Una mujer se jubila a los 64 años con US$380.000 acumulados en un plan 401(k) tradicional. Durante los años siguientes prácticamente no tiene ingresos imponibles y no convierte parte de esos ahorros a una cuenta Roth.
Cuando llega el momento de comenzar las distribuciones mínimas obligatorias, conocidas como RMD, el dinero acumulado se combina con otros ingresos y una parte termina alcanzando la tasa marginal federal del 22%.
El caso fue publicado por 24/7 Wall St., pero hay una aclaración importante: es solo ejemplo financiero ilustrativo, no una historia documentada. La idea es mostrar una estrategia que muchos contribuyentes pueden pasar por alto. Veamos.
En el ejemplo, los US$380.000 permanecen invertidos durante nueve años y crecen a una tasa hipotética promedio del 6% anual. El saldo llega así aproximadamente a US$642.000 a los 73 años. Al utilizar el divisor correspondiente de la tabla de expectativa de vida del IRS, la primera RMD ronda los US$24.200.
Por qué los años sin salario pueden ser tan importantes
La clave son las llamadas gap years: los años posteriores al retiro pero anteriores a las RMD. Para las personas alcanzadas actualmente por la edad de 73 años, ese período puede coincidir con algunos de los ejercicios fiscales de menores ingresos de toda su vida.
Al no retirar dinero ni convertir parte del saldo a una cuenta Roth, el capital continuó invertido y aumentó con el paso del tiempo. Foto: Pexels.
En 2026, un contribuyente soltero tiene una deducción estándar de US$16.100. La tasa federal del 12% alcanza los ingresos imponibles hasta US$50.400; por encima de esa cifra comienza el tramo del 22%. Eso abre la posibilidad de realizar conversiones parciales desde un 401(k) tradicional hacia una Roth IRA pagando impuestos hoy, cuando la categoría impositiva podría ser relativamente baja.
Una conversión Roth no es gratuita: el dinero convertido se suma al ingreso imponible del año. La ventaja potencial es que reduce el saldo tradicional sobre el que se calcularán futuras RMD y, si se cumplen las reglas, los retiros calificados de la Roth pueden realizarse libres de impuesto federal.
No sería correcto decir que toda la primera RMD fue gravada al 22%. Estados Unidos aplica tasas marginales: cuando el ingreso cruza un umbral, solo los dólares que caen dentro del nuevo tramo tributan a esa tasa superior. El propio IRS subraya que entrar a una categoría más alta no significa que todo el ingreso pase a pagar ese porcentaje.
El ejemplo también supone que la jubilada comienza posteriormente a cobrar Seguridad Social, cuyo componente imponible puede sumarse a la distribución obligatoria y empujar sus últimos dólares hacia un tramo mayor. El resultado concreto dependerá siempre del estado civil, otras rentas, deducciones y momento en que se soliciten los beneficios.
La lección, por tanto, no es que todo jubilado deba convertir automáticamente su 401(k) a Roth. Es que los años de bajos ingresos pueden constituir una ventana fiscal que desaparece año tras año. Una vez que comienzan las RMD, el contribuyente pierde parte de la capacidad de decidir cuándo reconocer esos ingresos.
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