15/10/2026 14:24
Eduardo Castex 15°
Titulares
Maduro dice que la nueva acusación se basa en "falsas acusaciones y testimonios" Cilia Flores asegura al juez de EE.UU. que es "completamente inocente" Un hombre murió tras el choque y el incendio de dos camiones en Zárate Maduro y Flores se declaran no culpables de los nuevos cargos de tortura EEUU investiga cartas con sustancias sospechosas enviadas a oficinas del Congreso y electorales Rociar té de ajo concentrado en el tallo de las plantas de tomates: para qué sirve y cada cuánto recomiendan hacerlo U2 vuelve a la Argentina: cuándo salen a la venta las entradas para los dos shows que dará el año que viene en River Perimetral de tres metros para sesionar: una concejal denunció a otro edil por violencia de género y la Justicia dictó una medida inédita Maduro dice que la nueva acusación se basa en "falsas acusaciones y testimonios" Cilia Flores asegura al juez de EE.UU. que es "completamente inocente" Un hombre murió tras el choque y el incendio de dos camiones en Zárate Maduro y Flores se declaran no culpables de los nuevos cargos de tortura EEUU investiga cartas con sustancias sospechosas enviadas a oficinas del Congreso y electorales Rociar té de ajo concentrado en el tallo de las plantas de tomates: para qué sirve y cada cuánto recomiendan hacerlo U2 vuelve a la Argentina: cuándo salen a la venta las entradas para los dos shows que dará el año que viene en River Perimetral de tres metros para sesionar: una concejal denunció a otro edil por violencia de género y la Justicia dictó una medida inédita
Impacto Castex
NACIONALES

El misterioso cuadro de San Martín y su amante desconocida llegó al Museo de Arte Decorativo

El misterioso cuadro de San Martín y su amante desconocida llegó al Museo de Arte Decorativo

El psicoanalista argentino Horacio Amigorena donó una pintura del siglo XIX que conservaba en París. Tras años de trámites y burocracia, la obra llegó a Buenos Aires. La pieza de A

Donar es una pena en la Argentina. Cuando el psicoanalista Horacio Amigorena decidió donar el último cuadro sobre el general José de San Martín que existía en Europa, pensó que era un gesto que lo reconciliaba con su pasado en la Argentina, tras años de exilio en París. Nunca había ido a la embajada argentina en casi 60 años y, con sus 90 años a cuestas, descubrió que nadie se interesaba por su donación. La habían registrado en el inventario nacional en los últimos días del gobierno de Cristina Kirchner, bajo la administración cultural de Tristán Bauer, y ningún funcionario se ocupó de esta donación.

El psicoanalista Horacio Amigorena donó el cuadro de Adolphe d'Hastrel al Museo Nacional de Arte Decorativo. Foto: Noel Smart.

En esos veranos de “canicule francesa”, hace tres años, se contactó con esta corresponsal, que estaba de vacaciones, ofreciendo encontrarse para descubrir esta alucinante historia. Un cuadro de Adolphe d'Hastrel, militar, artista, obsesionado por la fotografía, exgobernador de la isla Martín García durante el bloqueo francés en el Río de la Plata, guardado en su buhardilla del espectacular Manoir del barrio de Marais, donde aún Amigorena ejerce como psicoanalista y tiene una de las grandes colecciones de dibujos franceses.

En el cuadro, una chica escribiendo en un escritorio, con el cuadro de San Martín retratado mirando desde la pared. Nadie sabía quién era ni cómo se hizo, si alguna vez de Hastrel y San Martín se encontraron en París o en Montevideo. Aún hoy son todos interrogantes, al igual que quién es la niña. ¿Una joven amante de San Martín, cuando en esos años era normal casarse a los 14 años? ¿Una evocación a alguien? El origen murió con d'Astrel.

Así se inició un infernal “parcours de combatants”, que de alguna manera se parecía a los peregrinajes del general en su propio exilio para conseguir que el Estado argentino se interesara en la donación. Gastón «Pule» Pulero, un exproductor del programa Corresponsales en Línea convertido en subsecretario de Cultura mileísta, ayudó al igual que el ministro Leonardo Cifelli. Dieron el puntapié del reconocimiento.

