28/09/2026 11:38
Eduardo Castex 20°
Titulares
El Gobierno firmó créditos por US$ 530 millones para financiar un plan tributario de ARCA y obras en dos provincias Brutal trompada a la salida de un boliche en General Belgrano: la víctima sufrió un derrame cerebral y una fractura en el oído La actividad también cayó en la Ciudad: la economía porteña retrocedió 0,2% por el comercio y la industria Quiniela de la Provincia: resultado del sorteo de la Matutina de hoy, lunes 28 de septiembre ¿Y si nuestros hijos no son menos inteligentes? Uruguay le dio la primera sonrisa a Diego Forlán: goleó a Corea del Sur, que le había dado una paliza a Gallardo en su debut con Ecuador Milei afirmó que "no hay recesión" y dijo que quienes piden un dólar más caro "son unos cobardes" SpaceX pone en órbita terrestre por primera vez el Starship, en su decimocuarta prueba El Gobierno firmó créditos por US$ 530 millones para financiar un plan tributario de ARCA y obras en dos provincias Brutal trompada a la salida de un boliche en General Belgrano: la víctima sufrió un derrame cerebral y una fractura en el oído La actividad también cayó en la Ciudad: la economía porteña retrocedió 0,2% por el comercio y la industria Quiniela de la Provincia: resultado del sorteo de la Matutina de hoy, lunes 28 de septiembre ¿Y si nuestros hijos no son menos inteligentes? Uruguay le dio la primera sonrisa a Diego Forlán: goleó a Corea del Sur, que le había dado una paliza a Gallardo en su debut con Ecuador Milei afirmó que "no hay recesión" y dijo que quienes piden un dólar más caro "son unos cobardes" SpaceX pone en órbita terrestre por primera vez el Starship, en su decimocuarta prueba
Impacto Castex
NACIONALES

¿Y si nuestros hijos no son menos inteligentes?

¿Y si nuestros hijos no son menos inteligentes?

Los adolescentes consumen información de una manera que a nosotros nos parece caótica.

Los últimos resultados de PISA son malos.

Los adolescentes comprenden peor lo que leen. Calculan peor. Les cuesta más mantener la atención. Uno de cada cinco estudiantes de 15 años de los países de la OCDE tiene un rendimiento bajo simultáneamente en lectura, matemáticas y ciencias.

Hay razones para preocuparse.

La pandemia hizo daño. La precariedad también. Hay padres que pasan menos tiempo con sus hijos porque necesitan trabajar más horas. Profesores agotados. Teléfonos. Menos lectura. Más distracciones.

Todo eso está ahí.

Pero mientras leía PISA no podía dejar de pensar en otra cosa.

Los chicos, con las pantallas. Foto: Shutterstock

¿Estamos midiendo las capacidades que necesitará una persona dentro de veinte años?

No lo sé.

Durante mucho tiempo tuvimos una idea bastante estable de lo que significaba ser una persona preparada. Leer bien. Escribir bien. Calcular. Memorizar. Concentrarse durante mucho tiempo.

Pero el mundo que necesitaba esas capacidades está cambiando.

Yo puedo tardar veinte minutos en escribir un correo razonado y correctamente estructurado. Con una inteligencia artificial puedo hacerlo en tres.

He necesitado diecisiete minutos menos de atención para conseguir aproximadamente el mismo resultado.

¿Significa que me estoy volviendo más tonto?

Puede ser.

O que la cantidad de atención necesaria para hacer determinadas cosas está disminuyendo.

Esta propia columna es un ejemplo. Frases cortas. Pocas subordinadas. Párrafos pequeños.

Sé que compito por su atención en un ecosistema digital agresivo y he adaptado mi manera de escribir para necesitar menos de ella.

¿Escribimos peor?

Puede ser.

Quizá no solo estamos perdiendo atención. También estamos construyendo un mundo que necesita menos de ella.

Un adolescente consume información de una manera que a nosotros nos parece caótica. Salta de un vídeo a un texto, de una imagen a una conversación. Convive con palabras, imágenes, sonido, interfaces e inteligencias artificiales.

Nosotros vemos fragmentación. Ellos simplemente viven en el mundo que les ha tocado. Un mundo que, por cierto, hemos construido nosotros, no ellos.

Seguramente perderán algunas capacidades. Me cuesta creer que no desarrollen otras.

Quizá leerán peor un texto de veinte páginas, pero integrarán información que les llega en cinco formatos diferentes. Quizá no sepan hacer un cálculo que nosotros aprendimos en el colegio, pero construirán una aplicación sin saber programar porque una IA hará esa parte por ellos.

¿Saben menos?

En algunas cosas, evidentemente sí. La pregunta es si también están aprendiendo cosas que nosotros todavía no sabemos medir.

Cada generación tiene una extraordinaria facilidad para pensar que la siguiente se está estropeando. Lo llamamos declinismo generacional. Cambian la música, el lenguaje, la manera de relacionarse o las tecnologías y tendemos a confundir aquello que conocemos con aquello que es mejor.

Ahora nos toca a nosotros.

Queremos que nuestros hijos lean como nosotros, calculen como nosotros, se concentren como nosotros y además sepan convivir con inteligencias artificiales y adaptarse a tecnologías que cambian constantemente.

Queremos que estén preparados para su futuro sin dejar de parecerse a nuestro pasado.

Y quizá eso sea imposible.

Si una máquina puede calcular, programar, traducir, escribir o resumir mejor y más rápido que nosotros, tendremos que volver a preguntarnos qué significa ser inteligente.

Quizá importe menos ejecutar y más decidir. Ganarán peso el criterio, la intuición, la curiosidad, la creatividad, entender a otros seres humanos o saber cuándo una máquina se equivoca.

O quizá no.

Nosotros tampoco lo sabemos.

Dentro de veinte años el mundo será suyo. Serán ellos quienes descubran qué capacidades nuestras merecía la pena conservar, cuáles podían permitirse perder y cuáles necesitarán desarrollar.

Podemos enseñarles todo lo que sabemos.

Lo que no podemos exigirles es que sean inteligentes exactamente de la misma manera que nosotros.

Comentarios

Debes iniciar sesion o registrarte con una cuenta de lector para comentar.

Todavia no hay comentarios aprobados.