A una edad en la que muchos niños recién comienzan la escuela primaria, Phoenix Giselle Hicks ya consiguió un récord mundial. La pequeña se convirtió en la instructora de yoga más joven del mundo en la categoría femenina cuando tenía apenas 5 años y 337 días.
Para conseguirlo, Phoenix completó un programa de formación de profesores de yoga de 200 horas y obtuvo su certificación como instructora. La marca fue reconocida por Guinness World Records.
Ahora tiene 6 años y da clases en Texas tanto a niños como a adultos. Algunas de sus sesiones han reunido a más de 50 alumnos y también participó como instructora en festivales dedicados al bienestar.
Cómo Phoenix comenzó a practicar yoga
El vínculo de Phoenix con esta disciplina comenzó prácticamente desde que nació. Su madre, Sydney Hicks, también es instructora y llevó a su hija a su primera clase de yoga para madres y bebés cuando tenía apenas tres meses.
A los 4 años, Phoenix ya participaba en sesiones más avanzadas y acompañaba a su madre en algunas clases.
El paso siguiente fue mucho más exigente: completar la formación necesaria para convertirse formalmente en instructora. Durante el curso tuvo que estudiar anatomía, realizar lecturas, escribir ensayos, practicar las diferentes técnicas y acumular horas de enseñanza. Era la única niña en una clase integrada por adultos.
A los 4 años ya seguía sesiones avanzadas y co-enseñaba con su mamá. Foto: Guinness World Records Kids
“Con su estilo de enseñanza lúdico pero poderoso, Phoenix no solo guía sesiones de yoga, sino que está impulsando un movimiento”, expresó su madre. “Nunca se es demasiado joven para respirar profundamente, moverse con intención y cambiar el mundo”.
El desafío de dar clases siendo tan pequeña
Phoenix tiene su propia rutina antes de ponerse frente a sus alumnos. Practica las secuencias de movimientos y realiza ejercicios de respiración para llegar tranquila y concentrada a cada sesión.
Su postura favorita es la del árbol, una posición que requiere mantener el equilibrio sobre una pierna. Cuando sus alumnos tienen dificultades, suele transmitirles un mensaje sencillo: “No pasa nada si te tambaleas o te caes; simplemente haz tu mejor esfuerzo”.
El yoga, sin embargo, no es su única actividad. Phoenix también practica ballet, toca el piano y participa en un equipo de robótica. Además, sueña con convertirse algún día en astronauta y habla de la posibilidad de ser la primera persona en practicar yoga en el espacio.
Phoenix también escribió un libro para niños
A su corta edad, Phoenix ya publicó su primer libro, BREATHE, una obra dirigida principalmente a los niños y enfocada en enseñarles herramientas para gestionar sus emociones.
El libro propone hacer una pausa y respirar profundamente ante sentimientos como enojo, tristeza o ansiedad. También incorpora meditaciones guiadas, ejercicios de respiración, afirmaciones positivas y posturas sencillas de yoga.
La propuesta busca que los pequeños lectores aprendan a prestar atención a su cuerpo y a calmar la mente en situaciones de estrés, durante momentos de transición o antes de dormir. Para hacerlo, combina explicaciones sencillas con ilustraciones destinadas a acompañar las distintas prácticas.
Phoenix también creó Zen Kids Global, una iniciativa vinculada con el bienestar infantil y juvenil. De esta manera, la niña que comenzó a practicar yoga junto a su madre cuando tenía apenas tres meses convirtió aquella actividad familiar en una disciplina que hoy enseña a otras personas.
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