Las raíces familiares de Quirno

Finalmente, fueron las raíces familiares del canciller, exbanquero y economista Pablo Quirno quienes aceleraron los trámites. Sotheby's, en un camión especial, y Horacio Amigorena, que había vencido todos sus prejuicios y prevenciones para llevar el cuadro de San Martín de su casa a la embajada, hicieron el resto.

Embajador Ian Sielecky y Eduardo Carbailido, curador de la Galería argentina, con el cuadro de Adolphe d'Hastrel. Foto: Noel Smart.

Durante un año quedó apoyado en un atril en el despacho del embajador Ian Sielecki, que día a día se fue enamorando de la obra. Todos le preguntaban por ella. A pesar de las muchas obras de grandes artistas de la embajada, este tableau del siglo XIX generaba una inusual curiosidad con su particular historia.

Amigorena decidió que donaba el cuadro de San Martín al Museo de Arte Decorativo, dirigido por Hugo Pontoriero. Era el lugar donde él había celebrado la liberación de París de los nazis, junto a sus padres, en 1945. Quería verlo colgado allí.

Para el canciller Quirno, ese palacio tan francés de la avenida Libertador era donde su abuela Alvear había vivido y que lo relacionaba con su historia familiar, con su infancia. Estaba encantado cuando conoció los orígenes. Tras miles de trabas burocráticas, fue él quien autorizó el pago del transporte, en una transportadora especial de arte, a Buenos Aires.

La firma de Adolphe d'Hastrel en el cuadro que muestra a una joven junto a un retrato del Libertador José de San Martín. Foto: Noel Smart.

Claro que existió la aduana de por medio. El donante Amigorena tuvo un trago amargo más: firmar que el cuadro pertenecía al Estado y no a sus herederos si moría. ¡Cuánta humillación por ser generoso en la Argentina! Por suerte, fue la agregada cultural, consejera Sofía Machado, quien fue a la casa de Amigorena en París para que Horacio no tuviera que bajar esas interminables escaleras de mármol.

“El cuadro donado por Amigorena al Museo ya se encuentra en exhibición en la Antecámara principal del Palacio Errázuriz. Será ubicado de forma definitiva en el nuevo dormitorio de Josefina de Alvear, actualmente en restauración, a inaugurarse a mediados de noviembre”, según el director del Museo de Arte Decorativo, Hugo Pontoriero.

“Actualmente estamos iniciando la investigación sobre la materialidad del cuadro y también vamos a consultar los registros documentales e iconográficos existentes en archivos de la familia Beccar Varela y otras instituciones con obras equivalentes de d'Hastrel”, explicó el director Pontoriero.

Muchos intervinieron a lo largo de este camino. La paciencia y la frustración de Horacio Amigorena. El embajador Sielecki, que lo instaló privilegiadamente en su despacho. Eduardo Carballido, curador de la Galería argentina, que recibió el cuadro, lo cuidó y luchó contra el laberinto burocrático; José, un carpintero paraguayo, que ayudó a hacer la caja para transportarlo. También, el director del Museo de Arte Decorativo, que se hizo íntimo amigo de gente que no había visto en su vida a causa del cuadro. Todos por San Martín: peronistas, radicales, mileístas, socialistas, agnósticos, masones, escoceses, peleando para que llegara, para reconstruir su historia en París y la del cuadro.

La obra de Adolphe d'Hastrel muestra a una joven junto a un retrato del Libertador y plantea preguntas sobre su historia. Foto: Noel Smart.

El compromiso fue inaugurarlo en una gran fiesta de unión nacional, con Horacio Amigorena regresando a la Argentina como invitado para verlo colgado.

El cuadro de San Martín ha llegado a Buenos Aires. Su destino final. Con su marco dorado, está en otro atril, a la entrada del Museo de Arte Decorativo. La fiesta de unión nacional para colgarlo está pendiente y la invitación a Horacio Amigorena también.

