La rodilla es una de las articulaciones que más trabajo soporta a lo largo del día. Caminar, correr, saltar, subir escaleras o permanecer de pie exige un esfuerzo constante y puede generar molestias incluso cuando no existe una lesión importante.
A menudo es una de las partes del cuerpo a la que se le atribuyen más mitos sobre su fragilidad. Lo cierto es que el ejercicio, un peso saludable y una buena alimentación contribuyen a su funcionamiento óptimo, en especial durante la adultez. Después de todo, al igual que la cadera y los pies, es una de las responsables de asegurar el equilibrio, la marcha y la nivelación de las cargas en todo el cuerpo.
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Según explica Felipe Isidro, catedrático de Educación Física, el problema no siempre está en utilizar la articulación, sino en exigirle más de lo que puede soportar en un determinado momento. “Existe una gran diferencia entre cargar una articulación y dañarla”, sostuvo el especialista según informó El Economista.
El dolor no siempre tiene su origen en el deporte
Las molestias de rodilla pueden aparecer por diferentes motivos. La práctica deportiva puede influir si existe un movimiento repetitivo, una técnica inadecuada o un entrenamiento demasiado intenso. Sin embargo, no es el único factor.
El especialista aclara que las molestias en las rodillas pueden suceder por distintos factores, pero el fortalecimiento de los músculos circundantes siempre beneficia a la articulación. Foto: captura Instagram @felipeisidro.
Pasar muchas horas sentado durante el trabajo, permanecer demasiado tiempo de pie, utilizar un calzado poco adecuado, tener sobrepeso o repetir determinados movimientos cotidianos también puede generar molestias.
En algunos casos, el dolor aparece de manera puntual y desaparece con el descanso. En otros, puede ser una señal de sobrecarga, inflamación o desgaste asociado al paso de los años.
El equilibrio entre descanso y movimiento
Ante estas molestias, el reposo absoluto no suele ser la solución planteada por el especialista. La clave está en encontrar un equilibrio entre el descanso necesario y la recuperación progresiva de la actividad.
Las molestias de rodilla pueden aparecer por diferentes motivos. Foto: Pexels.
Uno de los puntos centrales consiste en fortalecer la musculatura que rodea la rodilla. Pero el trabajo no debe limitarse a los músculos, según informó El Economista. La movilidad y la flexibilidad también ocupan un lugar importante para mantener una articulación funcional.
Isidro remarca que una rodilla fuerte depende de todo su entorno y no solo de la propia articulación. Por eso, el fortalecimiento requiere una progresión adecuada y constante.
La rodilla es una de las articulaciones que más trabajo soporta a lo largo del día. Foto: Pixabay.
“Una rodilla solo se fortalece cuando recibe una carga suficiente, recuperable y repetida en el tiempo”, afirmó el catedrático.
La recomendación apunta a evitar dos extremos: exigir a la rodilla más de lo que puede soportar o dejar de utilizarla por completo. La combinación de una carga adecuada, recuperación y ejercicio progresivo aparece como el camino señalado por el experto para fortalecer la articulación.
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