La “bilocación” es la supuesta capacidad de una persona u objeto para estar presente en dos o más lugares diferentes al mismo tiempo. Ello es considerado un fenómeno paranormal, sobrenatural o místico que desafía las leyes físicas del espacio y del tiempo.
En algunos contextos clínicos o neuropsicológicos, se describe esta situación como una alteración de la conciencia o desdoblamiento del yo, donde el sujeto experimenta estar en dos sitios a la vez.
Diversos biógrafos de los santos —hagiógrafos— y algunos relatos religiosos atribuyen este “don” a personas especiales, como el Padre Pío de Pietrelcina, San Antonio de Padua o San Alfonso María de Ligorio, fundando tales atribuciones en diversos testimonios de quienes han podido advertir y verificar personalmente esta situación.
Curiosamente en Argentina, en tiempos recientes, se ha presentado una situación extraordinaria de “bilocación”, pero en este caso no se trata —justamente— de cuestiones vinculadas con personas calificadas como “santos”, ni relacionadas con experiencia espiritual o mística alguna.
Por el contario quien ha sido protagonista de esta situación es nada más y nada menos que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), quien ha conseguido —por obra y magia de la Justicia, de autoridades gubernamentales y de la propia AFA—, que se le permita tener su domicilio y su sede social en dos lugares distintos al mismo tiempo: en su edificio tradicional y emblemático de la calle Viamonte 1366 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y —simultáneamente— en el desopilante predio baldío abandonado —hoy convertido en chalet— de la calle Mercedes 1366 del Municipio de Pilar, en la Provincia de Buenos Aires.
De un modo semejante a lo que ocurre con las bilocaciones místicas, la AFA se manifiesta en esos dos lugares distintos, frente a fieles también distintos.
En la sede de Pilar lo hace frente a aquellos devotos suyos miembros del gobierno provincial, autoridades administrativas, la Justicia y familias judiciales —muchos de ellos pertenecientes a su propia institución y con cargos relevantes en la estructura de la Asociación Civil AFA y sus emprendimientos— quienes eventualmente intervienen o tienen a su cargo dilucidar causas judiciales o administrativas en las cuales se encuentran involucrados y comprometidos sus dirigentes. Y en la sede de la calle Viamonte, de la Capital Federal —por su parte— se manifiesta frente a “… las partes interesadas, contrapartes comerciales y entidades vinculadas…” con quienes la AFA mantiene negocios, y de quienes recibe pagos en el exterior por contratos internacionales firmados.
Pero como suele ocurrir con los fenómenos sobrenaturales, los mismos tienden a potenciarse, de donde también en este caso ha aparecido —súbitamente— una tercera localización, que es el lugar en el cual la AFA recibirá los dineros que provengan de la recolección de los pagos, transferencias y remesas correspondientes a obligaciones contractuales de la institución; y ese domicilio se encontraría ubicado —según ha sido informado por la propia AFA— en la oficina 203-279 de Al Bahar, Building Al Khaleesi, de la ciudad de Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Así, el fenómeno paranormal de “bilocación” ha devenido —entonces— en “trilocación”: (i) Mercedes 1366, Pilar, Provincia de Buenos Aires, es la sede social que la AFA defendió ante los tribunales argentinos para sustraerse del control de la IGJ que pretendía simplemente verificar y fiscalizar el contenido de sus estados contables y financieros (balances) y también evitar que los veedores designados por el Ministerio de Justicia pudieran tener acceso a la documentación correspondiente para determinar ingresos y gastos reales de la institución; (ii) Viamonte 1366,de la Capital Federal —en cambio— es la dirección que la misma asociación continuó consignando ante sus interlocutores comerciales internacionales como su “registered address” en Argentina; y (iii) la oficina localizada en un edificio de la ciudad de Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), es el domicilio al cual se remiten los ingresos de la institución obtenidos en el exterior —previo paso por un Banco de Miami—.
Y ello a la vista y paciencia de autoridades administrativas y judiciales que no se animan no ya a investigar, sino ni siquiera a preguntar.
Todo parecería indicar que, si hubiera que reasignar —quizás— alguna denominación a esta “trilocación” de la AFA en CABA, Pilar y Dubai, probablemente alguien podría llegar a sostener que estos tres domicilios simultáneos en los cuales se manifiesta el fenómeno paranormal, en realidad están localizados en las jurisdicciones del estupor, el escándalo y la vergüenza.
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