¿Quién es realmente Yifei Yang, la empresaria china afincada en Bruselas desde hace solo dos años y fundadora y directora de un exclusivo club para políticos, empresarios y diplomáticos llamado Global CEOs Dinner Club (GCDC)? Un medio francés, La Lettre, asegura en una investigación publicada este fin de semana, que su actividad ha llamado la atención de servicios de inteligencia occidentales y de las instituciones de la Unión Europea.
GCDC fue creado en febrero de 2025 y se dedica a organizar cenas o eventos nocturnos exclusivos, a los que se puede acceder pagando más de 10.000 dólares al año, y donde el cliente se encuentra con empresarios y altos cargos políticos. A primera vista la organización parece otro club privado más en una ciudad que con una intensa actividad política internacional de alto nivel.
En Bruselas se organizan cada día (y cada noche) eventos privados para altos empresarios, políticos, diplomáticos. Lo raro no es que haya un club privado gestionado por una ciudadana china, sino la velocidad a la que creció, el perfil de sus invitados y su interés por sectores estratégicos como inteligencia artificial, semiconductores, automoción o ciberseguridad.
Los pasos de Yang los sigue al menos un servicio de inteligencia occidental desde que nació GCDC hace un año y medio. Asegura La Lettre que la empresaria china ha llegado a ganar amistades en el ecosistema de empresas y expertos relacionados con la ciberseguridad de la OTAN.
Los estrechos contactos de Yifei Yang
A sus eventos acudieron políticos belgas al más alto nivel, como el ministro-presidente de la región de Flandes, Matthias Diependaele. También Luc Van den Hove, presidente de IMEC, un instituto de investigación de Lovaina que es uno de los más avanzados centros mundiales de investigación en microelectrónica y semiconductores.
Bernard Arnault, presidente y director ejecutivo de LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton. Foto Reuters
Yang ha recibido en sus eventos a altos cargos de las instituciones europeas y decenas de directivos empresariales. En los últimos meses parece querer extender sus actividades a París, donde ya ha realizado algunos encuentros con empresarios. En su cuenta en la red Linkedin, Yang presume de esos encuentros. En una de las imágenes que publicó este verano aparece junto a Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia y una de las mayores fortunas del mundo.
Pero lo que más preocupa, según el medio francés, es su creciente interés y especialización en todo lo relacionado con industrias que los europeos consideran estratégicas. Yang se ha acercado a un reducido y exclusivo grupo de contratistas de ciberseguridad de la OTAN, entre ellos a los que gestionan y usan la ‘Nato Communications and Information Agency’, la agencia encargada de las infraestructuras digitales y de comunicaciones de la Alianza Atlántica.
El episodio de Yang se produce apenas un mes después de que fuera detenida una ciudadana canadiense de origen chino que trabajaba como becaria en el cuartel general militar de la OTAN en Mons, al sur de Bruselas. Su detención, después de meses de seguimiento por parte de los servicios secretos belgas, mostró agujeros de seguridad porque la mujer, que ahora está en prisión a la espera de juicio.
PB
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