18/08/2026 09:10
Eduardo Castex
Impacto Castex
NACIONALES

¿Cómo se cuenta a Moria cuando Moria ya se contó a sí misma?

¿Cómo se cuenta a Moria cuando Moria ya se contó a sí misma?

La serie de Netflix creada y dirigida por Javier Van de Couter evita la biopic tradicional para internarse en el universo de una artista que hizo de su propia vida un personaje. Co

En coincidencia con el cumpleaños 80 de la diva del teatro, el cine y la televisión argentina, se estrenó Moria en Netflix.

La biopic, de ocho episodios, creada y dirigida por Javier Van de Couter, cuenta con Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, como las intérpretes adultas de los diferentes estados por los que atravesó Moria Casán, sin un propósito cronológico lineal sino por el trazo de un recorrido atemporal.

Y es la camaleónica artista que se inició en el género revisteril en los años 70, para luego incursionar en la comedia y el drama, atreverse a un talk show y a la pantalla escatológica de los años 2000, la que oficia de narradora en off de esta serie, y a la vez aparece, a paso firme, sobre una maqueta de Buenos Aires, como preámbulo escénico –y lúdico– antes de cada capítulo.

“¿Cómo se cuenta la vida de un ícono popular como Moria?”, se pregunta Van de Couter, en diálogo con Revista Ñ. El director y guionista reconocido por su labor en el programa El tiempo no para, y en el reciente film Tesis sobre una domesticación, entre otras producciones, desanda el derrotero de la actriz, desde la metáfora de la niña hornero, que se embarraba para meditar y conformar una coraza.

Al mismo tiempo, en las desavenencias públicas y de su mundo íntimo con sus parejas y por sobre todo en la relación con su hija, tópico esencial de la serie. Siempre en el borde sinuoso entre la realidad y la ficción transitado por el personaje que originó una catarata de frases célebres eternizadas ahora en el ejercicio viral de las redes sociales.

–Cómo surgió la idea de hacer la biopic?

–La manera de acercarme a Moria fue proponerle filmarla en el Hotel Hermitage, justo en la última función de la obra Brujas. Le pregunté si podía hacerlo en ese fin de semana. Uno nunca sabe cómo abordar a nadie, menos a Moria para contar su historia. Ese acercamiento fue clave para los dos porque tuvimos mucha química. Logramos un material audiovisual que existe en la serie. Y Mar del Plata es una ciudad súper importante para ella, habla del mar como si fuese un líquido amniótico que nos metió a todos adentro.

Video

Tráiler oficial de "Moria"

–Es una ficción, pero a la vez está la propia protagonista con su voz en off y también en presencia. ¿Cómo lo pensaron?

–De las charlas con Moria se desprendió la idea de hacer una especie de mapa de la ciudad y a ella como una marciana, tal cual se autodenomina. Eso ya nos invitó a un corrimiento de la biopic convencional, por una persona que puede manipular su presente, pasado y futuro. Cada data de ella nos conectaba con esta manera de contar. Mirar la historia de uno desde arriba, es un lugar poderoso. Ese es el personaje que nos lleva de la mano. Y estuvo bueno que ella guíe la mirada.

–En la serie casi que no se mencionan fechas, aunque hay referencias a la última dictadura y al retorno de la democracia. ¿Por qué no se habla de la política de los años 90?

–En la primera etapa del guion, conversaba con Moria e iba tratando de entender también qué era lo que había que contar, no solamente lo que ella quería o no. Me interesó un aspecto quizás más puertas adentro, vinculado a la historia de una madre y una hija, sentía que eso también era menos conocido. Así se armó el arco dramático de la serie. Algunas cosas, cuando las exploramos, porque lo hicimos, no prendieron, había algo donde no entraban en ese universo. En ese ángulo de ver al ícono construirse casi como una filosofía, como una forma de pensar.

Serie "Moria", por Netflix.

–También se hace foco en la época de gloria del teatro de revista y cómo ella se posicionaba. ¿A Moria le interesó contarlo?

–Ella siempre dice que de las escaleras de la Facultad de Derecho llegó al teatro y fue algo del orden de lo inesperado. Moria no es un personaje aspiracional en un punto. Me interesaba mucho pensar en que cuando veía a Nélida Lobato, no sé si quería ocupar su lugar, pero sí le interesaba lo que le pasaba al espectador con esa figura. También el esplendor de esa época, porque fue fundacional. Moria sentó precedentes por las condiciones que puso y jerarquizó, como dice ella, la revista.

Serie "Moria", por Netflix.

–Estamos en una era en la que los espectadores se volvieron auditores en las redes sociales, ¿tuvieron en cuenta que todo se pone en tela de juicio?

–Me gustaría decir que no, pero sí. Incluso fue necesario para esta historia, porque es un rol gigante y no sabes dónde va a estar la pista para contarlo. Moria es un personaje de repercusión, como dice ella, de “efecto fósforo disparador”. Esas frases fueron faros para construir los estados. Es imposible no tener en cuenta todo eso y la conversación que ojalá genere. Cada uno tiene una Moria construida a partir de lo que vio de ella en todos estos años. Nos quedamos con algunas de esas cosas, como el aspecto queer y cómo se relacionó con esa margenialidad. Eso fue un hilo conductor cuando estaba viendo qué contar y qué no, qué elegir y qué no. Fue parte de esa cercanía.

PC

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