros en Nicaragua o están prohibidos?

–No, no, están totalmente prohibidos, pero así como hay reporteros clandestinos, también hay clubes de lectura clandestinos que se pasan copias de mis libros para leer.

–Entre todos los temas de fondo en “La maldición…” ¿cuál es el más acuciante para América Latina?

–La corrupción. El uso del poder político para los negocios encubiertos, para el tráfico de drogas, el tráfico de migrantes. Eso se revela en la novela. El régimen de los Ortega ha cobrado por este último tráfico durante años hasta la llegada de Trump. Por Nicaragua pasaron centenares de asiáticos y de africanos. Fue un negocio tremendo. Esas son las fortunas nuevas, oscuras, consecuencia del poder absoluto y el autoritarismo que encubre todos esos capitales clandestinos.

–¿Cómo pensás que evolucionó el inspector Morales en el exilio?

–Morales es contemporáneo de la historia de Nicaragua. Es un guerrillero que entró adolescente en la guerra contra Somoza y perdió una pierna. Ahora es un hombre viejo, pobre, que vive bajo los rigores del exilio en Costa Rica. Lo que ocurra con él será lo que pase con Nicaragua. Ese es el mayor desafío del personaje. Me interesa que sea un testigo de la historia de Nicaragua. Estoy atrapado en la máquina del tiempo. Puede que haya una próxima historia del inspector Morales desde Costa Rica. O puede que viaje a España a buscarme a mí. O quizá volveremos los dos a Nicaragua. Estamos en la pantalla del futuro.

–El barco Sea Cloud donde ocurre el crimen es una metáfora de tu país como escenario cerrado?

–Sí, como consecuencia, pero como técnica narrativa yo necesitaba un escenario cerrado del cual los personajes no pudieran escapar, como en las novelas de Agatha Christie (la novela le rinde homenaje). Quería que los sospechosos quedaran aislados en ese espacio cerrado y que el barco no pudiera navegar. Es la manera de contar la historia.

–Y ahora se viene tu libro de memorias...

–Estoy trabajando en un libro de memorias de mi infancia. Quiero contar la historia de mis dos familias: la materna y la paterna en el pequeño pueblo donde nací (Masapete). Era un pueblo chico, pero nosotros éramos una familia muy grande, con más de 20 tíos y 60 primos. Eso es en sí un universo narrativo. Mi familia paterna era católica. Mi familia materna, protestante. Mi abuelo materno era un hombre rico y el paterno, un músico pobre. Sin embargo, mis padres se casaron. Luego está la historia de mis tíos, algunos ricos también. Se va a titular “Retrato de familia con volcán”, porque en el fondo de Masapete siempre está presente el volcán.

–¿Toda la documentación familiar está en tu poder o tuviste que dejarla en Nicaragua?

–Está sobre todo en mi memoria y así la escribiré. Al final toda memoria termina siendo una novela porque lo que uno recuerda está alterado. La imaginación reacomoda los recuerdos. No hago esquemas para escribir, solo tengo uno muy general, porque quiero ir encontrando el camino por mí mismo. En las novelas del inspector Morales tuve que tener un control mental sobre la totalidad para ajustar los detalles y los personajes.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, exiliado en Madrid desde 2021. Foto: EFE.

–Me sorprende tu esperanza en el regreso a Nicaragua, luego de lo que ocurre en Venezuela y en Cuba.

–Dios escribe la historia con renglones torcidos y la historia a veces sale con atajos. Tengo mucha fe. Así como hay corresponsales clandestinos, hay gente que desde la secretividad trabaja en redes contrarias al régimen. Están agazapados y en algún momento van a volver a estallar. La solución no puede venir de afuera. Tiene que salir de adentro.


Sergio Ramírez básico

  • Nació en Masatepe, Nicaragua, en 1942.

  • Premio Cervantes 2017, forma parte de la generación de escritores latinoamericanos que surgió después del Boom.

  • Tras un largo exilio voluntario en Costa Rica y Alemania, abandonó por un tiempo su carrera literaria para incorporarse a la revolución sandinista que derrocó la dictadura del último Somoza.

  • Ganador del Premio Alfaguara de novela 1998 con Margarita, está linda la mar, galardonada también con el Premio Latinoamericano de novela José María Arguedas, es además autor de las novelas Castigo divino (1988, Premio Dashiell Hammett), Un baile de máscaras (1995, Premio Laure Bataillon en Francia), Sombras nada más (2002), Mil y una muertes (2005), La fugitiva (2011), Sara (2015), la trilogía protagonizada por el inspector Dolores Morales -formada por El cielo llora por mí (2008), Ya nadie llora por mí (2017) y Tongolele no sabía bailar (2021)- y El caballo dorado (2024).

El escritor nicaragüense naturalizado español Sergio Ramírez. EFE/ Bienvenido Velasco

  • Entre sus obras figuran también los volúmenes de cuentos Catalina y Catalina (2001), El reino animal (2007), Flores oscuras (2013) y Ese día cayó en domingo (2022); el ensayo sobre la creación literaria Mentiras verdaderas (2001), y sus memorias de la revolución, Adiós muchachos (1999).

  • Además, en 2011 recibió en Chile el Premio José Donoso por el conjunto de su obra literaria, en 2014 el Premio Carlos Fuentes, en 2021 la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes y en 2023 el Premio Festival Eñe.

  • En 2021 el Grupo de Diarios América (GDA) lo escogió como el personaje latinoamericano del año por su activa defensa de la libertad de expresión y de la democracia en su país. Además, en 2023 el Premio Festival Eñe y en 2026 el Premio Ortega y Gasset de Periodismo.


La maldición de Ramfis, de Sergio Ramírez (Alfaguara).

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