Jorge y María volvieron a Ecuador después de vivir un tiempo en Europa y eligieron instalarse en plena Amazonía para proteger un bosque que había sido talado décadas atrás. En el sector El Capricho, provincia de Napo, conservan 4,5 hectáreas donde reforestaron el terreno y conviven con animales silvestres, como monos, guacamayos y loros, que llegan hasta allí en busca de alimento y refugio.
La historia fue relatada en el canal Estebanl de YouTube, durante una recorrida por la hostería ecológica y reserva Oro y Luna, ubicada en el cantón Carlos Julio Arosemena Tola. El proyecto combina hospedaje en cabañas de bambú, senderos, avistamiento de aves, recorridos de cacao y abejas meliponas y actividades en el río Ansu.
El predio que eligieron había sufrido una tala agresiva en la década de 1970. Jorge decidió recuperar parte de ese bosque y ya plantó más de 300 árboles endémicos, entre ellos tucutas, yuyunes, chunchos y guayacanes amarillos y rosados. Algunos de estos últimos pueden tardar décadas en florecer.
Un refugio para los animales que perdieron su hábitat
Pero la preocupación más inmediata está en los límites de la propiedad. En el video, mientras recorren el bosque, Jorge muestra que en los terrenos vecinos la vegetación prácticamente desapareció. Allí aparecen los monos tití, algunos con sus crías sobre la espalda, además de guacamayos, loros y pericos corinegros.
El proyecto combina hospedaje en cabañas de bambú, senderos y avistamiento de aves. (Foto: YouTube Estebanl)
"Ya están perdiendo su hábitat y el bosquecito que yo protejo es su salvación", explica Jorge. Y agrega: "Al otro lado ya no hay bosque, al otro lado ya no hay bosque. Y si yo corto, ¿a dónde se van a ir?".
Por eso, la pareja comenzó también a plantar especies frutales para alimentar a los animales que llegan hasta el lugar. "Estoy sembrando de forma urgente ahí plantas frutales para que tengan qué comer, porque ya está cortado todo alrededor del bosquecito que tengo. Ya no tienen de qué alimentarse, así que sembramos anonas, plátanos, papayas...", cuenta Jorge.
La presencia de los animales no responde a un sistema de cautiverio. Según explicó Esteban durante el recorrido, los monos y las aves permanecen libres y utilizan el bosque como refugio frente a los cazadores. "Nosotros estamos en el territorio de ellos. Ellos vienen porque como no les hacemos nada, estamos entre panas, entre ñañas. Ya nos conocen", sostiene el hombre.
Viven JUNTOS en la SELVA AMAZÓNICA conviven con animales silvestres
El regreso a Ecuador y una forma distinta de entender la riqueza
María explica que regresar al bosque también significó recuperar una forma de vida que había quedado atrás durante su estadía en el extranjero. "Pasé un tiempo fuera del país, ha sido un enriquecimiento cultural... pero siempre mi idea era volver al Ecuador. Yo me crié en el bosque, en la naturaleza, y eso me hacía falta", cuenta.
Para Jorge, esa riqueza tiene otra medida. Recuerda que en Europa comprar una palmera podía costar más de 2000 euros y que un olivo de 100 o 200 años podía alcanzar los 10.000 euros. "Mira cuántos árboles tengo aquí... ¡aquí soy multimillonario!", afirma.
Jorge decidió recuperar parte del bosque y ya plantó más de 300 árboles endémicos. (Foto: YouTube Estebanl)
La pareja también incorporó prácticas para reducir el impacto sobre el entorno. El agua de las cabañas y de la piscina natural se obtiene mediante la recolección de lluvia, se almacena en reservorios y se filtra con arena. "Nunca me ha faltado agua limpia", asegura Jorge.
En el recorrido, además, muestran el río Ansu, cuyo nivel disminuyó entre 70 y 80 centímetros según la explicación de Jorge, y señalan el impacto de la sequía, el cambio climático y la extracción de oro sobre los ecosistemas de la zona. María resume su vínculo con ese ambiente de una manera sencilla: "Cada gota de lluvia es una nueva flor en la selva, y no existe la Amazonía sin la lluvia".
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