La presencia de los presidentes de la Argentina en las Naciones Unidas (ONU) opera siempre para ellos como un espejismo. La excursión que emprendió Javier Milei, en ese sentido, no constituye una excepción. Sus expectativas, al margen de las gestiones de Luis Caputo, el ministro de Economía, parecen enfocadas en el discurso ante la Asamblea General, el planteo que le permita instalar en el foro internacional el giro por las Malvinas que introdujo en la política doméstica y la posibilidad de algún cruce con Donald Trump, su aliado excluyente. De quien ya obtuvo un guiño simbólico en la Sesión del Escudo de las Américas.
Aquella narrativa global, sin embargo, difícilmente resulte suficiente para disimular otros problemas. No sólo ligados a una situación económica que desde el punto de vida de la cotidianeidad del ciudadano continúa siendo muy difícil. También relacionados con las dificultades en la gestión política, la proliferación de internas en el oficialismo y el regreso de los asuntos de falta de transparencia que tienen el jaque al Gobierno desde que en marzo estalló el escándalo de Manuel Adorni.
Adrián Ravier, el nuevo portavoz, amigo de Milei, tuvo que volver a hablar delante de los periodistas sobre la situación de su antecesor. Se apegó a la frase de que habrá que “esperar lo que diga la Justicia”, en referencia a la presentación definitiva que hizo Adorni sobre su situación patrimonial.
En su escrito de más de 70 páginas para responder a 20 inconsistencias que había señalado el fiscal Gerardo Pollicita, el ex Jefe de Gabinete volvió a exponer rarezas. Una constante desde que se desató el proceso ni bien se descubrió que había hecho viajar a su esposa, Bettina Angeletti, a Nueva York a bordo del avión presidencial.
Pollicita y su equipo, que responden al juez Ariel Lijo, han empezado a desmenuzar las recientes novedades. El punto que más llama la atención de los expertos en seguridad informática es la explicación acerca de cómo adquirió las criptomonedas. Adorni aseguró que compró “las llaves” de las billeteras virtuales directamente a terceros en encuentros presenciales en la vía pública. Según especialistas, se estaría ante una situación insólita. Nadie compra una clave privada a un desconocido. El vendedor podría guardar una copia y vaciar los fondos en cualquier circunstancia.
Adorni justificó un ahorro de U$S600 mil mediante aquella maniobra, según él, ejecutada entre 2014 y 2018. Para explicar las razones por las cuales jamás había incluido aquella cifra en sus declaraciones impositivas arguyó que el matrimonio que integra con Angeletti decidió vivir como si esa acumulación no existiera. En el camino quedaron tres préstamos privados principales no bancarios. Uno de U$S200 mil para la adquisición de un departamento en Caballito cuyas acreedoras son dos jubiladas. Otro de U$S100 mil para una vivienda en un country de fin de semana. Un tercero de U$S100 mil para otro departamento en Parque Chacabuco en el que figuraron como acreedoras otras dos mujeres ligadas a la Policía Federal.
El documento de Adorni muestra una singularidad adicional. Los vaivenes temporales respecto de en qué momento comenzó su actividad financiera con las criptomonedas. En un tramo de las 70 páginas asegura que invirtió hace 13 años (aproximadamente en 2011). En otras menciona el periodo 2013-14 aunque los registros visuales que aportó corresponden a movimientos en 2017-2018.
Mientras los especialistas desguazan la presentación de Adorni otros ojos judiciales se posan sobre las actividades que desarrolló la empresa +BE, de asesoramiento global, que condujo Angeletti, mujer del ex portavoz. Además de las incongruencias conocidas sobre ciertos montos administrados, en los últimos días habría aflorado otra pista. Surge de la crisis que se desató en la residencia de Olivos, donde Milei realizó una purga de empleados civiles para reemplazarlos por personal militar. Se adujeron motivos de seguridad y presunto espionaje.
Entre quienes fueron desplazados estaría la subsecretaria de Planificación, Belén Agudiez. Mujer de confianza de Karina Milei. Ligada también a otra asesora de la Secretaria General, llamada Mara Gorini. ¿Qué tendría que ver todo esto con el caso Adorni?. La última asesora mencionada pertenece a una productora que había sellado un contrato por $55 millones con +BE, la consultora de Angeletti, esposa del ex portavoz y jefe de Gabinete.
Horas antes de la partida del Presidente a Nueva York surgió otra novedad. En esta ocasión relacionada con un episodio de supuesta corrupción en la administración libertaria. Presentó su renuncia el secretario de Discapacidad, Alejandro Vilches. Fue reemplazado por Pablo Di Liscia. Esgrimió razones “estrictamente personales”. El paso del tiempo dirá si es verdad.
Vilches fue el sustituto de Diego Spagnuolo en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). El ex abogado personal de Milei, en otra época, debió renunciar a su cargo después de la difusión de audios en los cuales hablaba del cobro de supuestas coimas en la institución que salpicaban a Karina, a Eduardo y Martín Menem.
La Cámara Federal, precisamente, acaba de confirmar los procesamientos de Spagnuolo y de otras 18 personas que fueron alcanzadas por irregularidades detectadas en la administración del organismo. Tres de ellos, entre los que se encuentra el ex titular de la ANDIS, resultaron procesados como jefes de una asociación ilícita y embargados por cerca de $40.000 millones.
La tesis del fiscal a cargo, Franco Picardi, sería que una organización paraestatal se habría apoderado de los resortes claves de la ANDIS para manejarla en función de intereses propios.
El caso de la ANDIS rebrota en un momento en que la discusión sobre la emergencia en la discapacidad ha disparado internas palaciegas en el gobierno libertario. La denominada mesa política está en una instancia crítica después que la senadora Patricia Bullrich responsabilizó a “Toto” Caputo de haber introducido nuevos recortes para el sector en la Ley de Presupuesto. El ministro de economía extrema recursos para proteger el superávit fiscal. Pero prevaleció el ala política y el Gobierno debió dar marcha atrás. Este miércoles
obtendría dictamen de comisión en Diputados porque presentará un proyecto en el que cede a todos los reclamos de la oposición aliada que abrieron la polémica.
El Presidente tratará ahora de obtener dividendos en su tránsito por la vidriera de la ONU. Habrá que ver cuánto le sirven para compensar la erosión que desde hace meses sufre su capital político en la Argentina. El regreso lo devolverá con seguridad a una realidad menos maleable y más hostil que aquel escenario diplomático de pompa y atriles.
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