En Costa Rica, Cindy Mora, es una madre soltera que tuvo que ahorrar durante nueve años para comprar un pequeño terreno. Una vez logrado el objetivo, claro, había que construir una casa y el dinero era insuficiente. Entonces, surgió un proyecto ecológico: una vivienda con paredes de plástico reciclado.
En la localidad de Alajuelita, la organización Hábitat para la Humanidad, con la colaboración de empresas como Procter & Gamble, inició un programa de economía circular para proporcionar viviendas a personas de bajos recursos y para eliminar la acumulación de plásticos en los vertederos de la zona.
Cindy y su hijo Fabrizio, de seis años, fueron seleccionados para que tuvieran una casa construida, en gran parte, con botellas, bolsas y envases hechos de plástico reciclable. La organización tuvo que recolectar casi 7,5 toneladas de plástico para, en una planta industrial, mediante calor y prensado, obtener 850 bloques de alta resistencia.
Los bloques fueron utilizados como si fueran ladrillos en las paredes. Los cimientos y el techo, en tanto, se realizaron con materiales convencionales. Lo mismo que las tuberías, puertas, ventanas y acabados.
¿Cómo construyeron la casa?
Del proyecto participaron varios grupos de voluntarios supervisados por ingenieros. El plástico llegó al terreno de Cindy en piezas estandarizadas de Bloqueplas, que encajaron entre sí como en un juego de construcción infantil. Esto redujo los tiempos de montaje y evitó el uso excesivo de mezclas de cemento en la construcción de los pilares. En total, la casa necesitó 800 horas de trabajo físico. Las obras comenzaron en abril de 2018 y la vivienda fue entregada a Cindy y Fabrizio el 26 de mayo.
Cindy Mora y su hijo Fabrizio posan delante de su casa, en Costa Rica. Foto: Agencia Ojo por Ojo.
Primero, por supuesto, hubo que construir los cimientos en hormigón armado para garantizar la estabilidad de la casa sobre el terreno. Sobre la cima de los muros de cemento se instaló un techo metálico diseñado para resistir las lluvias intensas, propias del clima de la región. Los ingenieros y voluntarios cubrieron los bloques de plástico con un revestimiento protector, masilla y pintura.
En su sitio web, Hábitat para la Humanidad informa que es una organización no gubernamental, sin fines de lucro, especializada en la construcción y el mejoramiento de viviendas para familias de bajos ingresos.
Agrega que “desde nuestros inicios en 1976, como un movimiento cristiano en el sur de Georgia, Estados Unidos, hemos transformado la vida de más de 65 millones de personas en 60 países”.
Uno de los voluntarios coloca un bloque de plástico reciclado. Foto: P&G.
Su declaración de principios dice: “Creemos que ser propietario de una vivienda es un esfuerzo conjunto; las familias no son meros espectadores sino que participa activamente en la construcción o el mejoramiento de sus casas, codo a codo con voluntarios de diferentes partes del mundo”.
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