El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, llamó a la "vigilancia permanente" y a "elevar el nivel de coordinación" entre las fuerzas iraquíes ahora que la seguridad es plenamente "nacional", después de que este miércoles se pusiera fin a la coalición internacional antiyihadista liderada por EE.UU., que ha estado desplegada en Irak desde 2014.
El también comandante en jefe de las Fuerzas Armadas iraquíes afirmó durante una reunión extraordinaria del Consejo Ministerial de Seguridad Nacional que la toma de decisiones en materia de seguridad y defensa es actualmente "nacional" y está "plenamente en manos de las instituciones oficiales del Estado".
Subrayó la "necesidad de mantener una vigilancia y preparación permanentes, elevar el nivel de coordinación y cooperación entre todas las fuerzas y organismos de seguridad, actualizar sus planes, procedimientos y bases de datos, y recurrir a medios tecnológicos modernos para preservar la seguridad y la estabilidad en todo el país".
En esta reunión, que se produjo para abordar las medidas de seguridad y las misiones militares y de seguridad de las Fuerzas Armadas iraquíes en la etapa posterior a la finalización de la retirada de Irak de la coalición internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), llamó a "reforzar las capacidades de inteligencia, apoyar la labor de seguridad preventiva y perseguir los factores que alimentan el discurso extremista".
Igualmente, señaló que el Gobierno está avanzando en el "establecimiento de asociaciones regionales e internacionales para la cooperación conjunta, al margen de una política de bloques y sobre la base del intercambio de intereses comunes", sin dar más detalles.
La retirada de las tropas internacionales que lucharon contra el EI fue acordada entre Washington y Bagdad en 2024, cuando se estableció un cronograma para la salida paulatina de soldados extranjeros de Irak que culminó definitivamente este 30 de septiembre.
Las fuerzas estadounidenses abandonan nuevamente el país árabe, después de que lideraran la invasión de 2003 para derrocar al dictador Sadam Husein que finalizó con la retirada de tropas en 2011.
Tras esa salida, las tropas norteamericanas regresaron a Irak en 2014 por solicitud del Gobierno iraquí para hacer frente al EI, que llegó a ocupar un tercio del territorio en el apogeo de la expansión del autoproclamado "califato".
Por otra parte, Al Zaidi insistió esta mañana en que su Gobierno está trabajando para garantizar el monopolio estatal de las armas, un proceso que incluye el desarme o la integración real de decenas de milicias -algunas de ellas proiraníes- dentro de las Fuerzas Armadas, pero que se está topando con reticencias.
Las milicias proiraníes más poderosas rechazan el desarme, pese a que una de sus condiciones era la salida de las tropas estadounidenses -a las que consideran invasoras-, en medio de las tensiones marcadas por la guerra de EE.UU. contra Irán y el apoyo de estos grupos iraquíes a Teherán.
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