Encuentro de dos exilios

Horacio Amigorena viene de una familia mendocina de la colonia y lo atrajo este cuadro que descubrió en París, tan inusual para su colección. Así lo cuenta.

“En el momento en que descubrí, como escondido, el retrato del prócer en la pintura de un boudoir parisino del siglo decimonono, me acerqué intimidado y le dije: ‘Bizarro, mi general, que usted, que es el héroe de mi patria, y yo, que soy nadie, nos encontremos aquí, a pocos metros de la Place du Châtelet, compartiendo un destino tan argentino: el exilio’”, cuenta Amigorena en su departamento de París.

Se lo llevó a su casa y comenzó otra gran tarea: los orígenes, quién era esa doncella, cómo y quién la había pintado.

“Compré el cuadro sin más tardar y me lo llevé a mi buhardilla del Marais. Y allí comenzó mi búsqueda sobre la historia de esta pintura. Conocía a Adolphe d’Hastrel y a su trabajo de pintor, acuarelista y litógrafo en la primera mitad del siglo XIX, aquí y en Sudamérica. Pero no sabía que el general y el artista tenían un amigo común: Florencio Varela. ¿Fue a través de este escritor y periodista que San Martín encargó a d’Hastrel un cuadro para engalanar la alcoba de sus últimos amores? No he encontrado ningún documento que lo testifique”, reconoce Amigorena, entre sus Giacometti, Picasso y Matisse.

“Durante años guardé esta tela en el desván, porque no se integraba en mi colección de dibujos franceses. En el desván la visitaba y me entretenía con el prócer, apenado de sentir que no se integraba a mi ‘logis’. Decidí entonces vender o donar el cuadro a un museo argentino. Ayudado por el recuerdo de una fábula familiar, recuperé mi fatigada memoria: el rumor decía que San Martín, entonces gobernador de la provincia, frecuentaba la pulpería mendocina de uno de mis ancestros, don Francisco de Amigorena y Undiano, tanto por el buen tinto que allí se saboreaba como por la chinita que lo servía. Me place imaginar que la niña parisina de sus últimos amores y la chinita de su juventud se tendrán compañía al final de esta historia”, reflexiona el psicoanalista.

El psicoanalista Horacio Amigorena junto a Eduardo Carbailido, curador de la Galería argentina, con el cuadro de Adolphe d'Hastrel. Foto: Noel Smart.

“Desde esas noches de vigilia y diálogo con la imagen romántica de los viejos amores del héroe han pasado muchos años, tres desde que inicié el trámite de donación al museo. Y aún me duele la ausencia”, admite Amigorena.

El departamento de Amigorena es muy especial. Una buhardilla de dos pisos, escalera vertiginosa, tapizado de dibujos magistrales de grandes artistas, vírgenes latinoamericanas jesuíticas de madera, primeras ediciones y una cocina abarrotada de delicadezas culinarias. Y su consultorio, con su histórico diván.

“Aunque encontré en mi biblioteca consuelo y reparación en la posesión de un simulacro del cuadro, ‘un cuaderno San Martín’. Uno de esos cuadernos que ya no existen más, pero que eran de uso escolar común en los años en que Jorge Luis Borges escribió su ‘Cuaderno San Martín’. En uno de esos cuadernos, con la esfinge del prócer, conservo cuidadosamente las pruebas de imprenta del libro de Borges, corregidas por el autor. Algún día, acaso aterrice en un museo argentino”, admite.

Pero el proceso de la donación ha dejado heridas. “Le confieso, sin embargo, que esta experiencia me ha, de verdad, desanimado. Reconozco y agradezco de todo corazón a una periodista argentina que con dedicación ayudó a agilizar el trámite, y agradezco además al personal de la embajada argentina en París por el empeño que pusieron en la difícil tramitación del viaje, que tomó varios meses, como si hubiera partido en velero de la época del general”, admitió.

El psicoanalista Horacio Amigorena junto a Eduardo Carbailido, curador de la Galería argentina, con el cuadro de Adolphe d'Hastrel. Foto: Noel Smart.

