Las desventuras amorosas del poeta Hoffmann concluyen por estos días en el Teatro Colón, en una versión de la ópera de Offenbach que volvió a acaparar elogios entre los críticos y aplausos entre quiénes disfrutaron la puesta.
En más de un siglo de historia del teatro, esta fue la décima versión y que, al igual que la anterior del 2019, llevó la firma de Eugenio Zanetti.
Muerto a sus 79 años, pocos días antes del estreno, todo el clima de “Los cuentos de Hoffmann” estuvo bajo el influjo del artista cordobés.
"Los cuentos de Hoffmann", la ópera de Jacques Offenbach, en el Colón con dirección musical de Enrique Arturo Diemecke y dirección de escena de Eugenio Zanetti. (Foto: Prensa teatro Colón/Máximo Parpagnoli)
“Si hay un nombre entre los directores de escena contemporáneos que desconoce fronteras entre las distintas disciplinas artísticas, ese es Eugenio Zanetti. En cada una de las producciones que firma despliega una simbiosis tal que los espectadores dudan si lo que están viendo es una película, una exposición de pintura, una obra de teatro o una ópera”, describió Helena Brillembourg en el programa de la ópera.
El ambiente cultural de las últimas semanas en nuestro país se vio sacudido por un halo triste, el adiós de cantantes como Soulé o Piero, de una dramaturga como Griselda Gambaro o un pintor de la suprema estatura artística como Carlos Alonso.
El adiós a Zanetti corresponde al mismo registro: escenógrafo, director de arte, cineasta, pintor y dramaturgo, toda su vida fue un reflejo de su entrega, su obra y su creatividad. Sucedió casi hasta el último instante, cuando “Los cuentos…” estaba por subir al escenario, y tomó la posta su colaborador Sebastián Sabas para completar la producción, para pasear al protagonista alrededor de la tentación de uan Olympia, Antonia o Giulietta.
"Los cuentos de Hoffmann", la ópera de Jacques Offenbach, en el Colón con dirección musical de Enrique Arturo Diemecke y dirección de escena de Eugenio Zanetti. (Foto: Prensa teatro Colón/Máximo Parpagnoli)
Los dibujos, vestuarios y diseños que había dejado Zanetti quedaron para el despliegue de imaginación, color, sensualidad y vuelo creativo en esta obra, mientras que -durante los mismos días- sus pinturas se apreciaron en un museo de Córdoba bajo el título “Eugenio Zanetti, el hombre que habitaba muchos mundos”.
No podía plantear una despedida mas adecuada para un recorrido artístico que llegaba desde su participación en las obras de Pasolini hasta el impactante despliegue escénico de “Restauración”, la película que lo llevó al Oscar.
Ahora, en el Colón, también recordaron otro momento mágico, sucedido hace tres décadas cuando Alfredo Kraus -el excepcional tenor español- concluyó su actuación en “Los cuentos…” y salió a saludar: todo el elenco, junto al público, le cantaron el Feliz Cumpleaños. “Gracias, mil veces gracias, es el mejor regalo de cumpleaños que recibí en mi vida”, atinó a decir, al borde de las lágrimas.
Esta vez, alrededor de Zanetti, se concentraron los homenajes. Y después de las ovaciones, los saludos y el telón que caía lentamente, una vez más colocaron su imagen para la despedida. Y una frase, directamente asociada a la obra de Offenbach, acompañaba: “El amor nos engrandece. Pero el sufrimiento que deja, también puede transformarnos y alimentar el arte”.
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