Un empresario de Texas, Estados Unidos, fue condenado a 13 años de prisión federal, después de admitir su participación en una trama de fraude que incluyó un falso programa de inversiones, pólizas de seguros que nunca fueron contratadas y tarjetas de crédito obtenidas con identidades ajenas.
Clayton Lloyd Iley, de 41 años y residente de Stephenville, recibió la sentencia el 1° de octubre del juez federal Mark Pittman. Iley se había declarado culpable el 17 de junio de fraude electrónico y robo de identidad agravado, según informó la Fiscalía Federal del Distrito Norte de Texas.
Como parte de su acuerdo de culpabilidad, aceptó además entregar más de 90 autos exóticos y de colección adquiridos con fondos provenientes del fraude. Los vehículos serán vendidos y el dinero se destinará a pagar restituciones a las víctimas.
Cómo funcionaba la estafa del empresario de Texas
Iley operaba Clayton Texas Legacy Insurance Group LLC, una correduría con sede en Cross Plains que ofrecía seguros de vivienda, autos, vida, salud, establecimientos agropecuarios y comercios.
Según documentos judiciales, entre enero de 2020 y mayo de 2026 también utilizó dos empresas bajo su control: Texas Legacy Holdings and Enterprises LLC y Spartan Global Security LLC, que operaba bajo el nombre Black Eagle PMC. Esta última decía brindar servicios de seguridad privada y contratación militar.
Empresario Clayton Lloyd Iley, de 41 años, fue detenido por estafa.
Uno de los pilares del fraude era un supuesto programa denominado “Bonded Note”. Iley aseguraba a sus víctimas que podía invertir su dinero en un sistema de préstamos que, según afirmaba, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ofrecía a contratistas militares privados.
El programa, sin embargo, no existía. La Justicia determinó que Iley obtuvo más de US$ 2 millones mediante esa maniobra y utilizó el dinero para gastos personales y para sostener otras partes del esquema.
Seguros inexistentes y tarjetas a nombre de sus clientes
La investigación reveló una segunda modalidad. Algunos clientes entregaban a Iley dinero para pagar las primas de sus seguros, pero las pólizas solicitadas nunca eran activadas. Los fondos terminaban destinados a sus gastos y al esquema fraudulento.
Un exótico Pontiac Firebird formaba parte de su colección.
Además, Iley proporcionó a instituciones financieras datos personales de sus víctimas para conseguir tarjetas de crédito a nombre de ellas sin su autorización ni conocimiento.
Después utilizaba esas tarjetas para depositar fondos en cuentas bancarias de Spartan Global y presentaba las operaciones como ingresos comerciales. Parte del dinero terminó destinado a sus gastos personales y a la compra de vehículos de colección.
“Su conducta causó un daño financiero y emocional real a las víctimas”, afirmó el fiscal federal del Distrito Norte de Texas, Ryan Raybould, quien destacó que muchas habían confiado al empresario información personal y sus ahorros.
Lamborghinis, Ferraris y vehículos militares entre los bienes confiscados
La colección acumulada por Iley incluía deportivos, camionetas, clásicos y hasta vehículos militares. El acuerdo de culpabilidad establece el decomiso de más de 90 unidades, aunque las autoridades todavía no divulgaron públicamente la lista completa.
Entre los vehículos sobre los que investigadores federales ya obtuvieron una orden preliminar de decomiso figuran:
- Un Lamborghini Aventador 2012
- Dos Lamborghini Huracán
- Dos Ferrari 488
- Tres Maserati MC20
El fabuloso Maserati MC20.
- Un Porsche Taycan
- Un Dodge SRT Viper.
- Una Toyota Tundra
- Un Jeep Gladiator
- Un Pontiac de 1968
- Tres vehículos de características militares, entre ellos un AM General de 1993.
Fortune calculó que los vehículos identificados públicamente podrían valer entre US$ 1,8 millones y US$ 3,1 millones, tomando como referencia precios actuales de mercado. El Departamento de Justicia, sin embargo, no publicó una tasación oficial de la colección completa.
La investigación estuvo a cargo del FBI, los Texas Rangers, el Departamento de Seguridad Pública de Texas y la Policía de Stephenville. El fiscal federal adjunto Mac McDonald llevó adelante la acusación.
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