Donde el público lo descubra

–¿Qué quieren que haga el museo con su cuadro?

–Yo no puedo elegir dónde poner el cuadro. Es una tarea del director o de la persona que se encarga de la organización del museo. Creo que un cuadro de esta importancia sería importante que esté donde el público lo descubra. Creo que sería importante que el director llame a algún experto en la pintura de esa época. Hay un señor que se llama Amigo, justamente, que es un estudioso de la pintura en esa época. Sería importante que alguien así lo estudie. Yo no puedo hacerlo porque no está en mis posibilidades. ¿Cuál es la historia de este cuadro? Yo he podido conjeturar que es algo que pasó a través de Florencio Varela, como le he escrito.

–¿Qué era el punto en común entre d'Hastrel y San Martín exactamente?

–Florencio Varela era amigo de d'Hastrel, sobre todo porque tanto Florencio Varela como d'Hastrel se ocuparon del momento en que se produjo el descubrimiento de la fotografía. Los dos estaban interesados en la fotografía. Sobre todo porque d'Hastrel era litógrafo y el pasaje de la litografía a la fotografía fue importante en esa época. Por razones políticas, Florencio Varela era también amigo de San Martín. Por lo que yo pude saber de una manera totalmente privada, él ha podido servir de nexo. Todo esto hay que comprenderlo como un movimiento secreto porque, evidentemente, San Martín no tenía amantes…

El psicoanalista Horacio Amigorena con el cuadro de Adolphe d'Hastrel. Foto: Noel Smart.

–No sabían.

–Uno diría un ‘rapport de boudoir’ (una relación de alcoba, como dirían en francés). El cuadro, en este sentido, tiene esa importancia. Es decir, que hay una dimensión afectiva secreta de la vida de San Martín que este cuadro revela.

–Paradójicamente, usted es psicoanalista. Es extraordinario analizar esa vida secreta de San Martín que, por otra parte, sería totalmente normal, porque, si no, sería una vida de prócer impoluta.

Habría que hacer una diferencia que creo que en el siglo XIX era importante entre la identidad social del prócer y la identidad personal. En la historia académica pública, San Martín no puede tener amantes. Pero, al mismo tiempo, los historiadores han bien constatado que siempre tuvo un ‘appel de liaison’ peligrosa (una llamada de acción peligrosa) paralela a su vida pública. Es posible que este cuadro sea el primer testimonio tangible donde aparece esa dimensión de la vida secreta, ‘entre comillas’, de nuestro prócer.

El cuadro de San Martín y su amante desconocida ya está en el Museo Nacional de Arte Decorativo. Foto: Noel Smart.

–Pero también la vida ordinaria de un hombre históricamente importante, pero con una vida propia.

–Yo creo que usted, mucho más que yo, sabe que la vida íntima de los políticos siempre es un secreto. No creo que fuese diferente en el siglo XIX que hoy.

“He prestado y donado obra de mi colección a varios museos de Europa y de Estados Unidos. Siempre fueron gratas experiencias, inicio de valiosas amistades, cartas de agradecimiento e invitaciones a visitar los museos. Debo admitir que, en este caso, lo único que recibí fueron documentos para firmar, sea para justificar mi identidad, sea para justificar, imagino, jurídicamente, la donación. Ahora mismo, he ofrecido prestar acuarelas y litografías de d'Hastrel para exponerlas con el cuadro, sin respuesta”, denuncia el donante Amigorena.

Desde una bula del Tratado de Tordesillas hasta el acta de la asunción de d'Hastrel como gobernador de la isla Martín García, se apilan en el tesoro artístico de Horacio Amigorena. Pero no volverá a donar. Si se anima y va a Buenos Aires por última vez, los llevará él a la isla Martín García, personalmente, para su museo.

Comentarios

Debes iniciar sesion o registrarte con una cuenta de lector para comentar.

Todavia no hay comentarios aprobados.

Radio Impacto 99.9
Radio Impacto 99.9 En vivo