18/08/2026 17:42
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De los autos de lujo a los tanques: el giro estratégico de Mercedes-Benz hacia la industria de defensa

De los autos de lujo a los tanques: el giro estratégico de Mercedes-Benz hacia la industria de defensa

La empresa está haciendo análisis internos para saber si el negocio de defensa es comercialmente viable. Especialmente cuando las automotrices europeas enfrentan el implacable avan

Mercedes-Benz, el fabricante alemán de autos de lujo, estudia desde hace semanas la posibilidad de fabricar material de defensa, incluidos vehículos militares. La empresa, según confesó su consejero delegado Ola Källenius en una entrevista al diario ‘The Wall Street Journal’, está haciendo análisis internos para saber si el negocio sería comercialmente viable y si serviría para reforzar las capacidades de defensa alemanas y europeas. No es ciencia ficción que en unos años haya tanques de guerra Mercedes-Benz.

Källenius dijo que “el mundo se ha vuelto más impredecible” y que “Europa necesita reforzar sus capacidades de defensa”.

En la entrevista no lo dice, pero el movimiento de Mercedes-Benz busca la supervivencia financiera. Si hay más dinero para vehículos militares y menos para vehículos civiles, construirán vehículos militares. Si el dinero público se desplaza hacia la industria militar, como está ocurriendo, tiene sentido para una compañía con plantas infrautilizadas y capacidad de ingeniería sobrada preguntarse si puede seguir ese dinero.

El todoterreno de la clase G ha sido adaptado en distintas ocasiones para uso militar. Foto: AFP

Mercedes-Benz no parte de cero. Su división de camiones ya fabrica vehículos pesados que utilizan las Fuerzas Armadas, y su modelo de todoterreno de la clase G ha sido adaptado en distintas ocasiones para uso militar. No sería un salto tecnológico al vacío, sino ampliar una relación con el sector de defensa que ya existe, aunque es marginal y nunca se dedicó a construir armas terrestres como tanques, sólo vehículos de transporte militar adaptados de sus vehículos civiles.

El avance de China y la seguridad europea

El paso hacia el armamento militar viene por varias razones. En primer lugar, las marcas chinas de coches eléctricos e híbridos están destrozando a sus competidoras europeas. En segundo lugar, el aumento del gasto militar en Europa y la guerra en Ucrania generan un escenario propicio para esta reconversión. En tercer lugar, cuanto más haga Europa y menos dependa de supuestos socios externos, como Estados Unidos, mejor. Por eso la empresa lo vende como un movimiento patriótico y europeísta.

El atractivo del negocio de defensa no es solo coyuntural. Los contratos militares dependen de presupuestos públicos plurianuales, lo que ofrece una estabilidad y una previsibilidad de la que carece el mercado del automóvil, sometido a los vaivenes de la demanda de consumo y a la transición eléctrica.

Los cambios normativos en Europa, unidos a la puesta en marcha del Fondo Europeo de Defensa, refuerzan además la idea de que buena parte del nuevo gasto militar se quedará en la industria europea, lo que da a fabricantes como Mercedes-Benz una razón adicional para posicionarse pronto.

Mercedes-Benz en la encrucijada. Foto: AP

No es un movimiento aislado. A principios de julio se supo que KNDS, el consorcio franco-alemán de armamento terrestre, negocia con la propia Mercedes-Benz la compra de alguna de sus plantas, aprovechando la sobrecapacidad que arrastra la automotriz. Mientras, compañías puramente militares como Rheinmettall buscan adquirir instalaciones del sector del automóvil para ampliar sus líneas de ensamblaje.

Voces a favor y en contra

La idea de Mercedes-Benz tiene críticos, como los que creen que la marca se juega su reputación al pasar del lujo a la guerra y que deja aún más espacio a sus competidores chinos. Pero también quienes la defienden porque más allá de lo que se produzca en sus plantas, se garantiza el empleo a medio plazo y la capacidad industrial del país.

Los grupos pacifistas, especialmente fuertes en Alemania, critican el movimiento, pero los sindicatos lo defienden porque entienden que los empleos están en riesgo por esa competencia del auto chino y que es una forma de garantizar que los trabajadores sigan en sus puestos.

Los mismos movimientos se dan en otros lugares de Europa. La española SEAT, filial del grupo alemán Volkswagen, ya estudia abastecer al Ejército de Tierra español con vehículos ligeros fabricados a partir de plataformas de algunos de los modelos que produce en Martorell, cerca de Barcelona. El acuerdo sería, en su caso, con Indra, una de las mayores empresas españolas del sector militar. Martorell está produciendo 475.000 vehículos al año cuando tiene capacidad para 600.000, lo que le deja margen para absorber la producción de otro tipo de vehículos, también militares.

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