Un Tyrannosaurus Rex adulto caminó hace unos 66,5 millones de años por un terreno húmedo de lo que hoy es Dakota del Norte y dejó detrás una serie de gigantescas huellas que sobrevivieron hasta nuestros días.
El descubrimiento permitió a un equipo de paleontólogos describir la primera secuencia de pisadas conocida probablemente atribuible a un ejemplar adulto del más famoso de los dinosaurios, y reconstruir incluso la velocidad a la que se desplazaba.
La pista fue encontrada en la Formación Hell Creek, en el sudoeste de Dakota del Norte, una de las regiones paleontológicas más importantes de Estados Unidos y particularmente rica en restos de T. rex.
La secuencia estudiada está formada por cuatro enormes huellas tridáctilas (Fundación Nacional de Ciencias).
Los resultados fueron publicados este 8 de septiembre en el Journal of Vertebrate Paleontology por investigadores del Denver Museum of Nature & Science y de la Liverpool John Moores University.
La secuencia estudiada está formada por cuatro enormes huellas tridáctilas —dos correspondientes al pie izquierdo y dos al derecho— distribuidas a lo largo de unos siete metros.
Cada una mide aproximadamente un metro de longitud.
El esqueleto real y completo de un Tyrannosaurus Rex (EFE).
La distancia entre las pisadas permitió a los científicos calcular que el dinosaurio caminaba a una velocidad de entre 1,5 y 2 metros por segundo, equivalente aproximadamente a entre 5,4 y 7,2 kilómetros por hora.
No estaba corriendo. Simplemente caminaba por un paisaje que, millones de años después, terminaría convertido en las badlands de Dakota del Norte.
"Los huesos nos dicen una enorme cantidad de cosas sobre estos animales, pero las huellas capturan un momento de comportamiento", explicó Tyler Lyson, curador de paleontología de vertebrados del Denver Museum of Nature & Science y coautor del trabajo.
Tyler Lyson, curador de paleontología de vertebrados junto a una de las huellas (Fundación Nacional de Ciencias).
"Con una pista podemos realmente seguir al animal mientras se movía por el paisaje. Eso es increíblemente raro para un T. rex", agregó.
Un hallazgo por pura casualidad
La historia del descubrimiento tiene además un protagonista inesperado. Fue Kent Hups, profesor de ciencias de una escuela secundaria de Colorado y voluntario del museo, quien detectó las primeras marcas durante una excavación en 2025.
Hups se estaba recuperando de una operación de reemplazo de rodilla y buscaba precisamente un camino menos empinado para atravesar el terreno cuando observó una extraña formación rocosa que parecía tener tres enormes dedos.
Las pisadas tienen 66,5 millones de años (Fundación Nacional de Ciencias).
Los investigadores determinaron posteriormente que se trataba de una serie de moldes naturales de pisadas. Las huellas quedaron preservadas de una manera particularmente inusual.
El dinosaurio pisó sedimentos blandos y las depresiones fueron posteriormente rellenadas por arena fina. Con el paso del tiempo, el carbonato de calcio endureció ese material formando concreciones de arenisca más resistentes que la roca circundante.
Millones de años de erosión terminaron dejando expuestos los moldes.
La atribución al T. rex se basa fundamentalmente en el enorme tamaño de las huellas, su forma tridáctila y el contexto paleontológico.
En la misma región fueron encontrados numerosos huesos y esqueletos de Tyrannosaurus rex y, según los investigadores, no se conoce otro gran terópodo de la Formación Hell Creek capaz de producir huellas de esas dimensiones.
Agencia ANSA.
GML
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